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EN 2023, el joven chileno Joaquín Sáez llegó por primera vez a China, a partir de lo cual decidió profundizar en el estudio del país, marcando un punto de inflexión en su vida.
Joaquín Sáez visita Tianqi Lithium durante el programa New Energy Talents 2023. Foto cortesía del entrevistado China Hoy (CH): En 2023, visitó China por primera vez a través del programa de intercambio juvenil Chile-China NET apoyado por Tianqi Lithium, siendo aquella su primera experiencia de acercamiento con China. ¿Podría recordarnos cuáles fueron las impresiones y los aprendizajes que más le marcaron en esta estancia? Joaquín Sáez (JS): Llegué al aeropuerto de Beijing con mucha emoción, con la sensación de estar viviendo un sueño hecho realidad. Era una experiencia casi inefable, no solo por recorrer 20.000 kilómetros hasta un país desconocido, sino también por conocer en persona un país que llevaba cuatro años estudiando. Al llegar, recordé la frase que me acercó por primera vez a un programa chino, el Tsinghua Summer School de 2020, que tuvo que realizarse online debido a la pandemia. En mi postulación escribí 千里之行,始于足下 (un viaje de mil millas comienza con un solo paso), porque, tras años estudiando China, finalmente podía vivirla en persona. Chengdu me impresionó desde que aterricé hasta que partí. Sus paisajes verdes, la amabilidad y jovialidad de sus habitantes, su variada vida nocturna y su enorme diversidad gastronómica me ayudaron a comprender el alma de esta ciudad. Es intensa como el picante de su comida, relajada como sus pandas y reflexiva como sus tardes de té en parques y plazas. Durante este viaje también comprendí el valor de la amistad sincera con China, que afortunadamente mantengo hasta hoy con amigos de la Universidad de Sichuan y trabajadores de Tianqi. Ellos me ayudaron a entender que el programa NET (NET, cuyo nombre completo es “New Energy Talents”, es un proyecto que fue lanzado por Tianqi Lithium en 2023 con el objetivo de promover el intercambio académico y cultural entre China y Chile en el campo de la nueva energía, así como formar talentos con visión internacional. Se centra principalmente en invitar a estudiantes y académicos chilenos a China para realizar un programa de estudios de aproximadamente un mes de duración. Durante este período, los participantes adquieren conocimientos especializados en áreas como la industria del litio, el reciclaje de baterías y el desarrollo sostenible, además de visitar empresas e instituciones relacionadas con el sector.) era una experiencia integral: el litio era el punto de partida, pero las clases de ingeniería, ciencias sociales, relaciones internacionales, química y ESG, junto con la caligrafía, el taichí (taijiquan), la música y la danza, mostraban distintas facetas de China. La experiencia que más me marcó fue recorrer el sistema de irrigación de Dujiangyan, del siglo III a. C., que me permitió comprender la importancia de una relación armoniosa y de largo plazo con la naturaleza.
Foto grupal de los participantes del programa New Energy Talents 2023. Foto de Tianqi Lithium CH: ¿Por qué decidió profundizar en sus estudios sobre China y estudiar en la Universidad Jiao Tong de Shanghai luego del programa NET? JS: Tras haber vivido un mes en Chengdu, disfruté mucho de la calidad de vida de la ciudad y comprendí que mi papel podía ser el de un puente entre China y América Latina (AL), al tiempo que incorporaba una perspectiva intercultural a mi trabajo. Sabía que para ello debía mantener el vínculo con China. Durante una muestra de arte sobre José Venturelli, me encontré con el embajador de China en Chile, Niu Qingbao, quién me recomendó postular a las becas. Tras reflexionarlo, sentí que estudiar en otro país y analizar in situ aquello que investigaba podía abrirme un mundo nuevo. Busqué distintos programas y descubrí que la Universidad Jiao Tong de Shanghai era la opción que más me interesaba. Estudiar en una ciudad tan cosmopolita me ha permitido crear redes valiosas en China y seguir promoviendo el entendimiento intercultural en ámbitos políticos y económicos. El Forum on Global Human Rights Governance también cambió profundamente mi manera de entender los derechos humanos. Me hizo comprender la importancia del derecho al desarrollo y conocer de cerca la experiencia de China en la lucha contra la pobreza, que permitió a cerca de cien millones de habitantes rurales salir de la pobreza absoluta y mejorar sus condiciones de vida en ámbitos como la alimentación, la vivienda, la salud y la educación. Comprendí así que hablar de derechos humanos sin considerar las condiciones necesarias para el desarrollo puede convertirse en una discusión vacía. Además, el foro me permitió construir nuevas amistades sinceras. Con cada paso que doy busco crear proyectos y compartir mi experiencia. No creo en triunfar solo: muchos académicos me han tendido la mano, y gracias a ellos he podido formar parte de este “mundo de quienes crean con China”.
10 de ocubre de 2023. El expresidente de Chile, Gabriel Boric y los participantes del programa New Energy Talents mantienen un intercambio en el Museo de Ciencia del Litio de Tianqi Lithium. Foto de Tianqi Lithium CH: Escribió y publicó el libro Guanxi Made in Chile. ¿Podría definir qué entiende por guanxi en el marco de su investigación? A su juicio, ¿cómo pueden los países latinoamericanos comprender realmente la cultura china del guanxi para profundizar la cooperación económica, comercial y académica entre China y América Latina? JS: Guanxi es un concepto que me permitió entender de forma extendida la reciprocidad en clave china. En antropología trabajamos con la reciprocidad con obras como el Ensayo sobre el don de Marcel Mauss, pero al interactuar con delegaciones chinas, participar en eventos, observar y ser parte de la ejecución de proyectos de cooperación, pude entender que este concepto engloba obligaciones implícitas, garantías de comprensión mutua y una interesante perspectiva a largo plazo en los vínculos. No se trata solo de un intercambio de favores, sino que considera una relación interpersonal como una “deuda abierta”, un círculo virtuoso que se nutre del apoyo mutuo. En las sociedades occidentales, este concepto a veces puede parecer “crédulo” pero al entregarme a él, he vivido las experiencias más maravillosas de mi vida. Ahora, cuando la gente confía en mí, busco devolver mis talentos y apoyo de igual manera. Al escribir el libro, busqué explicar cómo un grupo de profesionales chilenos de alto nivel comprendieron el concepto y lo incorporaron a sus actividades, cómo formaron una red de sinergias entre los sectores empresarial, político y académico, y lo importante que es que la sociedad civil se empodere de estas nociones. Es decir, busqué crear capital social puente, para que este vínculo se fortaleciera. A veces me gusta pensar en mí mismo como un puente. CH: La transición energética baja en carbono es una tendencia global. ¿Qué papel cree que cumple China en este proceso? ¿Cómo pueden los países latinoamericanos profundizar la cooperación industrial verde con China? JS: En marzo de 2026, China promulgó su primer Código Ecológico y Medioambiental, que, con 1242 artículos, busca traducir en medidas concretas el compromiso del país con la transición ecológica y avanzar en consonancia con la Agenda 2030 (para el Desarrollo Sostenible) de las Naciones Unidas. China ha logrado así cambios sustantivos en un proceso de transformación industrial que se produjo en apenas 60 o 70 años. Recuerdo que, al llegar a Beijing en 2023, una persona de la delegación me comentó: “Este cielo azul no era así hace 15 años; antes estaba anaranjado y contaminado”. Al contemplar aquel cielo pude comprender la magnitud de este compromiso. También lo experimenté al visitar el Museo de Ciencias de Litio de Tianqi Lithium donde delegaciones diplomáticas y escuelas pueden conocer los procesos de extracción del litio y las iniciativas ESG de la empresa; o al visitar Tongwei Solar y Geely, donde pude observar de cerca los avances en energías renovables y movilidad eléctrica. Creo que las empresas chinas también proyectan este compromiso en el exterior. Aunque enfrentan desafíos derivados de las diferencias con las comunidades locales y las legislaciones nacionales, he podido observar de primera mano sus esfuerzos de adaptación. Tianqi me inspiró a profundizar en el concepto de civilización ecológica y en los ESG como un concepto vivo. Mis conversaciones con investigadores de distintas instituciones chinas me han convencido de que la cooperación y los intercambios tecnológicos entre China y América Latina deben ir acompañados de un mayor entendimiento intercultural. Para nuestra región, que aún necesita desarrollar infraestructuras y mejorar la conectividad, esta cooperación puede ser clave para impulsar una transición energética sostenible. CH: ¿Qué significado especial cree que tienen los intercambios juveniles para acercar a los pueblos de China y América Latina? ¿Qué sugerencias haría en el marco de futuros intercambios juveniles y qué mensaje enviaría a los jóvenes latinoamericanos que quieren visitar China? JS: En mi primera visita a China, a través del intercambio juvenil NET, viví una experiencia que cambió profundamente mi visión sobre el país. Creo que este tipo de intercambios pueden marcar la vida de una persona, pues permiten crear vínculos que van más allá de los contactos de negocios y pueden convertirse en amistades duraderas. Un gran amigo que conocí durante uno de estos intercambios me dijo que “la peor gestión es la que no se hace”, y al aventurarme a venir a China pude comprenderlo de primera mano. Mis experiencias viviendo y estudiando en China me han llevado a valorar una perspectiva relacional, basada en vínculos profundos y una visión de largo plazo. Los intercambios juveniles del futuro deberían apostar por lo “glocal”: acciones locales con impacto global, capaces de generar vínculos duraderos incluso cuando cambien los actores. En una era marcada por la creciente presencia de la inteligencia artificial, también debemos fortalecer la comprensión humana e intercultural para reducir las incertidumbres en un mundo cada vez más digital. China y América Latina están hoy más conectadas que nunca, y los jóvenes tenemos un papel importante en este proceso. Espero que más jóvenes latinoamericanos se animen a conocer China en toda su complejidad, su profundidad y su milenaria historia. La mejor manera de enriquecer nuestro imaginario es visitar este país en constante transformación. Al conocerlo de cerca, resulta mucho más fácil comprender sus cambios y la influencia que ejerce en el mundo. |
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