| Entrevistas |
| Un nuevo paradigma para la relación entre países | |
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EN un contexto internacional marcado por nuevos desafíos y por la necesidad de fortalecer los vínculos entre los países en desarrollo, la cooperación Sur-Sur ha ido adquiriendo una importancia cada vez mayor. Para Carlos Vásquez, embajador de Perú en China, este modelo permite establecer relaciones basadas en el intercambio horizontal de conocimientos, el beneficio mutuo y la transferencia de capacidades. En una entrevista con China Hoy, el diplomático abordó las experiencias de Perú como receptor, participante y oferente de cooperación, los principales desafíos que enfrenta este mecanismo y el carácter estratégico de la relación entre Perú y China.
Carlos Vásquez, embajador de Perú en China. Centro para las Américas China Hoy (CH): ¿Cómo valora la cooperación Sur-Sur en el actual contexto internacional? ¿Qué soluciones, distintas de los modelos tradicionales, cree que puede ofrecer este tipo de cooperación a los países en desarrollo? Carlos Vásquez (CV): Bueno, la cooperación Sur-Sur tiene un gran potencial. La cooperación tradicional se ha dado siempre desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo. En cambio, la cooperación Sur-Sur trata más bien de vincular a los países que se encuentran en proceso de desarrollo y se basa fundamentalmente en el intercambio horizontal de conocimientos, en el beneficio mutuo y en la transferencia de capacidades. Yo creo que es una herramienta muy importante y la ha utilizado el Perú para acercarse no solo a los países de América Latina, sino también a los países del Sudeste Asiático. Por ejemplo, hemos tenido un esquema de cooperación Sur-Sur muy exitoso con Tailandia, a pesar de la distancia, en materia agrícola y en otros temas en los que el Perú ha logrado desarrollar capacidades. Nosotros no solo somos receptores o beneficiarios de la cooperación Sur-Sur que recibimos de otros países, sino que también ofrecemos cooperación, en función de nuestras capacidades y nuestras fortalezas. Entonces yo creo que es un esquema sumamente novedoso, importante, y que puede fortalecer mucho la cooperación internacional. Y también existen estos esquemas de cooperación triangular, a través de los cuales tres países o más pueden participar. Yo recuerdo que cuando era embajador del Perú en Singapur antes de ser embajador en China, había un esquema interesante mediante el cual, por ejemplo, Chile ofrecía expertos en temas específicos a los países del Sudeste Asiático. Y estos cursos y esta transferencia de conocimientos se hacían en Singapur, es decir, expertos chilenos viajaban a Singapur; Singapur convocaba a funcionarios gubernamentales de los países de menor desarrollo relativo del Sudeste Asiático, vale decir Camboya, Laos, otros países, a veces Vietnam; y Singapur corría con el financiamiento. Entonces esta era una cooperación triangular que reunía a estos tres actores. Yo creo que este tipo de soluciones para poder ejecutar proyectos de cooperación Sur-Sur exitosos son relevantes y son ejemplos a tener en consideración.
10 de octubre de 2024. Agricultores locales asisten a una conferencia sobre técnicas de cultivo de papa impartida por el experto peruano Víctor Otazú, en Huancayo, Perú. Xinhua CH: ¿Cómo se ha posicionado Perú en el marco de la cooperación Sur-Sur, como beneficiario, participante o contribuyente? CV: Las tres. Nos hemos posicionado como participante, como beneficiario y como un país que ofrece una cooperación importante a otros países en desarrollo. Hay un catálogo que publica anualmente la Agencia Peruana de Cooperación Internacional sobre la oferta de cooperación que el Perú brinda en diferentes temas. Acá tengo los sectores en los que el Perú puede brindar las capacidades que ha desarrollado, por ejemplo, en agricultura familiar, en seguridad alimentaria, en gestión de recursos hídricos, en salud pública, en inclusión social, en turismo, en lucha contra la pobreza, en gobernanza digital, en gestión del riesgo de desastres y en protección ambiental. En todos esos temas, el Perú ha logrado brindar cooperación pertinente y útil a otros países, fundamentalmente de la región de América Latina, América Central, algunos países andinos, algunos países caribeños y, como digo, en el caso del Sudeste Asiático, a Tailandia. De acuerdo a la información que he recibido, en el año 2024, el Perú participó en 83 proyectos de cooperación Sur-Sur: 29 se ejecutaron como receptor, o sea, nosotros recibimos la cooperación; 42 como oferente, o sea, nosotros ofrecimos la cooperación; y hubo 12 proyectos de doble vía, o sea, recibíamos y a la vez dábamos cooperación.
7 de octubre de 2025. Astrid Lozano (primera a la izq.), empleada de Cosco Shipping Ports Chancay Perú, monitorea las operaciones junto a sus colegas, en el puerto de Chancay, Perú. Xinhua CH: ¿Cuáles son, a su juicio, los principales desafíos que enfrenta actualmente la cooperación Sur-Sur? ¿Cómo se puede evitar que la cooperación Sur-Sur no solo quede en el plano discursivo, sino que se traduzca en proyectos sostenibles, viables y de implementación efectiva? CV: En primer lugar, la ausencia de mecanismos de financiamiento. Usualmente, en el pasado, cuando yo fui jefe de la Oficina de Cooperación Internacional del Ministerio de Educación, hace más de 20 años, y cuando acudíamos a las agencias de cooperación de los países desarrollados, usualmente eran ellos los que financiaban los proyectos de cooperación. Cuando nos involucramos en proyectos de cooperación Sur-Sur, a veces los países que participan en este esquema no disponen de suficientes recursos como para financiar las actividades, por eso recurrimos a estos esquemas triangulares, en donde un tercer país se encarga del financiamiento de las actividades. Hay que crear estos mecanismos creativos de acceso al financiamiento para poder hacer viable la cooperación Sur-Sur. Yo creo que uno de los obstáculos que enfrenta es, en primer lugar, la ausencia de mecanismos de financiamiento sostenibles y viables en el tiempo. La segunda cosa es la débil coordinación institucional, porque la cooperación Sur-Sur implica la participación de múltiples actores, y no todos tienen la misma capacidad para un desempeño efectivo. Entonces la coordinación implica un trabajo permanente de mejora de la capacidad y eficacia en la prestación del servicio de cooperación. Y eso implica el tercer problema: aumentar las capacidades y reducir las brechas tecnológicas de los que están involucrados en los esquemas de cooperación. Yo creo que eso es muy importante, y se requiere una cooperación pragmática, no tan discursiva, y que tenga en consideración las necesidades reales de aquellos que van a ser beneficiarios de esa cooperación. Los objetivos deben ser claros, los mecanismos de seguimiento deben estar bien definidos y los resultados deben ser verificables a través de indicadores. Y se debe medir el impacto que tiene, que sea medible, en el desarrollo del país. Yo creo que eso es un tema que debemos acometer todos aquellos que estamos involucrados en esquemas de cooperación Sur-Sur, y acercar los beneficios de la cooperación a la ciudadanía. CH: ¿De qué manera cree que la cooperación entre Perú y China refleja los principios de beneficio mutuo, ganancia compartida y ausencia de condicionalidades propios de la cooperación Sur-Sur? CV: Somos socios estratégicos integrales desde el año 2013 con China. Teníamos una asociación estratégica en el año 2008, que se llevó al nivel de asociación estratégica integral en el año 2013. Y además, esta asociación estratégica integral se ha reflejado de manera pragmática en lo que nosotros denominamos el Plan de Acción Conjunta 2024-2029, que incluye 22 áreas de cooperación, a través de las cuales canalizamos la cooperación mutua en diferentes temas: comercio, inversiones, agricultura, medio ambiente, transferencia de tecnología, cultura, educación, salud. Entonces es una agenda de cooperación bilateral muy compleja y muy completa. Además, el Gobierno chino, cada determinada cantidad de años, pone a disposición del Gobierno peruano un financiamiento que nos permite disponer de recursos, ya sea para donaciones o para llevar a la práctica donaciones vinculadas a proyectos de cooperación, o para poner en práctica algunas actividades de cooperación, lo cual ha sido muy beneficiosa para el Perú, porque el Perú tiene gran autonomía para decidir en qué sectores específicos puede utilizar esos recursos, y eso es muy bueno. Es una cooperación menos condicionada que la cooperación que hemos recibido de otros países desarrollados. Eso le permite al Perú un manejo más autónomo de esta cooperación tan valiosa, a fin de definir en qué sectores específicos debe desarrollarse. |
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