Entrevistas
Escribir con honestidad
2026-09-24    Fuente: Centro para las Américas    Autor: XU BEI

Han Dong. 

EN octubre, el escritor y poeta Han Dong viajará a México para participar en el programa de residencia literaria “Escritores chinos de renombre descubren América Latina”, en el marco del cual recorrerá Ciudad de México, Puebla y la península de Yucatán, y asistirá a un seminario internacional sobre poesía china. Como uno de los poetas y novelistas más destacados de la literatura china contemporánea, sus obras han sido traducidas y difundidas en distintos países, y algunos de sus poemas incluso han llegado al mundo hispanohablante. En vísperas de este viaje, la edición en español de China Hoy tuvo un encuentro con el escritor, quien habló sobre su próxima travesía por América Latina, los desafíos que entraña la traducción de la poesía china, el intercambio literario entre civilizaciones y la inspiración que la ciudad de Nanjing le ha brindado a lo largo de los años.

Cartel de la película Una noche en el muelle, dirigida por Han Dong. 

China Hoy (CH): ¿Qué expectativas tiene de cara a este viaje a México? ¿Sobre qué temas le gustaría conversar con los poetas y lectores locales? 

Han Dong (HD): Nunca he ido a América Latina; mi conocimiento sobre esta región se ha forjado únicamente a través de los libros y las imágenes, por lo que siento una gran curiosidad por ella. Escritores mexicanos como Juan Rulfo, Octavio Paz y Carlos Fuentes han ejercido una profunda influencia en toda una generación de escritores chinos. No hablo español, por lo que me resultará difícil entablar un diálogo profundo con los escritores locales. Mi principal expectativa es, por tanto, experimentar en persona la singular atmósfera de esta tierra. 

CH: Usted acaba de mencionar que las barraras lingüísticas pueden limitar la profundidad de la comunicación. Entre escritores, ¿hasta qué punto es importante compartir un mismo idioma? 

HD: He llegado a forjar una amistad muy estrecha con algunos escritores europeos, pero siempre partiendo de una premisa: que ellos dominan el chino. Si no hablamos el mismo idioma, podemos mantener una conversación superficial, pero es difícil llegar a establecer una verdadera amistad. A lo largo de estos años, también he forjado una amistad muy estrecha con algunos sinólogos, con quienes puedo hablar sin reservas de muchos asuntos personales. Creo que podemos entendernos tan bien precisamente porque dominan el chino y conocen bien las formas de relacionarse de los chinos. Sin un conocimiento compartido de la lengua y la cultura, es difícil que la comunicación llegue a ser profunda. En última instancia, hablar el mismo idioma es la base para llegar a comprenderse de verdad. 

Junio de 2025. Han Dong (segundo desde la izq.), junto a la sinóloga británica Nicky Harman (segunda desde la der.), en un coloquio sobre su obra. 

CH: Usted escribe tanto poesía como narrativa. ¿Cómo influyen ambos géneros el uno en el otro durante su proceso creativo? 

HD: Para mí, la poesía y la narrativa son dos formas de trabajo completamente distintas. Escribir una novela puede ser una actividad cotidiana: se puede avanzar paso a paso y, aunque haya momentos en los que no consiga escribir, siempre puedo leer o pensar en cómo continuar la trama. La poesía, en cambio, es mucho más espontánea y depende en mayor medida del estado creativo y de la inspiración. 

Durante los primeros años, mi escritura de poesía y narrativa seguía caminos separados. Si me concentraba durante un tiempo en una novela, dejaba completamente de lado la poesía; y cuando me dedicaba a escribir poesía, no tocaba las novelas. Ahora he intentado cambiar conscientemente este patrón y trabajo en ambas formas de escritura a la par, incluso cuando estoy escribiendo novelas largas. Antes, cuando escribía una novela, solía aislarme por completo y pasar dos o tres meses concentrado en terminar el primer borrador, sin apenas contacto social. Ahora las circunstancias ya no me permiten hacerlo, y además creo que es una forma de trabajo difícil de sostener. En la actualidad me hago un tiempo para escribir tranquilamente cada mañana y así puedo dedicarme a pensar en cuestiones relacionadas con la poesía por las tardes. 

CH: Usted ha planteado que “la poesía reside en el lenguaje”, una idea que ha ejercido una profunda influencia en la poesía china moderna. Desde la perspectiva de la comunicación intercultural, ¿qué desafíos plantea la singularidad lingüística de la poesía en chino al ser traducida? 

HD: Cuando pienso en la traducción, hay dos opiniones que suelen rondarme la cabeza. El poeta estadounidense Robert Frost dijo que la poesía es aquello que se pierde en la traducción. Años después, leí una reflexión del escritor argentino Jorge Luis Borges, según la cual las grandes obras pueden resistir incluso los errores de traducción y las erratas. A primera vista, ambas afirmaciones parecen contradictorias, pero cada una encierra su propia verdad. Y es precisamente ahí donde reside una de las grandes paradojas de la traducción. Sin traducción, sería muy difícil que las civilizaciones perduraran y se desarrollaran. Al traducir de una lengua a otra, el traductor también crea. 

No sé otros idiomas, por lo que no me preocupa demasiado la precisión palabra por palabra de las traducciones de mis obras. Solo tengo un criterio para los traductores: sea cual sea la lengua a la que se traduzca un poema, el resultado debe ser un texto de calidad dentro de esa lengua. 

La calidad de las traducciones al chino de muchos poetas extranjeros es bastante desigual. Una traducción deficiente no es necesariamente reflejo de las limitaciones de la obra original; puede responder a la insuficiencia lingüística del traductor o a una comprensión insuficiente de la esencia de la obra. Algunas obras de la poesía clásica extranjera cuentan con traducciones al chino realizadas hace ya muchos años que hoy difícilmente logran transmitir todo su encanto. Por ello, sería necesario que buenos traductores de nuestro tiempo volvieran a traducirlas. 

Han Dong escribe en su computadora. Fotos cortesía del entrevistado 

CH: A su juicio, ¿puede la poesía china contemporánea llegar a resonar con la poesía latinoamericana en el plano espiritual? 

HD: Mantener un intercambio constante es fundamental. Las residencias literarias, los seminarios internacionales y las actividades de diálogo entre poetas pueden tender puentes entre las personas. Es importante que los escritores chinos salgan al extranjero y que los creadores de otros países vengan a China. Cuanto más intercambio haya, mejor. 

Una influencia duradera solo puede surgir de una relación humana profunda. No basta con hablar de literatura; también hay que compartir la vida. Conozco a una traductora danesa, Sidse Laugesen, que tiene un excelente dominio del chino y que lleva muchos años relacionándose con poetas chinos; incluso escribe poemas en chino. En su lengua materna, escribe con ciertas reservas; en chino, en cambio, se libera y su escritura cobra una fuerza singular. Por supuesto, esto no significa que la poesía china deba seguir ese camino. Es simplemente un fenómeno interesante que se da en un contexto intercultural. 

CH: Para muchos lectores extranjeros, las obras literarias son una vía para conocer China. En su opinión, ¿qué papel deberían desempeñar los poetas y escritores en el intercambio cultural? 

HD: Lo más importante es escribir con honestidad y partir de la propia experiencia. En las experiencias individuales hay algo que todos podemos reconocer. Al escribir, no hace falta pensar de antemano en quién va a leerte. Si uno escribe sobre lo que realmente vive, esa experiencia puede ser comprendida y compartida más allá de las fronteras. 

En China, nuestra poesía puede dividirse, a grandes rasgos, en dos corrientes: la escritura intelectual y la escritura en lenguaje coloquial. En la poesía occidental contemporánea también surgió una corriente de escritura coloquial. Resulta sorprendente que se produzca una coincidencia semejante entre regiones tan distintas, y es difícil saber quién influyó en quién. Durante mucho tiempo, Europa y Estados Unidos han marcado las pautas de la literatura mundial, y nosotros hemos tratado de integrarnos en esa corriente principal. De cara al futuro, la literatura latinoamericana, la del Sudeste Asiático y la de otras regiones irán ganando un peso cada vez mayor en el panorama literario mundial. 

Los seres humanos tendemos por naturaleza a rechazar una cultura completamente uniforme y aspiramos a formas de expresión diversas. Incluso los principales creadores occidentales buscan constantemente inspiración en civilizaciones antiguas y culturas consideradas periféricas. A medida que aumente la influencia global de China, nuestra literatura también podría ganar presencia en la corriente principal de la literatura mundial. La difusión cultural está estrechamente vinculada al poder de un país: la expansión cultural de la antigua dinastía Tang (618-907) hacia el exterior se sustentó en el poder y la prosperidad de aquella época. Cuando el resto del mundo siente admiración por la fortaleza de un país, surge también el interés por conocer su estilo de vida, su cultura y sus artes. Cuando el interés del público extranjero por China se extienda del ámbito económico al cultural, la literatura y la poesía contemporáneas chinas deberán responder con obras de calidad. 

CH: Usted lleva muchos años viviendo en Nanjing, capital de la provincia de Jiangsu. ¿Cómo ha influido esta ciudad en su escritura? 

HD: Siempre he pensado que Nanjing tiene un carácter muy particular: ni del norte ni del sur, ni tradicional ni cosmopolita, ni demasiado grande ni demasiado pequeña. Es una ciudad de equilibrio. Por supuesto, cuando hablo de equilibrio no me refiero a mediocridad. En el confucianismo, el justo medio es un ideal elevado: consiste en no irse a ningún extremo. Y creo que Nanjing encaja muy bien con esa idea. 

Es una gran ciudad en la que confluyen todo tipo de intercambios culturales, pero no es una metrópoli de dimensiones descomunales como Beijing o Shanghai. En una megaciudad, es fácil sentirse pequeño y perder la perspectiva sobre lo que nos rodea. Nanjing avanza con los tiempos, pero rara vez marca las tendencias del país; al mismo tiempo, tampoco da la impresión de ser una ciudad aislada o provinciana. Muchos creadores de otras partes del país creen que tienen que ir a Beijing, Shanghai o Guangzhou para que su trabajo tenga mayor repercusión. Entre los artistas y profesionales de la cultura de Nanjing, esa mentalidad es mucho menos común, por lo que no tienen ese sentimiento de inferioridad. 

Nanjing fue capital de seis dinastías antiguas, por lo que cuenta con un rico legado histórico. Sus vínculos con el exterior se han mantenido hasta nuestros días. Desde el punto de vista geográfico y lingüístico, Nanjing pertenece a la zona de habla de los dialectos del norte; si uno se desplaza un poco hacia el sur, hasta la ciudad de Wuxi, por ejemplo, ya me cuesta entender el dialecto local. En Nanjing, los escritores no deben cargar con esa presión sobre sus hombros para ganarse la vida, y existe un profundo respeto por la cultura. Todo ello hace de la ciudad un lugar ideal para vivir durante años y dedicarse tranquilamente a la escritura.

Sugerencias relacionadas
Quiénes somos Contáctanos
Socios: China.org.cn   |   China Today   |   China Pictorial   |   People's Daily Online   |   Women of China   |   Xinhua News Agency   |   China Daily
CGTN   |   China Tibet Online   |   China Radio International   |   Global Times   |   Qiushi Journal
Copyright Chinatoday Paper Subscriptions 京ICP备10041721号-4