| Análisis |
| De la “búsqueda de conocimiento” a la “comprensión integral” | |
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EL 19 de febrero de 1972, China y Argentina establecieron relaciones diplomáticas formales, pero este acontecimiento político no generó ondas de investigación académica inmediatas en el país. La distancia geográfica y la falta prolongada de intercambios formales habían dejado a Argentina como un vacío casi total en el mundo intelectual chino previo a la Reforma y Apertura. Sin embargo, a partir de este hito histórico, el interés académico chino por Argentina fue creciendo y profundizándose gradualmente a lo largo de cinco décadas, en paralelo a la integración de China en el mundo. Este proceso no solo refleja los altibajos de las relaciones bilaterales, sino que también constituye un microcosmos vívido del desarrollo de los estudios regionales y de países (ERyP) en China. Construcción de un sistema integral de conocimiento El surgimiento de los ERyP en China se enraizó en la necesidad urgente de “abrir los ojos al mundo” tras la Reforma y Apertura. Su objetivo inicial tuvo un marcado carácter pragmático: comprender a otros países para servir al intercambio exterior, la cooperación económico-comercial y los ajustes estratégicos de China. Esta característica fue particularmente evidente en los primeros estudios sobre Argentina. Durante las décadas de 1980 y 1990, los resultados fueron limitados debido a la escasa interacción sustancial entre ambos países y a una demanda social débil de conocimiento sobre Argentina. La crisis económica argentina de 2001 y el posterior giro político constituyeron el primer “punto de tracción real”, a partir del cual aparecieron muchos artículos en revistas académicas chinas, centrados en dicha crisis. Este crecimiento explosivo mostró claramente cómo el interés académico seguía de cerca los puntos críticos y eventos de mayor envergadura relativos al desarrollo económico de la nación suramericana. Esta etapa puede calificarse como “impulsada por eventos” o “reactiva a problemas”. No obstante, con el rápido desarrollo de las relaciones bilaterales, y especialmente con el establecimiento de una asociación estratégica entre ambos países en 2004, y luego, la elevación a una asociación estratégica integral en 2014, la demanda de conocimiento sobre Argentina cambió cualitativamente. Perseguir meramente los temas candentes ya no bastaba para sostener una comprensión profunda y sostenible. La academia comenzó a reflexionar hasta llegar a un consenso gradual de que los estudios sobre Argentina no debían limitarse a “fenómenos superficiales”, sino que su objetivo central debía virar hacia la construcción de un sistema integral de conocimiento. Este sistema busca trascender la interpretación de lo coyuntural, apuntando a comprender la lógica interna de la trayectoria histórica, el código cultural, la estructura social y la evolución político-económica. Como señalan algunos académicos, una consultoría confiable depende, en última instancia, de una investigación básica sólida. La acumulación gradual de resultados en áreas no económicas o políticas de los estudios sobre Argentina –historia, cultura, literatura, sociedad– es una manifestación de esta evolución, desde satisfacer principalmente una “necesidad estratégica” inmediata, hacia comprometerse simultáneamente con la “acumulación de conocimiento” a largo plazo, ayudando a la sociedad china a formar una percepción tridimensional, objetiva y que supere los estereotipos sobre Argentina. Entre la particularidad y la universalidad Los ERyP han enfrentado desde su origen un dilema metodológico central: ¿buscan explorar la singularidad y complejidad de un área específica, o la usan como un “caso” para verificar teorías universales? Esta tensión es claramente visible en los estudios sobre Argentina. Por un lado, la particularidad argentina es enormemente atractiva: su profunda impronta cultural europea, la práctica política única del peronismo, su trayectoria económica volátil y el universo literario laberíntico de Borges exigen un enfoque de investigación humanística. Este método prioriza la descripción densa, la comprensión histórica y el análisis interpretativo, intentando captar la lógica interna que hace a Argentina lo que es. Por otro lado, muchas experiencias argentinas son examinadas por académicos chinos dentro de marcos teóricos más amplios. Por ejemplo, la crisis de 2001 fue utilizada para reflexionar sobre los defectos del modelo neoliberal; la Guerra de las Malvinas sirvió como caso para el análisis de teorías militares modernas y conflictos internacionales. Este enfoque, de las ciencias sociales, tiende a aplicar teorías y modelos de la ciencia política, la economía o las relaciones internacionales para extraer de la experiencia argentina patrones o lecciones de cierta universalidad. De a poco, la academia china ha ido reconociendo que estos dos enfoques metodológicos no son antagónicos, sino complementarios. Un desarrollo saludable de los ERyP requiere la fusión orgánica de los métodos humanísticos y los de las ciencias sociales. Los futuros estudios sobre Argentina requerirán, mientras profundizan en la textura histórica y social concreta, mantener la capacidad de dialogar con teorías disciplinarias más amplias, tendiendo así un puente entre lo particular y lo universal, y produciendo conocimiento tanto arraigado como teóricamente iluminador. Cuellos de botella El modo de producción de conocimiento sobre Argentina en China ha experimentado cambios significativos en cincuenta años, pero aún persisten cuellos de botella. El Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS) ha sido, durante mucho tiempo, el núcleo absoluto. Su revista Latin American Studies ha publicado alrededor del 20 % de los artículos relevantes sobre Argentina, y el sistema CASS ha dominado la producción de monografías de alta calidad. Esto refleja las ventajas de la plataforma y la profundidad acumulativa de una institución nacional especializada. Sin embargo, esta alta concentración también ha puesto en evidencia la débil capacidad de investigación de otras instituciones, lo cual tiene que ver con las elevadas exigencias interdisciplinarias que se imponen a los investigadores de ERyP, junto con el retraso en el desarrollo de las plataformas de ERyP. Aunque el alcance de la investigación cubre las principales áreas de las humanidades y las ciencias sociales, los estudios económicos y políticos mantienen una abrumadora predominancia, mientras que la investigación básica de largo plazo en historia, sociedad, cultura o religión sigue siendo débil. Esta estructura “dominada por la economía y la política” es un legado del enfoque “impulsado por eventos” y también está limitada por la escasez de talento interdisciplinario, pudiendo conducir a una comprensión superficial y utilitaria de Argentina, y dificultando el discernimiento de las raíces históricas y culturales profundas de sus problemas contemporáneos. La investigación actual es básicamente un “monólogo” de académicos chinos. Los proyectos de investigación colaborativa genuinamente transnacionales son extremadamente raros, y el diálogo profundo con la academia argentina es insuficiente. Existe un “desencuentro” temático: los académicos chinos han centrado su atención en Argentina, mientras que los académicos argentinos se han enfocado más en China, lo cual ha limitado el diálogo principalmente al tema de las relaciones bilaterales. Barreras lingüísticas, diferencias en los sistemas de evaluación académica, y la falta de mecanismos de cooperación han obstaculizdo la formación de una comunidad académica profunda. Sin una colisión y un aprendizaje mutuo sostenidos con la academia del país objeto, el objetivo de lograr una comprensión integral, profunda y objetiva es sin duda difícil de alcanzar. Perspectivas futuras A pesar de enfrentar desafíos comunes, los ERyP en China están experimentando un giro institucional crucial, lo que trae nuevos horizontes para el estudio de países no occidentales y no angloparlantes, incluida Argentina. En 2022, los ERyP se establecieron como una disciplina interdisciplinaria de primer nivel. Su objetivo es derribar las barreras disciplinarias tradicionales y proporcionar un marco institucional y garantías de recursos para una verdadera integración e innovación de múltiples disciplinas como economía, ciencia política, historia, lingüística y antropología. Para estudios como los de Argentina, esto significa que en el futuro se podrán formar más talentos compuestos que no solo dominen el español, sino que también tengan una formación teórica disciplinaria sólida y una capacidad de pensamiento interdisciplinario, aliviando fundamentalmente el cuello de botella de talento y promoviendo un equilibrio en los campos de investigación. Además, está emergiendo una cohorte de jóvenes académicos con competencia lingüística y experiencia de estudio en los países latinoamericanos que están más conectados con la academia internacional, son intelectualmente activos y tienen mayor conciencia metodológica. Este grupo constituye una fuerza clave para impulsar el diálogo académico transnacional, introducir nuevas perspectivas de investigación y, en última instancia, lograr una renovación generacional de los paradigmas de investigación. En esa línea, atraer, retener y proporcionar un entorno propicio para el desarrollo de estos jóvenes talentos es una tarea crucial para las instituciones académicas y universidades. Al volcar la mirada a los últimos cincuenta años, se puede apreciar cómo los estudios chinos sobre Argentina comenzaron con la luz tenue del establecimiento de relaciones diplomáticas, fluctuaron impulsados por los intereses reales bilaterales, y ahora se esfuerzan por avanzar hacia una nueva etapa de construcción de sistemas de conocimiento sistemáticos. En ese andar, han sido testigos y partícipes del gran proceso de transformación de China desde “conocer el mundo” hasta “comprender el mundo”, y desde “aprender de Occidente” hacia un “conocimiento global integral”. El paradigma ideal para los futuros estudios sobre Argentina, e incluso para los ERyP en China, podría centrarse en la formación de académicos que combinen sensibilidad humanística y cualidades en ciencias sociales sobre plataformas institucionales disciplinarias sólidas; el fomento de la investigación de las particularidades arraigadas en la historia y cultura del país objeto, manteniendo un diálogo con la vanguardia de la teoría universal; la promoción de una cooperación profunda y de una fusión de conocimiento con la academia internacional; y finalmente, la producción de resultados académicos sólidos que sirvan a las necesidades estratégicas nacionales y se dediquen, a la vez, a aumentar la comprensión tridimensional de la sociedad china sobre la diversidad de las civilizaciones mundiales. El camino sigue siendo largo, pero el comienzo institucional y la fuerza de la nueva generación ya han plantado semillas de esperanza para el cultivo profundo de los próximos cincuenta años.
17 de octubre de 2025. Académicos del Centro de Estudios Argentinos de ILAS-CASS visitan la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy.
9 de noviembre de 2023. Académicos del Centro de Estudios Argentinos de ILAS-CASS realizan una inspección de las represas hidroeléctricas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, un proyecto de cooperación entre China y Argentina en la provincia de Santa Cruz, Argentina. Fotos cortesía de la autora *Lin Hua es secretaria general del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales |
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