| Análisis |
| Venezuela y el derecho internacional | |
|
|
|
Llegaron tiempos de tormenta. Y los nublados del día no parecen vaticinar mejores días”, escribió el 4 de enero Velia Govaere, exviceministra de Economía de Costa Rica, en un artículo publicado en el sitio web de China Hoy. Horas antes, en la madrugada del sábado 3, fuerzas estadounidenses habían ejecutado un bombardeo contra Venezuela, especialmente en sitios estratégicos militares, el cual tuvo como desenlace la captura –para algunos– o el secuestro –para otros– del presidente de dicho país, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.
14 de enero de 2026. Personas se manifiestan en Caracas, capital de Venezuela, protestando contra el ataque militar de Estados Unidos a Venezuela. “Hoy, en suelo venezolano, se está desenvolviendo el desatinado retorno de una política fallida de viejas intervenciones militares de Estados Unidos en la región latinoamericana”, añadió Govaere, actualmente profesora de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica. Inmediatamente, el recuerdo de invasiones como los de Estados Unidos a Granada en 1983 y a Panamá en 1989 volvió a encender las alarmas ante el violento accionar y el beligerante discurso hacia América Latina por parte de la administración liderada por el presidente Donald Trump. Uno puede tener su propia opinión sobre el Gobierno venezolano, pero en lo que están de acuerdo defensores y detractores del chavismo es que en la operación del 3 de enero se vulneró el derecho internacional. Al día siguiente, Gobiernos como los de México, Brasil, España, Chile, Colombia y Uruguay emitieron una declaración conjunta en la que rechazaron la operación militar unilateral de Estados Unidos, a la que calificaron como una violación a la soberanía territorial, un principio defendido por la Carta de las Naciones Unidas. Incluso, el presidente de Chile, Gabriel Boric –un férreo crítico de Nicolás Maduro– sostuvo que la intervención estadounidense sentaba “un precedente extremadamente peligroso”. “Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier otro país”, indicó. La postura de China China tampoco tardó en pronunciarse respecto al cambio repentino de la situación en Venezuela. El 4 de enero, durante una reunión con su homólogo pakistaní, Mohammad Ishaq Dar, el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, recordó que China siempre se ha opuesto al uso de la fuerza o a la amenaza de recurrir a ella, así como a cualquier imposición de la voluntad de un país sobre otro. “Nunca hemos creído que algún país pueda desempeñar el papel de policía del mundo, ni estamos de acuerdo con que algún país pueda proclamarse juez internacional”, manifestó Wang, quien añadió que la soberanía y la seguridad de todos los países deben ser plenamente protegidas por el derecho internacional. El canciller Wang puntualizó, asimismo, que la situación internacional actual es más volátil y está más interrelacionada, y que el hostigamiento unilateral se está volviendo cada vez más grave. Frente a este panorama, durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 5 de enero, China condenó en términos enérgicos la acción militar contra Venezuela. “Estados Unidos ha hecho caso omiso de la grave preocupación de la comunidad internacional, ha pisoteado deliberadamente la soberanía, seguridad y derechos e intereses legítimos de Venezuela, y ha violado gravemente los principios de igualdad soberana, no intervención en los asuntos internos, la solución pacífica de las controversias internacionales y la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales”, manifestó Sun Lei, encargado de negocios de la Misión Permanente de China ante las Naciones Unidas. Cabe recordar que el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas prohíbe que los Estados empleen la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier otro Estado, excepto en casos muy específicos, como la legítima defensa (artículo 51 de la misma Carta) o una autorización del Consejo de Seguridad (capítulo VII). Al no haberse presentado ninguna de las dos situaciones, especialistas en derecho internacional han advertido que la operación militar en tierras venezolanas constituyó una violación del derecho internacional. “En la nueva configuración política, los Gobiernos latinoamericanos tienen cada vez menos margen para asumir posiciones estratégicas distintas a las de Washington”, advirtió Ehécatl Lázaro, maestro en Estudios de Asia y África con especialidad en China por El Colegio de México. “Tras las interferencias de Trump en los procesos electorales de América Latina, y ahora el ataque militar a Venezuela, es previsible que en el futuro próximo se fortalezca esta presión sobre los países latinoamericanos no alineados con Estados Unidos”, añadió en declaraciones a China Hoy.
10 de enero de 2026. Imagen del Complejo Petroquímico General de División José Antonio Anzoátegui, en Barcelona, en el estado Anzoátegui, Venezuela. El derecho de elegir A pesar de los argumentos jurídicos, el 5 de enero, el Departamento de Estado estadounidense publicó en su cuenta de la red social X el siguiente mensaje: “Este es nuestro hemisferio y el presidente Trump no permitirá que nuestra seguridad se vea amenazada”. “Los países de América Latina y el Caribe son fuerzas importantes para mantener la paz y la estabilidad mundiales y promover el desarrollo y la prosperidad globales, y tienen todo el derecho de elegir de manera independiente sus caminos de desarrollo y a sus socios. Ningún país puede actuar como el policía del mundo, ni pretender ser el juez internacional”, declaró el enviado chino Sun Lei en la referida sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Cabe recordar que la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, difundida en diciembre pasado, hace explícito su propósito de negar a “competidores no hemisféricos” la capacidad de “poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio”. Por el contrario, ese mismo mes, el Gobierno chino dio a conocer su tercer Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, en el que se refiere a la región no solo como una parte primordial del Sur Global, sino también como una fuerza relevante en la defensa de la paz y estabilidad del mundo y en la promoción de su desarrollo y prosperidad. “A pesar de todos los esfuerzos que haga para restringir la participación de China, Estados Unidos no puede ofrecer lo que China ofrece a Latinoamérica: un mercado para las materias primas. El mercado natural para eso no está en Europa ni en Estados Unidos, está en China”, puntualizó Carlos Aquino, director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), al diario La República. “Nosotros no solo tenemos a China como socio por el tema de los mercados, sino también por el tema de la inversión y la tecnología. China no puede ser reemplazado por Estados Unidos en esos términos”, enfatizó Aquino. Más allá de señalar que de ahora en adelante Estados Unidos “gobierna” Venezuela, el presidente Trump y funcionarios de la Casa Blanca han hecho declaraciones que insinúan que el petróleo venezolano le “pertenece” a Estados Unidos o que dicho país tendrá un control dominante sobre este recurso. “Según Trump, la acción militar en Venezuela tiene como objetivo apoderarse de las reservas petroleras y de la infraestructura petrolera venezolana, y transferirlas a empresas estadounidenses”, mencionó Demétrio Toledo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de ABC (Brasil), en diálogo con China Hoy. “Esto es un neocolonialismo flagrante. La soberanía venezolana está seriamente amenazada”, agregó. Venezuela es actualmente el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, superando a Arabia Saudita, Irán, Irak, Canadá, entre otros grandes países productores de crudo. Según datos recogidos por organismos energéticos –entre ellos, el Instituto de Energía de Londres–, Venezuela cuenta con más de 300.000 millones de barriles petróleos probados, lo que representa alrededor del 17 % del total mundial. Cabe precisar que el término “reservas probadas” hace referencia al crudo que se podría extraer con la tecnología y condiciones económicas actuales, lo que no siempre coincide con la producción real.
15 de enero de 2026. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez (centro al frente), llega al lugar para intervenir un discurso del estado de la nación en Caracas, capital de Venezuela. Fotos de Xinhua Defensa de la soberanía China ha recordado que Venezuela es un Estado soberano que posee, asimismo, plena y permanente soberanía sobre sus recursos naturales y todas las actividades económicas dentro de su territorio. “Los derechos e intereses legítimos de otros países en Venezuela, incluidos los de China, deben ser protegidos”, sostuvo Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino. Del mismo modo, He Yadong, portavoz del Ministerio de Comercio chino, ha asegurado que la decisión de profundizar las relaciones económicas y comerciales con Venezuela se mantendrá sin cambios, sin importar cuánto varíe la situación política en el país sudamericano. Tras expresar su agradecimiento al Gobierno chino por su apoyo y solidaridad, el canciller venezolano, Yván Gil, reafirmó el compromiso de profundizar los acuerdos comerciales y económicos con China. Más aún, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo explícita esta postura durante la reunión que sostuvo el 8 de enero con el embajador de China en Caracas, Lan Hu, al que también agradeció el respaldo de Beijing. Una semana después, el 15 de enero, durante la presentación anual de la gestión del Ejecutivo ante el Parlamento, Rodríguez mencionó: “Tenemos derecho a tener relaciones diplomáticas con China, con Rusia, con Irán, con Cuba, con todos los pueblos del mundo. También con Estados Unidos. Somos una nación soberana”. En los últimos días, el presidente Trump ha elevado el tono de su discurso intervencionista en la región al referirse a sí mismo como “presidente interino de Venezuela” en una imagen publicada en su cuenta de la red Truth Social, o al señalar –también en redes sociales– que le “parece bien” que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sea presidente de Cuba. Países como México y Colombia han sido, asimismo, amenazados por Washington con la posibilidad de una intervención como la efectuada en tierras venezolanas. Lo ocurrido en Venezuela ha sido una llamada de alerta para los países de América Latina, una región que ha sabido a lo largo de su historia contemporánea de los ánimos intervencionistas de su vecino del norte, y que debe prepararse para tiempos complejos e impredecibles. *Michael Zárate es un periodista peruano experto en temas de China y fue redactor subjefe de la revista China Hoy. |
|
||
|
|