Análisis
Hacia una nueva era de futuro compartido
2026-01-29    Fuente: Centro para las Américas    Autor: ZHANG GAOSHENG y CHEN JIMIN*

EN el mundo actual, los cambios sin precedentes en el último siglo se están acelerando, con crecientes déficits de paz, desarrollo, seguridad y gobernanza. El sistema de la gobernanza global existente enfrenta múltiples crisis: debilitamiento de la autoridad, representatividad insuficiente y disminución de la eficacia. La reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas está estancada, el mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio se encuentra paralizado, la implementación del Acuerdo de París es insuficiente y las reglas de gobernanza digital se fragmentan cada vez más. Lo más grave es que, bajo la idea de “Estados Unidos primero”, la política exterior de Estados Unidos tiende cada vez más hacia el unilateralismo; desde abandonar y violar tratados a su antojo hasta abusar de sanciones unilaterales; desde interferir militarmente de forma directa en los asuntos internos de otros países hasta promover políticas excluyentes de “pequeños círculos”, violando gravemente la equidad y la justicia internacionales.

Bajo este contexto, el presidente chino, Xi Jinping, propuso la Iniciativa para la Gobernanza Global (IGG) en la reunión de la “Organización de Cooperación de Shanghai Plus” en septiembre de 2025, con “adherirse a la igualdad soberana, atenerse al estado de derecho internacional, practicar el multilateralismo, abogar por el enfoque centrado en el pueblo y centrarse en tomar acciones concretas” como sus cinco principios, ofreciendo una respuesta oportuna para superar déficits, forjar consensos y dar solución a los problemas comunes. La IGG responde al anhelo compartido de los pueblos y se ajusta a las necesidades urgentes del mundo presente. 

5 de abril de 2024. Dos agrónomos chinos enseñan técnicas agrícolas a un agricultor local en un campo de sandias en el distrito de Saramacca, Surinam. Xinhua 

La igualdad soberana 

La igualdad soberana es la premisa primordial de la IGG y su implementación implica directamente la justicia de la gobernanza global. El principio de igualdad soberana se origina en las normas fundamentales de las relaciones internacionales establecidas por los Tratados de la Paz de Westfalia. La IGG sitúa la adhesión a la igualdad soberana en el primer lugar de sus cinco principios fundamentales, enfatizando explícitamente que todos los países, sean grandes o pequeños, fuertes o débiles, ricos o pobres, tienen derecho a participar en igualdad de condiciones en los asuntos internacionales, a elegir independientemente sus caminos de desarrollo y a gozar de los mismos derechos para participar, tomar decisiones y beneficiarse de la gobernanza global. 

El compromiso de China con la igualdad soberana ha sido un tema recurrente en su práctica diplomática. Desde la propuesta de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica en 1954, China siempre ha tomado el respeto mutuo a la soberanía como un principio fundamental en la gestión de las relaciones internacionales. En los asuntos internacionales, China se opone firmemente a la injerencia hegemónica, respeta la soberanía de todos los países, defiende a los países pequeños y medianos y promueve el desarrollo de un sistema de gobernanza global más democrático. Respecto a los mecanismos multilaterales, aquellos de nuevo tipo establecidos bajo el impulso de China, como el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), adoptan una estructura de gobernanza igualitaria, lo que demuestra plenamente el valor práctico de la igualdad soberana. 

El estado de derecho internacional 

El estado de derecho internacional es la garantía fundamental para la gobernanza global y su valor principal reside en la igualdad ante las normas para todos. La Iniciativa para la Gobernanza Global hace énfasis en la adhesión al estado de derecho internacional, abogando por la aplicación equitativa y uniforme del derecho internacional centrada en los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, y oponiéndose al doble rasero y al enfoque pragmático de “usarlo cuando convenga y desecharlo cuando no”. China es un firme defensor y un practicante activo del estado de derecho internacional. Se ha incorporado a casi todas las organizaciones internacionales intergubernamentales de carácter universal, ha firmado más de 600 convenciones y enmiendas internacionales, cumple estrictamente con sus obligaciones internacionales y desempeña un papel activo en instituciones judiciales internacionales como la Corte Internacional de Justicia en La Haya. China sostiene firmemente que el derecho internacional es el conjunto de normas y derechos elaborados por todos los países y no debe convertirse en las “normas familiares” de unos pocos Estados; ningún país tiene derecho a anteponer su propia voluntad al derecho internacional. 

El multilateralismo 

24 de abril de 2025. Una vista del proyecto Cauchari-Olaroz de producción de carbonato de litio, ubicado en la provincia de Jujuy, Argentina, cuyo principal accionista es la empresa china Ganfeng Lithium. Xinhua 

Practicar el multilateralismo es el camino básico de la gobernanza global, cuya esencia radica en que los asuntos internacionales deben ser discutidos y decididos conjuntamente por todos los países. El multilateralismo es la opción inevitable para enfrentar los desafíos globales, y el futuro y el destino del mundo deben estar en manos de todos los países. China, como practicante y promotor del verdadero multilateralismo, siempre defiende el papel central de las Naciones Unidas, apoya la reforma de los mecanismos multilaterales y promueve su desarrollo hacia un rumbo más justo y razonable. China participa activamente en la construcción de mecanismos multilaterales como el Grupo de los 20 (G20), el BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai, para que estos mecanismos desempeñen un papel más importante en la gobernanza global. Al enfrentar desafíos globales como el cambio climático o las crisis de salud pública, China siempre persiste en la cooperación multilateral, promoviendo la implementación del Acuerdo de París e iniciando acciones de cooperación global para las vacunas, así como estableciendo un ejemplo en la cooperación multilateral mundial. El “verdadero multilateralismo” impulsado por China trasciende el modelo de gobernanza occidental “centro-periferia”, evita cualquier arreglo discriminatorio y excluyente, promoviendo el sistema de gobernanza global hacia un desarrollo más inclusivo. 

Un enfoque centrado en las personas 

Promover un enfoque centrado en las personas es el valor subyacente de la gobernanza global, enfatizando que su objetivo final es lograr el desarrollo integral del ser humano. Este modelo presta atención a temas relacionados con el bienestar público como la reducción de la pobreza, el empleo, la educación y la atención médica, para que los frutos de la gobernanza beneficien a los pueblos de todos los países. Esta orientación de valor supera los prejuicios ideológicos presentes en la gobernanza occidental, que toma sus propios valores de derechos humanos y democracia como premisa para la gobernanza global, interfiriendo frecuentemente en los asuntos internos de otros países con el pretexto de que “los derechos humanos están por encima de la soberanía” o poniendo condiciones políticas para la asistencia y cooperación. En cambio, el enfoque de China, que pone al pueblo en el centro, es más universal e inclusivo, enfatizando que una vida feliz para el pueblo es el mayor derecho humano. En la práctica, a través de la construcción conjunta de la Franja y la Ruta, China ha creado 420.000 puestos de trabajo en los países participantes durante una década y ha ayudado a casi 40 millones de personas a salir de la pobreza. Mediante proyectos de ayuda al desarrollo de pequeña escala y alta calidad, China ha apoyado a países africanos en la solución de problemas como la seguridad alimentaria y el control de enfermedades, compartiendo sus propias experiencias de desarrollo con el mundo. China nunca impone condiciones políticas, siempre ayuda con sinceridad a los países en desarrollo a mejorar sus capacidades de desarrollo autónomo, y promueve la prosperidad común de los países del Sur Global a través de resultados tangibles de cooperación. 

26 de junio de 2025. Se celebra la 10.ª Reunión Anual de la Junta de Gobernadores del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), en Beijing, China. Xinhua 

Un enfoque en acciones concretas 

Centrarse en tomar acciones concretas es la garantía práctica de la gobernanza global, permitiendo solucionar los desafíos de gobernanza mediante acciones concretas y una cooperación pragmática. Un enfoque orientado a la acción es el elemento vital de la gobernanza global. En el mundo actual, donde el déficit de la gobernanza global se agudiza, solo mediante la adhesión a un enfoque orientado a la acción podremos resolver los problemas de gobernanza global y garantizar que esta beneficie verdaderamente a los pueblos de todos los países. En materia del gobierno del cambio climático, China implementa activamente el Acuerdo de París, impulsa vigorosamente el desarrollo verde y bajo en carbono, y se ha comprometido a alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060, haciendo contribuciones significativas a la gobernanza climática global. En el ámbito de la infraestructura, China, a través de plataformas como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, proporciona un importante apoyo financiero en países en desarrollo. Hasta 2025, el BAII aprobó más de 300 proyectos, con un monto total de financiación superior a 60.000 millones de dólares, promoviendo una inversión de más de 200.000 millones de dólares en esta área, abordando eficazmente el problema de la escasez de infraestructura en los países en desarrollo. China pone énfasis en “cumplir sus palabras y compromisos”, transformando el concepto de la IGG en resultados tangibles mediante una serie de medidas pragmáticas. 

El presidente Xi Jinping señaló que el destino del mundo debe ser determinado conjuntamente por todos los países, las normas internacionales deben ser redactadas conjuntamente por todos los países, los asuntos globales deben ser gobernados conjuntamente por todos los países y los frutos del desarrollo deben ser compartidos por todos los países. Bajo la guía de la IGG, el sistema de la gobernanza global se volverá más justo, razonable, abierto, inclusivo y mutuamente beneficioso, brindando una sólida garantía para que la humanidad aborde los desafíos globales y logre el desarrollo común, y abriendo un futuro más brillante para el progreso de la civilización humana. Con la implementación integral de esa iniciativa, la comunidad internacional inevitablemente superará la historia de la gobernanza hegemónica y entrará en una nueva era de futuro compartido.


Zhang Gaosheng. Foto cortesía de Zhang Gaosheng 

Chen Jimin. Foto cortesía de Chen Jimin 

*Zhang Gaosheng es investigador asistente del Departamento de Paz y Seguridad Mundiales del Instituto de Estudios Internacionales de China; y Chen Jimin es profesor y director del Centro de Estudios sobre Estados Unidos y América Latina del Instituto de Estudios Estratégicos Internacionales, adscrito a la Escuela del Partido del Comité Central del Partido Comunista de China. 

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