| Análisis |
| Nuevos retos para la relación comercial de China y México en 2026 | |
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México y la República Popular China cuentan con una profunda, extensa, compleja y madura relación socioeconómica contemporánea. Las relaciones diplomáticas con China existen desde 1899 y con la República Popular China desde 1972. En la segunda mitad del siglo XX, el fundamento de la relación fue un interés político y estratégico bilateral, en un entorno internacional complejo bajo la “Guerra Fría”; desde el siglo XXI, sin embargo, la relación bilateral transitó hacia aspectos crecientemente pragmáticos y en torno a su ascendente intercambio económico y particularmente comercial. Los recientes debates en torno al paquete arancelario impuesto por parte de México a finales de 2025 son por ello particularmente relevantes. En los más de 20 años de investigaciones por parte del Centro de Estudios China-México (Cechimex) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hemos examinado con detalle temas puntuales como comercio exterior, financiamiento, inversión extranjera directa, proyectos de infraestructura y migración entre otros. El tema de los aranceles se circunscribe en el tópico del comercio exterior entre México y China. El comercio exterior entre México y China ha sido probablemente el rubro más dinámico en la relación binacional en el siglo XXI y China se ha convertido en el segundo socio comercial de México desde 2003. Varios aspectos son significativos al respecto. Relación estratégica En primer lugar, uno de los principales cambios estructurales del comercio exterior de México en el siglo XXI se refiere a la creciente participación de Asia y particularmente de China. El comercio exterior de México con China aumentó de menos del 1 % en el año 2000 al 11,16 % en 2024. Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de México, aunque su participación cayó drásticamente, del 81,17 % en 1999 al 60,68 % en 2024. En segundo lugar, si bien China es el tercer mercado de exportación de México, apenas lo hizo con el 1,47 % del total en 2024. Para el comercio exterior de México, Estados Unidos sigue siendo el principal punto de referencia, y si bien ha logrado un importante proceso de diversificación en las importaciones (en 2024 la participación estadounidense alcanzó el 40,29 %, el menor en el siglo XXI), en las últimas décadas alrededor del 80 % de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos. En 2024, Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones mexicanas (con el 83,06 %), seguido de la Unión Europea (4,28 %), Canadá (3,06 %) y China (1,61 %); en las importaciones mexicanas en 2024 Estados Unidos fue el principal origen (40,12%), seguido de China (20,76 %) y la Unión Europea (11,24 %). En tercer lugar, China se ha convertido en un crecientemente líder tecnológico en las importaciones mexicanas. En 1990, por ejemplo, apenas el 11,78 % de las importaciones mexicanas desde China eran de nivel tecnológico medio y alto, y aumentó al 54,39 % en 2024; de igual forma, la gran mayoría de las importaciones mexicanas desde China fueron de bienes intermedios y de capital (en 2024, las importaciones fueron del 30,35 % para los bienes de capital, y con una participación muy por encima de las importaciones estadounidenses, 12,90 %). China se ha convertido en un significativo proveedor de bienes de capital y de alto nivel tecnológico para México. En el cuarto lugar, las importaciones de México desde China no solo han incrementado significativamente su presencia en México, sino que también han desplazado crecientemente a importaciones desde Estados Unidos. Los principales cinco capítulos importados desde China representaron en 2024 el 75,05 % del total importado (concentradas significativamente en electrónica, autopartes y crecientemente en el sector automotriz). Históricamente la presencia estadounidense en estos capítulos era significativa y, por mucho, la más relevante en las importaciones mexicanas: en 1995, por ejemplo, las importaciones mexicanas de la electrónica y autopartes desde Estados Unidos representaron el 79,20 % y 35,55 % del total de las importaciones mexicanas en estos rubros; la participación china era secundaria (lo cual también indica la presencia de otros países de la Unión Europea y asiáticos, entre otros). Esta estructura de las importaciones mexicanas, sin embargo, ha cambiado radicalmente en las últimas décadas: en 2024, por ejemplo, en el sector de la electrónica, e insumo crítico para buena parte de las exportaciones mexicanas, las importaciones chinas participaron con el 33,61 % del total de las importaciones electrónicas de México y desplazaron a las estadounidenses desde 2006 (las estadounidenses apenas representaron el 21,71 %). Se aprecian tendencias similares de competencia en autopartes y particularmente en el sector automotriz; en este último rubro por primera vez las importaciones mexicanas desde China fueron del 21,65 % en 2024 (todavía lejanas a la participación de Estados Unidos, a la baja desde 2000, con el 45,88 % en 2024). Es en este contexto, y ante la confrontación sistémica entre Estados Unidos y China al menos desde la última década, las agresivas medidas desde la segunda presidencia de Donald Trump desde 2025, las presiones hacia terceros países como México por parte de Estados Unidos y las próximas negociaciones del T-MEC en este año 2026, que el ejecutivo de México propuso el 9 de septiembre de 2025 un paquete arancelario para las importaciones de los países con los que México no cuenta con acuerdos comerciales, incluyendo a todos los países del grupo BRICS y particularmente China. El paquete arancelario incluyó 1463 fracciones arancelarias (lo que significa miles de productos) y un aumento arancelario que va del 5 al 50 %. La Cámara de Diputados pasó para su aprobación a la Cámara de Senadores la iniciativa el 10 de diciembre de 2025. En resumen, creemos que es necesario reactivar las instituciones bilaterales entre México y China; la máxima institución bilateral, la Comisión Binacional Permanente México - China, llevó a cabo su última reunión en 2014 y otras como el Grupo de Alto Nivel de Inversiones (GANI) en 2015. Esta falta de diálogo de alto nivel entre ambas partes ha erosionado la posibilidad de una efectiva coordinación en múltiples ámbitos bilaterales, concretamente en su comercio exterior. Sin buscar justificar las medidas unilaterales de México a través del paquete arancelario que entró en vigor el 1 de enero de 2026, es también significativo comprender que su impacto general en el comercio con China, es menor, como se estimó arriba. *Enrique Dussel Peters es profesor de tiempo completo del posgrado en economía de la UNAM y coordinador del Centro de Estudios China-México, Cechimex, de la Facultad de Economía de la UNAM, y de la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China (Red ALC - China). |
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