| Análisis |
| Un hito clave en el proceso de la modernización china | |
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En la “La Propuesta del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) para la Elaboración del XV Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social”, aprobada en la IV Sesión Plenaria del XX Comité Central en octubre de 2025, se señala explícitamente que el próximo ciclo es un “periodo crucial para sentar bases sólidas y desatar integralmente fuerzas para materializar en lo básico la modernización socialista”. Este juicio histórico no solo supone una comprensión científica de las tendencias de desarrollo en la nueva era, sino que constituye una movilización y un despliegue integrales concebidos para impulsar de manera continua la modernización china en esta nueva expedición. Por consiguiente, resulta imperativo dominar con precisión su contenido y esencia, asegurando así su implementación a fondo mediante un esfuerzo ininterrumpido. Coordenadas históricas Dentro de la disposición estratégica nacional, el XV Plan Quinquenal se erige como un eslabón de transición insustituible. Al articular las distintas fases de desarrollo, se perfila como una ventana estratégica para la modernización del sistema de gobernanza, asumiendo así la doble tarea de afianzar las ventajas adquiridas y superar las restricciones estructurales de fondo. En el XX Congreso Nacional del PCCh, celebrado en octubre de 2022, se planteó el objetivo de lograr la materialización básica de la modernización socialista para el año 2035. Tal como ha señalado el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, Xi Jinping, se destinarán tres períodos de planes quinquenales para alcanzar dicha meta. Esto implica la necesidad de mantener un esfuerzo sostenido desde el XIV hasta el XVI Plan Quinquenal, con funciones de desarrollo diferenciadas dentro del diseño estratégico general del país para cada período. El período del XV Plan Quinquenal, como etapa decisiva de transición, posee una relevancia que trasciende la mera ubicación cronológica para erigirse como la columna vertebral de esta arquitectura estratégica. A diferencia del XIV Plan Quinquenal —enfocado en sentar las bases institucionales e impulsar el desarrollo de alta calidad— y del XVI Plan Quinquenal —orientado a la consecución definitiva de las metas de 2035—, este XV Plan cumple una función verdaderamente integradora. Con miras al XV Plan Quinquenal, el desarrollo de China se adentrará en un nuevo ciclo caracterizado por la consolidación de las bases y el despliegue de esfuerzos a gran escala. Por un lado, la sustitución de los antiguos motores de crecimiento por otros nuevos ingresa en una fase decisiva, exigiendo que el salto cualitativo integral de las fuerzas productivas de nueva calidad se materialice mediante la sinergia entre los continuos avances tecnológicos y la innovación institucional. Por otro lado, la expansión de la demanda efectiva y el impulso profundo y sólido del nuevo patrón de desarrollo de la “doble circulación” se erigen como los factores clave para corregir los desequilibrios estructurales y fortalecer el impulso endógeno. Solo afianzando las ventajas preexistentes y subsanando las deficiencias de manera paralela, así como eliminando los obstáculos institucionales, será posible propulsar el proceso de modernización hacia una nueva etapa de mayor madurez y estabilidad. La lógica intrínseca de la trascendencia Captar cabalmente la relevancia del XV Plan Quinquenal exige tomar como punto de partida la ventaja institucional de la planificación quinquenal, entendida como mecanismo esencial en el ejercicio de la gobernanza por parte del PCCh. Sobre esta base, resulta necesario desarrollar una elucidación sistemática en tres dimensiones: los fundamentos teóricos, la evolución histórica y las condiciones objetivas. Bajo el contexto de la acelerada gestación de las fuerzas productivas de nueva calidad y del afianzamiento del desarrollo de alta calidad, el XV Plan Quinquenal asume la misión estructural no solo de optimizar los recursos, sino de perfeccionar los mecanismos institucionales mediante la reforma y orientar el rumbo del desarrollo productivo. A través de este diseño racional, el PCCh busca liderar la modernización china hacia la importante transición del “reino de la necesidad” al “reino de la libertad”. La formulación científica y la implementación continua de los planes quinquenales suponen una experiencia medular en la gobernanza del PCCh. Esta práctica de planificación, que abarca siete décadas desde el I hasta el XV Plan Quinquenal, traza con nitidez la trayectoria evolutiva de la modernización china. Remodelación de ventajas competitivas Forjar con firmeza un nuevo paradigma en la modernización china exige mantener la determinación estratégica en un entorno complejo, así como fortalecer la conciencia del riesgo y la capacidad de respuesta sistémica. El actual escenario de desarrollo en el que se encuentra China ha experimentado transformaciones a gran escala, por lo que al adentrarse en el período del XV Plan Quinquenal, habrá una serie de oportunidades entrelazadas y superpuestas con diversos riesgos y desafíos. En el plano internacional, el mundo ha ingresado en un nuevo período caracterizado por la turbulencia y la incertidumbre. Por un lado, junto con la acelerada evolución de la configuración política y económica global, estamos asistiendo a un recrudecimiento en los intentos de sostener el unilateralismo y el proteccionismo, principalmente por parte de Estados Unidos, así como a una agudización de los conflictos geopolíticos y del déficit de gobernanza. Por otro lado, si bien la revolución científico-tecnológica —impulsada por tecnologías disruptivas— ha generado nuevas fuerzas motrices, también ha intensificado la competencia por la supremacía tecnológica, lo cual ha socavado en cierto grado la estabilidad del orden económico internacional tradicional y exacerbado las vulnerabilidades en las cadenas globales de la industria y el suministro. En este contexto, el valor práctico del XV Plan Quinquenal reside en ofrecer, mediante una arquitectura institucional a mediano y largo plazo, expectativas estables y certidumbre frente a un entorno externo complejo y cambiante, permitiendo a China afianzar su iniciativa estratégica en medio de esta coyuntura de cambios. En el ámbito doméstico, China ha entrado en una fase de desarrollo de alta calidad. No obstante, los problemas persistentes derivados de un desarrollo desequilibrado e insuficiente siguen siendo prominentes, por lo que se deben superar con urgencia las disparidades regionales, la brecha urbano-rural y los desequilibrios en la estructura de ingresos. Asimismo, el avance y dominio de las tecnologías clave y medulares representa una ardua tarea, mientras que la sustitución de los viejos motores de crecimiento por otros nuevos está atravesando una etapa de retos formidables. A esto se suman profundos cambios en la estructura demográfica, los cuales imponen nuevos requerimientos institucionales sobre la oferta laboral y el sistema de seguridad social. Estos problemas estructurales subyacentes convierten al XV Plan Quinquenal en una ventana de oportunidades para acelerar la optimización de las fuerzas productivas y el perfeccionamiento del marco institucional. Si bien las crisis entrañan mutaciones, estas también presagian nuevos paradigmas. Tras años de desarrollo, China ha pasado gradualmente de ser un mero participante en el sistema económico global a convertirse en un actor determinante con notable capacidad de influencia. Bajo el doble telón de fondo de un contexto externo cada vez más complejo y la profundización de los ajustes estructurales internos, elevar la capacidad de innovación autónoma, robustecer la resiliencia de las cadenas industriales y de suministro mundiales, y forjar un nuevo patrón de desarrollo aún más sólido resultan exigencias prácticas ineludibles para salvaguardar la seguridad nacional y garantizar el progreso a largo plazo. De no lograrse avances sustanciales durante este período, se correría el riesgo de mermar el desarrollo y ceder ante presiones externas. Por ende, es imperativo mantener el desarrollo de alta calidad como eje central y la reforma y la innovación como fuerzas motrices, a fin de impulsar la optimización estructural y la mejora institucional en el marco integral de coordinación entre el desarrollo y la seguridad, logrando así prevenir y neutralizar los riesgos y remodelar ventajas competitivas. Un salto cualitativo Durante el período del XV Plan Quinquenal, es necesario concentrarse en tareas estratégicas de alcance general. Para ello, resulta primordial superar las restricciones de los motores de crecimiento sustentándose en las fuerzas productivas de nueva calidad, consolidar la base endógena aprovechando su vasto mercado interno, y preservar los límites mínimos mediante la coordinación integral entre el desarrollo y la seguridad. Solo así se logrará garantizar un avance decisivo en la materialización fundamental de la modernización socialista. El período del XV Plan Quinquenal constituye un salto cualitativo radical de las fuerzas productivas, durante el cual se tendrá como misión lograr una reestructuración profunda para transitar de un modelo impulsado por los factores de producción a uno guiado por la innovación, con miras a forjar un sistema industrial moderno, autónomo, seguro y altamente competitivo. Por otro lado, el desarrollo de las fuerzas productivas de nueva calidad debe articularse en torno a tres dimensiones. En primer lugar, es vital perseverar en la autosuficiencia y el fortalecimiento científico-tecnológico, cimentando sólidamente la base material y tecnológica del sistema industrial nacional. En segundo lugar, es necesario aplicar políticas diferenciadas para consolidar y fortalecer la economía real, promoviendo un salto desde la estructura industrial hacia la alta gama. Finalmente, resulta fundamental intensificar la reforma de los sistemas y mecanismos institucionales para reconfigurar las relaciones de producción, de modo que estén en plena consonancia con las nuevas fuerzas productivas de calidad. Este empeño exige articular estrechamente la sinergia entre las políticas educativas, científico-tecnológicas y de talento, junto con perfeccionar los mecanismos de evaluación e incentivo a la innovación, a fin de que el vasto acervo de capital humano del país se traduzca en auténticas ventajas productivas y permita asegurar la iniciativa estratégica en la competencia global por la vanguardia tecnológica. Tres directrices El período del XV Plan Quinquenal constituye una etapa decisiva para configurar un nuevo paradigma de desarrollo y asegurar la iniciativa estratégica. El enfoque principal radica en robustecer sustancialmente la gran circulación nacional, con miras a apuntalar la base endógena del desarrollo de alta calidad. En aras de optimizar la estructura de este vasto mercado interno, las acciones deben regirse por las siguientes tres directrices. En primer lugar, una de las principales prioridades es afianzar la estrategia de ampliación de la demanda interna, impulsando el desplazamiento del eje de crecimiento de la “inversión en capital físico” a la “inversión en capital humano”. Esto exige una estrecha articulación entre la mejora del bienestar social y el estímulo al consumo, perfeccionando continuamente los sistemas de distribución de ingresos y de seguridad social para resolver la asimetría estructural entre una oferta robusta y una demanda débil desde la raíz. En segundo lugar, se debe impulsar decididamente la consolidación de un gran mercado nacional unificado, desmantelando las trabas institucionales que entorpecen el circuito económico nacional. Es indispensable erradicar los obstáculos sistémicos subyacentes —tales como el proteccionismo local, la fragmentación del mercado y el bloqueo al flujo de factores—, así como remediar a fondo la competencia destructiva. En tercer lugar, es importante garantizar la plena fluidez de la doble circulación nacional e internacional, ampliando el espacio estratégico mediante una inserción global de alto nivel. Con la cooperación abierta como eje rector, se debe fomentar una apertura institucional sostenida, siempre anclada en la fortaleza del circuito económico doméstico. Asimismo, a través de la construcción conjunta de alta calidad de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a la par de la innovación comercial, el país buscará articular su entorno exterior de forma proactiva. El período del XV Plan Quinquenal representa una fase determinante para afrontar las complejas transformaciones globales y erigir un sólido baluarte de la seguridad nacional. Por ello, se debe fortalecer el desarrollo de las áreas prioritarias para cimentar las bases estratégicas del país, así como potenciar su influencia internacional. Guiándose por el principio de la cooperación abierta, se busca asegurar un entorno exterior favorable para el desarrollo nacional. Además, se requiere perfeccionar el sistema de gobernanza social para garantizar una sociedad tanto dinámica como ordenada. En esa línea, es esencial consolidar el sistema de gobernanza social basado en la construcción conjunta, la gobernanza compartida y los beneficios para todos. El XV Plan Quinquenal constituye un hito estratégico que exige discernir con rigor las macrotendencias a nivel global. Se requiere actuar con la determinación a la altura de nuestra época, del devenir histórico y del compromiso con el pueblo, impulsando avances sustantivos en las tareas de alcance integral de cara a la modernización china. Solo mediante este esfuerzo será posible consolidar los cimientos necesarios para alcanzar esencialmente la modernización socialista para el año 2035. *Yu Haiqing es vicepresidenta de la Academia de Marxismo de la Academia China de Ciencias Sociales. |
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