Análisis
La lógica interna de la gobernanza china
2026-07-31    Fuente: Centro para las Américas    Autor: ARNAUD BERTRAND*

SOY francés, viví muchos años en China y he dedicado casi una década a tender puentes entre China y Occidente. Esta brecha sigue siendo enorme y, me atrevería a decir, en gran medida es consecuencia de las propias limitaciones de Occidente. 

Quizá uno de los ejemplos más destacados sea Xi Jinping: La gobernación y administración de China. En la obra, el actual jefe de Estado chino expone con un nivel de detalle extraordinario la teoría, la historia y la filosofía que sustentan el sistema de gobernanza de su país. Sin embargo, la serie rara vez se lee como merece: con atención, en sus propios términos y con un interés genuino por la tradición intelectual de la que surge. Con ese propósito escribí esta reseña del volumen V, guiado por una convicción: es imposible comprender China si uno se niega a escuchar cómo el propio país se explica a sí mismo. 

El libro no es una memoria ni un tratado de ciencia política, sino una recopilación cuidadosamente seleccionada de discursos pronunciados por el presidente Xi Jinping entre el 27 de mayo de 2022 y el 20 de diciembre de 2024 ante distintos públicos. 

La obra se organiza en 18 secciones temáticas. No voy a detenerme en cada una de ellas, pero la propia estructura del libro resulta reveladora al comenzar con el tema de “la gran revitalización de la nación china con la modernización china” y concluir con “la dirección del Partido y su revolución interna”. Esta disposición refleja una intuición profundamente arraigada en la tradición china: las aspiraciones más elevadas descansan, en última instancia, en el cultivo de uno mismo. Por ello, centraré mi análisis en estas dos secciones —la primera y la última—, ya que, consideradas en conjunto, condensan la esencia de la gobernanza del país asiático: cuál es el proyecto que persigue y por qué el Partido Comunista de China (PCCh) considera que tiene la legitimidad de llevarlo a cabo; en otras palabras, el “qué” y el “cómo”.

 

4 de junio de 2026. Voluntarias del Partido Comunista de China (PCCh) recogen residuos de un río situado en el distrito de Boxing, ciudad de Binzhou, provincia de Shandong. Xinhua

Modernización china 

Empecemos con el “por qué”, la sección sobre “la gran revitalización de la nación china con la modernización china”, que a su vez contiene siete discursos. El más extenso de todos —y el que ocupa casi la mitad de la sección— es “Impulsemos integralmente la grandiosa causa de construcción de un gran país y revitalización de la nación con la modernización china”, pronunciado por el presidente Xi el 7 de febrero de 2023 en una sesión de estudio dirigida a los nuevos miembros y miembros suplentes del Comité Central del PCCh, así como a los principales cuadros dirigentes de nivel provincial-ministerial. 

En primer lugar, Xi explica que el aislamiento del país durante la dinastía Ming constituye el pecado original. Muchas personas dan por sentado que China se guía por una narrativa de víctima, según la cual se responsabiliza a Occidente del “siglo de humillación” que siguió a la Guerra del Opio de 1840. Sin embargo, la perspectiva de Xi deja claro que no es así: la responsabilidad recae, ante todo, sobre la propia China. El hecho de que Occidente se aprovechara de esa situación no fue más que una consecuencia de un declive que China había provocado primero. Es imposible comprender el comportamiento de China en la actualidad sin entender este punto. El impulso que guía al país no es vengar aquella humillación, sino impedir que vuelva a repetirse una situación semejante. De ahí que muchas de las iniciativas más emblemáticas de China —el carácter casi sagrado que se atribuye a la reforma y a la apertura, el énfasis constante en la ciencia y la tecnología, o la insistencia en integrarse en la economía mundial, en lugar de replegarse sobre sí misma— respondan a una misma lección: cuando cerramos la puerta, lo perdimos todo.

 

30 de agosto de 2024. Personal del centro comunitario de servicios de la comunidad de Lianhua, en la ciudad de Yangzhou, provincia de Jiangsu, atiende a residentes locales. Xinhua

La autocrítica no se limita al aislamiento. Xi también identifica el sistema feudal de China, que persistió durante miles de años, como un obstáculo fundamental que debía ser desmantelado, junto con los intentos fallidos de modernización previos al PCCh que acabaron en fracaso. 

Otro aspecto importante del discurso es la manera en que el mandatario chino subraya que, para “salvar la amplia brecha de China con los países desarrollados occidentales en términos de desarrollo económico, científico y tecnológico […], el Partido, desde un principio, ha mantenido la lucidez enfatizando la importancia de encontrar un camino propio hacia la modernización a la luz de la realidad china”. 

Uno de los planteamientos filosóficos centrales de todo el libro es que China ha encontrado una vía diferente hacia la modernidad, una vía arraigada en su propia historia y adaptada a sus propias condiciones, y que no se trata de un desvío temporal, sino de una alternativa permanente. 

En otras palabras, la tentación de imitar es tan peligrosa como la tentación de cerrarse al exterior. Ambas son formas de renuncia: una, a favor de los modelos extranjeros; la otra, motivada por el miedo. Y ambas terminan obstaculizando el desarrollo. Xi ofrece cinco razones para ello, en base al contexto específico de China. 

En primer lugar, y aunque pueda parecer obvio, China tiene una población enorme. Como explica, “actualmente, poco más de 20 países han alcanzado la modernización en el mundo, con una población total de alrededor de 1000 millones”. En consecuencia, cuando China intenta alcanzar la modernización para más de 1400 millones de personas, está, por definición, avanzando sin un precedente claro: modernizando a más personas que la suma de todos los países desarrollados actuales. 

En segundo lugar, subraya que uno de los objetivos fundamentales de la modernización china, a diferencia de la modernización occidental, es alcanzar la prosperidad común. “El mayor defecto de la modernización occidental es que se centra en el capital en lugar del pueblo, y que busca la maximización de los intereses del capital en lugar de servir a los intereses de la gran mayoría de las personas”, señala. 

En tercer lugar, destaca que la modernización china no debe limitarse a alcanzar la abundancia material, sino que también debe promover el enriquecimiento espiritual. “Hoy en día, los países occidentales se encuentran cada vez en mayores dificultades, y una importante razón es que no pueden contener la naturaleza codiciosa del capital ni resolver males crónicos como la expansión del materialismo y la pobreza espiritual”, menciona. 

En cuarto lugar, enfatiza que la modernización china no puede lograrse a costa de la “coexistencia armoniosa entre el ser humano y la naturaleza”, sino que debe “priorizar el ahorro, la protección y la regeneración natural”. Como expresa, esto no responde únicamente a un compromiso ideológico, sino también a una necesidad práctica, dado que China dispone de recursos naturales especialmente limitados en términos per cápita. 

Por último, Xi sostiene que el quinto rasgo distintivo fundamental de la modernización china es que esta se alcanzará mediante el desarrollo pacífico en lugar de guerras, tráfico de esclavos, colonización y saqueo que caracterizaron la modernización occidental y de los que la propia China fue víctima.

 

30 de junio de 2026. Turistas y miembros del Partido visitan el Museo del Partido Comunista de China en la víspera del 105.o aniversario de la fundación del PCCh, en Beijing. Wei Yao

Revolución interna del PCCh 

El último tema del libro, que trata del liderazgo y la revolución interna del PCCh, constituye un examen franco —de una manera que muchos lectores extranjeros no esperan— de la propia fragilidad y las debilidades del Partido. En esta sección, Xi enumera de forma metódica los principales riesgos que podrían conducir al fracaso del Partido. Basta con leer el siguiente pasaje: 

“En la larga gobernación del Partido en un periodo de paz, muchos de sus militantes y cuadros, como nunca han experimentado pruebas de vida o muerte, ni se han forjado en luchas severas y entornos difíciles, tienden a buscar la comodidad, desmoralizarse y perder el ánimo emprendedor. Ellos se asustan fácilmente y pierden el rumbo frente a las grandes luchas con nuevas y numerosas características históricas”. 

Es difícil encontrar una declaración más franca: el líder del PCCh les está diciendo a sus propios cuadros que están empezando a volverse complacientes, desmoralizados e incapaces de desempeñar adecuadamente sus funciones. 

Este pasaje en particular se deriva de un importante concepto de la gobernanza china: los “cuatro peligros”, un diagnóstico oficial y permanente sobre las cuatro formas en que el Partido tiene más probabilidades de destruirse a sí mismo: el relajamiento del ánimo, la falta de suficiente capacidad, la desvinculación de las masas y la corrupción. En otras palabras, el Partido cuenta con una doctrina oficial sobre las causas más probables de su propio declive y se recuerda constantemente la necesidad de vigilar si aparecen esos síntomas. 

Otro pasaje especialmente revelador por su nivel de autocrítica se encuentra en el discurso “Mantener en todo momento la lucidez y la firmeza para resolver los difíciles problemas propios de un partido grande”, pronunciado por Xi en 2023 durante la II Sesión Plenaria de la XX Comisión Central del Control Disciplinario del PCCh. En él, Xi señala que “el propósito del disciplinamiento integral y riguroso del Partido no es controlar a las personas de manera rígida y hacer que sean indecisas y temerosas, convirtiendo todo en un estanque de aguas muertas sin energía ni acción”. Por el contrario, subraya la necesidad de adoptar un enfoque pragmático en este sentido, plasmado en un marco denominado los “tres descernimientos”, que diferencia los errores cometidos de buena fe durante procesos de experimentación, reforma o en situaciones sin precedentes, versus las violaciones deliberadas realizadas en beneficio propio. 

En otras palabras, el sistema diagnosticó que su propia medicina contra la corrupción estaba produciendo un efecto secundario —la parálisis institucional— y creó una herramienta para tratarlo, sin interrumpir el tratamiento. 

Desde una perspectiva más amplia, probablemente esta sea una de las contribuciones más importantes del pensamiento de Xi Jinping a la gobernanza china. La pregunta que obsesiona a los líderes chinos no es “¿cómo nos comparamos con Occidente?”. De hecho, sospecho que Occidente ocupa mucho menos espacio en el pensamiento de Xi de lo que imaginamos. En lo que sí dedica mucho tiempo a reflexionar —y esto queda claro en sus escritos— es en cómo el Partido puede romper el ciclo que destruyó a todas las dinastías chinas anteriores. 

En el párrafo introductorio del discurso “Impulsar profundamente la revolución interna del Partido”, pronunciado en la III Sesión Plenaria de la XX Comisión Central del Control Disciplinario del PCCh, Xi plantea la pregunta: “¿Cómo podría nuestro Partido desembarazarse de los ciclos históricos de orden y caos?” Para responder, señala que el Partido ha adoptado dos soluciones al problema del ciclo dinástico: una fue aquella formulada por Mao Zedong y la otra corresponde al propio liderazgo de Xi: “Sobre la base de la primera respuesta formulada por el camarada Mao Zedong de ‘invitar al pueblo a supervisar al Gobierno’, hemos formulado una segunda respuesta: impulsar constantemente la revolución interna del Partido”. 

De manera interesante, Xi incluye “la supervisión de los órganos estatales, la democrática, la judicial, la de las masas y la de la opinión pública” como parte del sistema de revolución interna. Muchos extranjeros suelen asumir que el PCCh rechaza el escrutinio externo, pero aquí el propio Xi les está diciendo a los dirigentes del Partido que dicha supervisión no solo resulta útil, sino que debe ser aceptada de buen grado y que, además, ha sido históricamente decisiva.

*Arnaud Bertrand es un influyente empresario y escritor francés. Escribe sobre China, geopolítica y multipolaridad en Substack y X.

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