| Análisis |
| Hacia la estabilidad estratégica | |
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31 de agosto de 2026. Yu Yunquan, vicepresidente del Grupo de Comunicaciones Internacionales de China, pronuncia un discurso en la tercera edición del Diálogo Juvenil China-Estados Unidos sobre Intercambios entre los Pueblos, celebrada en la ciudad de Nanjing, provincia de Jiangsu. Foto cortesía del entrevistado EL 31 de agosto se llevó a cabo en Nanjing, provincia de Jiangsu, la tercera edición del Diálogo Juvenil China-Estados Unidos sobre Intercambios entre los Pueblos. Jóvenes expertos y académicos de China, Estados Unidos, Camboya, Ecuador y otros países se reunieron para debatir temas clave en las relaciones entre China y Estados Unidos, abarcando desde la interdependencia geoeconómica hasta la cooperación en materia de gobernanza global. El programa, que se realiza anualmente, fue lanzado conjuntamente en 2024 por la Academia de Estudios de la China Contemporánea y el Mundo, dependiente del Grupo de Comunicaciones Internacionales de China (CICG, por sus siglas en inglés), y el Centro Carter. En una entrevista exclusiva con Beijing Review en el marco del evento de este año, Yu Yunquan, vicepresidente de CICG, compartió sus observaciones sobre la situación actual de las relaciones entre China y Estados Unidos y el papel que pueden desempeñar los intercambios entre los pueblos en la configuración de dicha relación. A continuación se presentan extractos editados de la conversación: Beijing Review (BR): Durante el Diálogo entre Think Tanks de China y Estados Unidos celebrado en marzo de 2025, usted señaló que existían “muchas incertidumbres” entre ambos países. En mayo de este año, los dos jefes de Estado se reunieron en Beijing y acordaron que ambas partes trabajarán para construir una relación constructiva de estabilidad estratégica. Usted añadió que esta nueva visión ha inyectado una “preciosa certeza” en la relación bilateral. ¿Cómo interpreta este cambio de la incertidumbre a la certeza? Yu Yunquan (YYQ): La certeza y la incertidumbre son, de hecho, relativas. La sensación actual de certeza proviene del consenso alcanzado por los dos jefes de Estado. Cuando se reunieron en mayo, acordaron desarrollar una relación constructiva de estabilidad estratégica, lo que proporcionó una orientación estratégica al más alto nivel. Ambas partes buscan avanzar en la cooperación de una manera más pragmática, dejando de lado algunas diferencias por el momento, para acercarse mutuamente y mirar hacia el futuro. Otra fuente de certeza es que los intercambios entre China y Estados Unidos en diversos ámbitos han alcanzado un nuevo nivel de actividad. Anteriormente, por diversas razones, la interacción entre ambas partes era limitada, y muchos canales y mecanismos enfrentaban obstáculos. Pero en los últimos dos años, hemos colaborado con el Centro Carter para organizar tres ediciones de diálogos en los que han participado centros de estudios y jóvenes. Esta iniciativa es apenas un microcosmos del marco de cooperación bilateral más amplio. Los intercambios en otras áreas, particularmente en materia de comercio y cooperación económica, han sido aún más activos. La incertidumbre radica en el hecho de que, en comparación con el pasado, el entorno para las interacciones entre China y Estados Unidos ha cambiado notablemente, mientras que los cimientos para unas relaciones bilaterales estables se han debilitado. La mayor fragilidad de las relaciones entre ambos países hoy en día se debe a la susceptibilidad ante eventos inesperados, particularmente a los cambios en el panorama político interno de Estados Unidos. Durante los ciclos electorales, la parte estadounidense puede politizar ciertos temas relacionados con China para servir a sus agendas internas, lo que puede socavar el panorama general de una estabilidad estratégica constructiva. Si las diferencias no se manejan adecuadamente y las disputas aisladas se intensifican hasta convertirse en una crisis grave, podrían socavar la estabilidad de las relaciones bilaterales.
1 de septiembre de 2026. Jóvenes participantes en la tercera edición del Diálogo Juvenil China-Estados Unidos sobre Intercambios entre los Pueblos visitan el distrito de Gaochun, ciudad de Nanjing, provincia de Jiangsu. Yin Kang BR: En su opinión, ¿cuáles son los principales factores que impulsan la incertidumbre en las relaciones entre China y Estados Unidos? YYQ: Al repasar las interacciones entre China y Estados Unidos durante los últimos 20 años, la relación ha experimentado cambios profundos. China, en particular, ha vivido una transformación histórica: su economía ha mantenido un crecimiento sostenido, generando gradualmente un fuerte impulso para el desarrollo, al tiempo que ha logrado innovaciones disruptivas y avances decisivos en muchas áreas clave. Ante esta realidad, algunos grupos en Estados Unidos han visto cuestionadas sus percepciones de larga data sobre China y se han mostrado reacios a reconocer el avance económico de este país. La teoría tradicional de las relaciones internacionales presenta un marco analítico que enfrenta a la potencia emergente con la potencia establecida. Bajo esta lógica teórica, la influencia internacional se interpreta como un juego de suma cero, en el que la fortaleza de los principales países crece y decae en proporción inversa. Quienes se adhieren a esta perspectiva se muestran escépticos ante el llamado de China a una cooperación en la que todos salgan ganando, y predicen sin fundamento que el desarrollo de China socavará la posición global de Estados Unidos. Se trata de una percepción estratégica profundamente arraigada que no puede descartarse simplemente como un prejuicio. Y esta percepción ha moldeado profundamente la dinámica estructural de las relaciones bilaterales. Derribar los estereotipos es difícil, pero es posible. Sigue habiendo un margen considerable para la comunicación y para forjar percepciones correctas. Por eso, son tan importantes la comunicación entre los pueblos, el intercambio entre centros de estudios y la comunicación internacional, a lo cual nos dedicamos. BR:¿Cómo interpreta usted la idea de construir una relación constructiva de estabilidad estratégica tras el acuerdo alcanzado en mayo entre los líderes de China y Estados Unidos? YYQ: Es necesario mantener la estabilidad estratégica entre nuestros dos países. En la actualidad, ambas partes siguen enfrentando numerosos desafíos prácticos. La estabilidad a la que nos referimos se centra en mantener la estabilidad en lo que respecta a cuestiones importantes, estructurales y de marco general. Al mismo tiempo, esta estabilidad no es rígida ni estática. Incluso en presencia de competencia y fricciones, las relaciones entre grandes potencias pueden mantenerse estables. Buscamos una estabilidad estratégica constructiva que incorpore elementos positivos. Por lo tanto, la forma en que entendemos y articulamos este concepto requiere una reflexión cuidadosa. Durante los últimos 40 años, o más, la relación entre China y Estados Unidos se ha mantenido relativamente estable a pesar de muchos altibajos. La enorme magnitud y los roles globales de ambos países hacen que la cooperación sea imperativa. Esta es una amplia tendencia histórica que muchas personas reconocen. En 2015, el académico estadounidense David M. Lampton afirmó en el Centro Carter que las relaciones entre China y Estados Unidos habían llegado a un “punto de inflexión”, lo que desencadenó un amplio debate entre las comunidades académicas de ambos países alrededor de 2016. Para 2019, el cambio se había vuelto mucho más evidente. El discurso de la competencia había reemplazado al de la cooperación, y Estados Unidos había adoptado un nuevo enfoque para definir su relación con China. De hecho, tras haber capeado los temporales de los últimos años, las relaciones entre China y Estados Unidos han demostrado una notable resiliencia. Estas experiencias han sido inolvidables e instructivas para ambos países, y tal vez incluso una fuente de riqueza. BR: ¿Ha notado algún cambio en las relaciones entre China y Estados Unidos desde el acuerdo de mayo? YYQ: En Estados Unidos, sigue existiendo un amplio consenso en que las relaciones entre China y Estados Unidos deben mantenerse en la senda de una estabilidad estratégica constructiva. Los programas de intercambio para jóvenes y de centros de estudios, como los que hemos puesto en marcha, sirven como canales de comunicación que trascienden las divisiones partidistas. Además, la comunicación a nivel regional y local junto a los intercambios económicos y comerciales entre ambos países también han sido bastante activos recientemente, y ambas partes están trabajando para ampliar la lista de áreas de cooperación en consonancia con el consenso alcanzado por los dos jefes de Estado. Una encuesta publicada por el Consejo Empresarial Estados Unidos-China en junio reveló que el 92 % de las empresas estadounidenses encuestadas obtuvieron ganancias en China en 2025, mientras que el 95 % afirmó que sus operaciones en China les ayudaron a mantener su competitividad global. Además, el Informe de la Encuesta sobre el Clima Empresarial en China 2026, publicado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China en enero, mostró que el 57 % de las empresas encuestadas planea aumentar su inversión en China. BR: En los círculos de política exterior y de los centros de estudios de Estados Unidos, muchas voces siguen albergando recelos estratégicos hacia China. ¿Cómo cree que se puede abordar este reto? YYQ: La comunicación directa siempre será mejor que aquella en base a escritos. Hay que ver para creer. Creo que cuando los académicos estadounidenses visiten China y puedan ver la realidad por sí mismos, no solo podrán verse beneficiadas sus investigaciones, sino que también les ayudará a formarse una imagen más precisa y objetiva de China. Algunos medios de comunicación estadounidenses han publicado información sensacionalista sobre los llamados riesgos de seguridad en China. Esto refleja indirectamente que el nivel actual de confianza mutua entre China y Estados Unidos sigue siendo limitado, y que las relaciones bilaterales son, en general, bastante frágiles. Sin embargo, es precisamente en este contexto que resulta aún más necesario promover continuamente el intercambio entre los pueblos de ambos países. A medida que más estadounidenses puedan visitar China y conocer el país de primera mano, la comunicación se irá normalizando gradualmente. En el futuro, ambas partes deberían flexibilizar las políticas cuando sea apropiado y crear un entorno más favorable para la comunicación entre los pueblos y los intercambios económicos y comerciales. |
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