| Economía |
| América Latina busca al turista chino | |
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HASTA hace poco, para muchos países latinoamericanos el turista chino parecía una promesa lejana: un viajero con alta capacidad de gasto, interesado en la cultura y las experiencias, pero separado de la región por la distancia, los costos, la escasa conectividad aérea y una promoción todavía insuficiente. Hoy, esa promesa empieza a tomar forma. Países como México, Brasil, Uruguay, Perú y Colombia vienen dando señales claras de que ya no quieren esperar pasivamente la llegada del turista chino. Más bien, buscan atraerlo, entenderlo y facilitar su viaje. El contexto internacional ayuda a explicar este giro. China ha recuperado su posición como uno de los grandes motores del turismo mundial. Sus viajeros han vuelto a subirse masivamente a los aviones, a gastar más y a mostrar interés por destinos capaces de ofrecer cultura, naturaleza, gastronomía y experiencias auténticas. Para América Latina, este cambio abre una oportunidad estratégica: diversificar mercados, reducir dependencias tradicionales y captar una parte de un flujo turístico que seguirá teniendo peso global en los próximos años.
4 de junio de 2026. El canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, anuncia la exención de visas para los ciudadanos chinos portadores de pasaportes comunes en un evento celebrado en Montevideo, Uruguay. Xinhua México y el “Plan China” Un caso visible es México. El 15 de mayo, la Secretaría de Turismo anunció una estrategia para atraer más visitantes chinos y convertir al país asiático en el décimo mercado emisor de turistas hacia México. La iniciativa –denominada “Plan China”– combina promoción digital, capacitación de prestadores de servicios, paquetes especializados, participación en ferias internacionales y la actualización del certificado “Sello Cerca de China”, destinado a hoteles, restaurantes, agencias y otros actores preparados para atender al mercado chino. La meta mexicana no parte de cero. En 2025, México recibió 107.000 visitantes procedentes de China, un 8,2 % más que el año anterior. Estos viajeros generaron una derrama económica de 2469 millones de pesos (unos 137 millones de dólares), lo que equivale a un gasto aproximado de 1280 dólares por visitante. Actualmente, China ocupa el puesto 14 entre los mercados emisores hacia México; el objetivo oficial es llevarlo al puesto 10 en 2029. El “Plan China” se puso en marcha en el marco de la feria ITB China 2026, celebrada en Shanghai entre el 26 y el 28 de mayo. Allí, la secretaria de Turismo mexicana, Josefina Rodríguez Zamora, realizó una gira de trabajo que incluyó una presentación ante turoperadores chinos y el regreso oficial de Visit México a las principales plataformas digitales chinas, como WeChat, Weibo y Xiaohongshu (RedNote), después de ocho años de ausencia. Ese punto es decisivo. Para atraer al viajero chino no basta con tener paisajes o playas: hay que estar presente en su ecosistema digital. México parece haber entendido que el viaje comienza mucho antes del avión, en una imagen vista en el teléfono, en una recomendación o en una historia compartida en una plataforma china. Visit México, como marca oficial de promoción turística, busca precisamente reconectar al país con esos hábitos digitales. Además, México está intentando ajustar su oferta al perfil del viajero chino. Según la Secretaría de Turismo, este público no se orienta principalmente hacia el modelo tradicional de “sol y playa”. Sus intereses se concentran más en cultura, historia, gastronomía, naturaleza y experiencias diferenciadas, incluidas celebraciones como el Día de Muertos. Eso permite a México promocionar mucho más que sus costas. Actualmente, la conectividad aérea directa entre China y México se apoya principalmente en dos rutas operadas por aerolíneas chinas: la ruta Shenzhen-Ciudad de México, de China Southern Airlines, y la ruta Beijing-Tijuana-Ciudad de México, de Hainan Airlines.
13 de septiembre de 2025. Stand de Perú en la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China (CIFTIS, por sus siglas en inglés) 2025, celebrada en el Parque Shougang en Beijing. Wei Yao La gran apuesta de Brasil Brasil, por su parte, está avanzando con una estrategia ambiciosa en materia de conectividad, promoción e inversión. En 2025, el país sudamericano recibió 103.122 turistas chinos, un aumento de alrededor del 35 % frente a los 76.524 registrados en 2024. El dato es especialmente importante porque Brasil ya superó ampliamente los niveles previos a la pandemia: en 2019, su máximo anterior, había recibido 68.578 visitantes chinos. Más aún, en los primeros cuatro meses de 2026, esa tendencia positiva continuó, con 39.880 visitantes chinos y un incremento del 33,6 %. La gran apuesta brasileña es la exención de visado. Desde el 11 de mayo, Brasil exime de visa de corta duración a los ciudadanos chinos titulares de pasaportes ordinarios. La medida permite ingresar al país por motivos como turismo o negocios durante un período acumulado de hasta 30 días al año. La Agencia Brasileña de Promoción Internacional del Turismo (Embratur) proyecta para 2026 un crecimiento cercano al 31 % en la llegada de turistas chinos, impulsado en buena medida por esta facilitación migratoria. Brasil también entiende que la visa no basta si no hay rutas aéreas suficientes. Hoy en día, la conectividad entre China y Brasil cuenta con una ruta directa operada por Air China entre Beijing y São Paulo, con escala en Madrid. Sin embargo, el Gobierno brasileño busca abrir nuevas rutas. En el marco de la ITB China en Shanghai, el ministro de Turismo brasileño, Gustavo Feliciano, inició conversaciones con China Eastern para explorar nuevas conexiones aéreas. Durante la ITB China, el Ministerio de Turismo y Embratur se reunieron con Ctrip, una de las principales plataformas chinas de viajes en línea, con el fin de promocionar destinos brasileños. Embratur presentó, además, su primera campaña publicitaria dirigida específicamente al público chino con la presentación de la versión china del sitio Visit Brasil y la activación de perfiles en WeChat, Xiaohongshu y Weibo. La relación turística China-Brasil también ha empezado a incorporar una dimensión de inversión. En Shanghai, el Ministerio de Turismo dio a conocer la versión en mandarín de la Guía de Inversiones en Turismo en Brasil, que reúne proyectos estimados en 4500 millones de dólares. La publicación busca atraer capital chino hacia hotelería, infraestructura turística, parques, cruceros y turismo de naturaleza. Brasil no solo quiere más visitantes chinos; también quiere inversión china para fortalecer su estructura turística.
24 de marzo de 2026. Vista desde el Museo del Mañana en Río de Janeiro, Brasil. Xinhua Uruguay elimina las visas Uruguay se ha sumado a esta tendencia desde otra escala, pero con una decisión políticamente relevante. El 4 de junio, el canciller Mario Lubetkin anunció la exención de visas para ciudadanos chinos portadores de pasaportes comunes. La medida se presentó como un impulso para facilitar el ingreso de “miles y miles de turistas chinos” y como un gesto de reciprocidad frente a la política china que ya permite a los uruguayos ingresar sin visa por estancias cortas. Para Uruguay, el turismo chino no tiene todavía los volúmenes de México o Brasil, pero sí un gran potencial de crecimiento. En 2025, el país recibió unos 16.000 ciudadanos chinos, y en los primeros cuatro meses de 2026 registró 5000 ingresos de esa nacionalidad. El Gobierno uruguayo espera superar los 20.000 visitantes chinos al cierre del año. En una economía en la que el turismo aporta entre el 7 % y el 8 % del PIB, considerando efectos directos e indirectos, la facilitación de viajes desde China puede convertirse en una herramienta útil para diversificar fuentes de divisas. Perú y Colombia se promocionan Perú ha aparecido también en este esfuerzo de atracción del turista chino con una ventaja: su capital simbólico. Para el viajero chino interesado en historia, patrimonio y experiencias culturales, Perú posee una marca poderosa asociada a Cusco, Machu Picchu y la civilización andina. En 2025, llegaron al país 54.470 visitantes chinos, un 11 % más que el año anterior, lo que consolidó a China como el principal mercado emisor asiático hacia Perú y permitió superar los niveles previos a la pandemia. Además, hasta abril de este año se registraron 22.663 turistas chinos, un 26 % más que en el mismo período de 2025. El país incaico también ha venido desplegando una diplomacia cultural. El 25 de mayo, Promperú presentó por primera vez en China una puesta en escena de la tradicional ceremonia del Inti Raymi en el Jardín Yuyuan de Shanghai. Días antes, la ciudad peruana de Cusco había acogido el encuentro “Descubre 5000 años de China en Hangzhou”, organizado por el Gobierno Municipal de Hangzhou y la Cámara Regional de Turismo del Cusco. Estas iniciativas muestran que la relación turística no es unidireccional, sino que se construye mediante intercambio cultural, reconocimiento mutuo y promoción de patrimonios milenarios. Colombia, por su parte, ha apostado por la visibilidad y el posicionamiento. En la ITB China, ProColombia activó una campaña audiovisual en una de las pantallas más emblemáticas de Shanghai, ubicada en la Torre Citibank, bajo la narrativa “Colombia, el país de la belleza”. La campaña buscó presentar al país como destino de naturaleza, cultura, biodiversidad y experiencias auténticas. China es actualmente el segundo mercado emergente dentro del modelo de potencialidad turística de ProColombia. Los resultados colombianos han empezado a verse. En 2025, ingresaron al país más de 28.200 viajeros procedentes de China, un crecimiento del 11,3 % frente a los más de 25.400 registrados en 2024. Durante el primer trimestre de 2026, la llegada de viajeros chinos continuó en aumento, con más de 7100 visitantes, un 6,8 % más que en el mismo período del año anterior. América Latina, sin embargo, enfrenta un desafío mayor. En una encuesta reciente de Allianz Partners, el 81 % de los viajeros chinos expresó su intención de viajar durante este verano boreal, una proporción superior al promedio global. Sin embargo, solo el 3 % de quienes consideran viajar al exterior señaló a Sudamérica como su destino preferente. Esa brecha revela el problema central: América Latina tiene atractivos, pero todavía no ocupa un lugar fuerte en el imaginario turístico chino. Por eso, la competencia por el turista chino exigirá mucho más que campañas aisladas. La región necesita conectividad aérea, políticas de visado ágiles, presencia constante en plataformas digitales chinas, servicios adaptados, guías capacitados, medios de pago compatibles, contenidos en mandarín y productos turísticos pensados desde los intereses reales del viajero chino. Cada país avanza a su ritmo, pero todos parecen haber entendido algo: el turismo chino ya no es una oportunidad abstracta, sino un mercado concreto que exige estrategia, adaptación y presencia. Quien logre hablarle al viajero chino en su idioma cultural, digital y emocional tendrá una ventaja decisiva en el turismo de los próximos años. *Michael Zárate es un periodista peruano experto en temas de China y fue redactor subjefe de la revista China Hoy. |
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