Economía
La nueva escala de la innovación
2026-07-31    Fuente: Centro para las Américas    Autor: MA MIAOMIAO

 

25 de junio de 2026. Clausura de la 17.ª Reunión Anual de Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial (Foro de Davos de Verano) en la ciudad de Dalian, provincia de Liaoning. 

A la entrada del Centro Internacional de Conferencias de Dalian, una instalación artística capaz de “leer” ondas cerebrales cautivó la atención de los representantes el pasado 23 de junio. En cuanto un delegado se colocaba el sensor portátil, la obra comenzaba a pulsar y transformarse en tiempo real, reflejando fielmente la intensidad de su actividad neuronal. A pocos metros, un caballo robótico equipado con cámaras de inteligencia artificial (IA) analizaba y reaccionaba ante las expresiones faciales y los micromovimientos de los espectadores, arrancando exclamaciones de asombro. Si bien estos casos podrían parecer meras excentricidades tecnológicas, lo cierto es que son una vívida metáfora del tema central que se tomó el Foro de Davos de Verano 2026 de cómo la innovación está abandonando los laboratorios para integrarse de lleno en el tejido de la vida cotidiana de las personas. 

Del 23 al 25 de junio, el foro, que toma su nombre de la prestigiosa asamblea anual del Foro Económico Mundial (FEM) celebrada cada invierno en la estación alpina suiza, tuvo lugar en Dalian, una ciudad costera en la provincia de Liaoning, en el noreste de China. El evento, conocido oficialmente como la 17.ª Reunión Anual de Nuevos Campeones del FEM, congregó a más de 1700 participantes procedentes de más de 90 países y regiones, lo cual es una cifra récord que evidencia el anhelo global de hallar soluciones en un mundo cada vez más fragmentado. 

Bajo el lema “Innovar a gran escala”, el encuentro constituyó un giro crucial en las prioridades globales. Como señaló Mirek Dusek, director ejecutivo del FEM, la pregunta fundamental ya no es cómo concebir tecnologías que generen un simple “efecto sorpresa”, sino cómo garantizar que las oportunidades derivadas de la inteligencia artificial y otros avances disruptivos puedan ser distribuidas de manera más equitativa.

24 de junio de 2026. Invitados al Evento de la Noche Cultural, organizado en Dalian en el marco de la 17.a Reunión Anual de Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial, conocen más sobre algunos productos chinos. 

Del “sorpresa” al “cómo” 

Durante su discurso de apertura en la sesión plenaria del 24 de junio, el primer ministro chino, Li Qiang, articuló cuatro conceptos clave para describir el inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030): estabilidad, innovación, dinamismo e integración. 

Li destacó que la economía china había crecido un 5 % en el primer trimestre de este año, gracias, en gran medida, al colosal volumen de 140 billones de yuanes (aproximadamente 20,5 billones de dólares), inyectando mayor certidumbre en un panorama internacional plagado de incógnitas. 

En materia de innovación, el primer ministro reveló que, a finales de mayo, el uso medio diario en China de tokens de IA, métrica que calibra la frecuencia con la que los consumidores utilizan servicios de esta tecnología, alcanzó los cientos de billones, liderando el ranking mundial. Asimismo, enfatizó que la inteligencia encarnada ya ha dado el salto hacia su aplicación comercial masiva. 

“El mundo actual está impulsado por la IA, la robótica, la tecnología cuántica y la biofabricación. La tecnología ha transformado por completo nuestros métodos de producción, pautas de consumo, modelos laborales y estilos de vida”, afirmó Gim Huay Neo, directora gerente del Centro para la Naturaleza y el Clima del FEM, en la rueda de prensa previa al foro el 16 de junio. 

Uno de los lanzamientos más emblemáticos del encuentro fue el informe titulado “Las 10 principales tecnologías emergentes de 2026”, que identificó las innovaciones llamadas a reconfigurar las industrias en los próximos tres a cinco años. Entre ellas destacan las redes de energía ubicuas, la extracción directa de litio y la simulación cuántica para el descubrimiento de fármacos. Los participantes coincidieron en que, tras años de una oleada de IA centrada principalmente en el software, las tecnologías transformadoras se están desplazando de las pantallas hacia los sistemas físicos que sostienen las economías modernas. 

“El debate ha trascendido el nivel conceptual y de laboratorio para dar paso a una aplicación industrial acelerada y a gran escala”, observó Zhou Yuxiang, director ejecutivo de Black Lake Technologies, una firma china de software industrial que hizo parte del foro por quinta vez. 

Sin embargo, esta transición exige mucho más que meros hitos tecnológicos. “La innovación escalable requiere la sinergia de políticas públicas, capital, infraestructura, talento y una colaboración multipartita para sentar bases sólidas, renovar los modelos de cooperación y optimizar los mecanismos operativos”, advirtió Neo. “Solo así se puede crear valor de forma continua, desencadenando efectos integrales y sucesivos, en lugar de un impacto simple y efímero”, añadió. 

El ecosistema de innovación chino está evolucionando desde “logros puntuales” hacia una “innovación verdaderamente escalable”, señaló Dora Liu, directora ejecutiva de Deloitte China durante el foro. 

Por su parte, Federico Torti, director de Tecnología e Innovación del FEM, resaltó que los casos chinos representan ya más de la mitad de las instalaciones recientemente designadas como Fábricas Faro Globales, reconocidas como las plantas de fabricación más avanzadas del mundo. “La ventaja de China reside en su capacidad de integrar una sólida base industrial con un ecosistema de innovación densamente interconectado”, afirmó Torti. “Esto permite que las nuevas tecnologías se prueben, optimicen y escalen a gran velocidad en entornos de fabricación reales”. 

“La escala es el motor de la eficiencia. Y en el caso de la IA, la clave no es solo desarrollar la tecnología, sino ofrecer resultados tangibles en la misma planta de producción”, concluyó Li Dongsheng, fundador y presidente de la empresa china de electrónica de consumo TCL Group, en declaraciones para el semanario Beijing Review

24 de junio de 2026. Subforo “Cuando los agentes de IA cruzan las fronteras” celebrado en el Centro Internacional de Conferencias de Dalian. Fotos de Xinhua

Unidad en tiempos de fragmentación 

Sin embargo, escalar la innovación más allá de las fronteras nacionales requiere algo más que la mera capacidad interna. Exige una colaboración global en una era de creciente fragmentación. El Foro de Davos de Verano 2026 se desarrolló bajo un telón de fondo marcado por tensiones geopolíticas y conflictos regionales. No obstante, dentro de las salas de conferencias emergió un consenso unánime: la innovación no puede construirse de manera aislada. 

Desde una perspectiva histórica, Ana Fernanda Maiguashca, presidenta del Consejo Privado de Competitividad de Colombia, aportó un valioso análisis. “Creo que nos encontramos en un mundo fragmentado”, declaró a Beijing Review. “La última vez que vimos un escenario internacional con tal nivel de fragmentación fue en el periodo de entreguerras, entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial”. Al mismo tiempo, Maiguashca señaló que si bien el comercio se utiliza cada vez más como un “instrumento del discurso político”, al final es “el productor local quien acaba asumiendo los costes”. 

En esa línea, el primer ministro Li Qiang abordó la fragmentación mediante un llamado a profundizar la cooperación. “En este nuevo contexto, solo mediante una cooperación más sólida podremos generar más avances disruptivos y hacer frente a los diversos riesgos y desafíos que tenemos ante nosotros”, afirmó. “Un mercado global interconectado permite flujos y asignaciones más eficientes de los factores de producción, reduciendo significativamente los costes de innovación. Una red de innovación inclusiva y colaborativa permite que las ideas interactúen y converjan con mayor libertad, acelerando los avances en tecnologías de vanguardia”, agregó. 

Este reclamo de colaboración también halló eco entre los líderes empresariales presentes. “La próxima década será la década de las alianzas, un factor siempre crítico y uno de los ejes clave que impactan en la innovación. Es necesario crecer a mayor escala junto a los socios. Ningún país puede avanzar en solitario”, manifestó Xie Chengrun, director ejecutivo de Sino Biopharm, una de las principales farmacéuticas chinas, a Beijing Review

Para muchas economías en desarrollo, el debate sobre la innovación escalable no puede ser separado de una cuestión aún más elemental: cómo ascender en la cadena de valor. Aunque elogió como un paso positivo la política de arancel cero implementada por China para todos los países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas, el ministro de Economía Digital e Innovación de Gabón, Mark-Alexandre Doumba, señaló que sus expectativas van mucho más allá. “Lo que esperamos ver es que las empresas chinas inviertan más en el sector manufacturero de nuestros países, de modo que no nos limitemos a vender materias primas, sino que podamos empezar a comercializar productos más complejos”, explicó a Beijing Review

Por su parte, Bajabulile Tshabalala, directora independiente coordinadora de la sudafricana Eskom Holdings, la mayor empresa eléctrica del país, planteó la transición energética como una oportunidad industrial. “También vemos esta transición como una vía para profundizar la industrialización de Sudáfrica, pero además para industrializar a toda la región”, declaró. “Consideramos que Sudáfrica es la puerta de entrada perfecta para cualquier país que desee expandirse hacia el resto del continente”, añadió. 

Escalar en clave verde 

En ningún otro ámbito es tan evidente, ni tan urgente, la brecha entre los proyectos piloto y el despliegue masivo como en la transición energética. Dos casos emblemáticos de China, uno digital y otro físico, ilustran cómo se está materializando la filosofía de llevar la tecnología del laboratorio a la vida real. 

La compañía eléctrica de Dalian desplegó una red inteligente de última generación que unificó las redes principales y de distribución, permitiendo la monitorización en tiempo real de la energía solar y eólica, desde líneas de ultraalta tensión hasta el ámbito doméstico. 

Paralelamente, la sesión titulada “Sin energía no hay IA” abordó la inmensa demanda energética de las tecnologías emergentes. Robin Zeng, fundador de Contemporary Amperex Technology (CATL), propuso aprovechar el potencial ocioso de los más de 40 millones de vehículos eléctricos (VE) en China como una colosal red de energía distribuida, en que cada vehículo pueda operar como almacenamiento de batería para abastecer la infraestructura de IA. 

Esta visión ya es la que opera en el megaproyecto “Datos del Este, Computación del Oeste”, mediante el cual se han reubicado centros de datos de alto consumo en regiones occidentales donde abundan las energías solar y eólica, enviando datos al oeste en vez de transmitir electricidad al este. 

En este contexto se puede apreciar cómo la transición energética de China no consiste meramente en construir más parques solares, sino en diseñar sistemas inteligentes, capaces de escalar a la par de la economía digital. 

Del laboratorio al mercado 

Para las empresas multinacionales, la metamorfosis de China de “fábrica del mundo” a “acelerador global de la innovación” constituye una realidad visible en el día a día. 

Durante su intervención, el primer ministro Li Qiang delineó los tres pilares que sustentan el impetuoso avance de la innovación en China. En primer lugar, la innovación se ha forjado mediante un esfuerzo tenaz y meticuloso. En segundo lugar, la innovación se ha templado a través de su aplicación masiva y transversal en múltiples sectores. Y en tercer lugar, la innovación se ha nutrido en un entorno propicio y catalizador. 

Asimismo, Li abordó la incertidumbre internacional respecto a la innovación científico-tecnológica e industrial de China acuñando el término “Oportunidad China 2.0”. 

En el frente de la IA, el valor de la industria de la inteligencia artificial en China rebasó los 1,2 billones de yuanes (aproximadamente 176.100 millones de dólares) en 2025, con más de 6000 empresas del sector operando en el país. 

En esta vertiginosa carrera, China está delineando un mapa de ruta que la comunidad internacional anhela estudiar y adoptar. El desafío inmediato radica en discernir si el mundo será capaz de convocar la voluntad política necesaria para garantizar que esta innovación, escalada y compartida, sirva no solo a unos pocos, sino a la sociedad en su conjunto.

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