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16 de julio de 2026. Operaciones de producción automatizada en un taller de soldadura de la superfábrica de SERES (Fenghuang), ubicada en el distrito de Shapingba, en Chongqing. EN el primer semestre de 2026, el producto interno bruto (PIB) de China alcanzó aproximadamente los 69,6 billones de yuanes (10,3 billones de dólares), lo que representa un crecimiento interanual del 4,7 %. De cara al segundo semestre, China cuenta con un amplio margen de maniobra en materia de políticas macroeconómicas, gracias, en gran medida, a las industrias de alta tecnología, que se han convertido en un pilar clave, y las fuerzas productivas de nueva calidad, que han generado una capacidad de oferta estable. En ese contexto, es de esperar que el país pueda alcanzar su objetivo de crecimiento anual de entre el 4,5 % y el 5 %. Gracias al crecimiento estable de la economía china, durante el primer semestre de 2026, el comercio de bienes entre China y América Latina y el Caribe (ALC) alcanzó aproximadamente 2,1 billones de yuanes (307.100 millones de dólares), con un aumento interanual del 16,2 % (o del 20,3 % calculado en dólares). De esta forma, se prevé que el comercio anual de bienes entre China y ALC supere los 600.000 millones de dólares en 2026. Un comercio bilateral en auge En el primer semestre de 2026, el comercio bilateral entre China y América Latina registró un rápido crecimiento. La expansión de la demanda interna china impulsó las exportaciones latinoamericanas de productos basados en recursos; la modernización industrial de China favoreció las exportaciones de equipos de alta gama hacia América Latina; y su apertura al exterior de alto nivel optimizó el entorno institucional del comercio bilateral. Así, en base a la combinación de estos tres factores, hubo una expansión continua del volumen comercial entre ambas partes. Demanda china impulsa un fuerte crecimiento del comercio entre China y América Latina. En el primer semestre de 2026, las exportaciones chinas de bienes hacia ALC alcanzaron los 159.400 millones de dólares, con un aumento interanual del 12,8 %; mientras que las importaciones chinas procedentes de la región ascendieron a 147.700 millones de dólares, con un incremento interanual del 29,6 %. La recuperación del consumo de los hogares chinos, la reactivación de la industria de procesamiento de alimentos y la expansión de la capacidad productiva del sector de piensos impulsaron directamente las exportaciones latinoamericanas de productos agrícolas y ganaderos hacia China. Al mismo tiempo, la expansión acelerada de la industria china de nuevas energías, con un continuo aumento de la capacidad productiva de los sectores de la energía fotovoltaica, el almacenamiento energético y las baterías eléctricas, elevó considerablemente la demanda de minerales como el litio y el cobre. Modernización de la industria manufacturera china optimiza la estructura de las exportaciones hacia América Latina. La composición de las exportaciones chinas a la región ha experimentado una mejora significativa: la proporción de productos tradicionales intensivos en mano de obra y de bajo valor añadido ha disminuido gradualmente, mientras que las exportaciones de productos de alta tecnología han aumentado con rapidez. Un gran número de productos chinos con una excelente relación calidad-precio ha ingresado en los mercados de ALC, lo que, por un lado, ha ampliado la oferta de bienes de consumo para los hogares, y, por otro, ha contribuido al proceso de transición energética, transformación digital y modernización de las infraestructuras en los países de la región. Continua mejora del marco institucional de la cooperación económica y comercial a nivel bilateral. Los beneficios derivados de los acuerdos de libre comercio han seguido ampliándose, los procedimientos de despacho aduanero se han simplificado, y el nivel de facilitación del comercio en frontera ha continuado mejorando. Al mismo tiempo, nuevos modelos de comercio exterior, como el comercio electrónico transfronterizo, los almacenes de ultramar y el comercio basado en adquisiciones de mercado, se han ido expandiendo con rapidez. Estas modalidades han contribuido a resolver problemas como el rezago logístico, los elevados costos comerciales y la falta de información en algunos países de América Latina, reduciendo de manera significativa las barreras para que las pequeñas y medianas empresas participen en el comercio transfronterizo. En el primer semestre de 2026, impulsadas por el Tratado de Libre Comercio y por el puerto de Chancay, las importaciones chinas procedentes de Perú alcanzaron los 24.200 millones de dólares, lo que representa un incremento interanual del 47,8 %. Motores de crecimiento más solidos Se prevé que durante el segundo semestre de 2026, los fundamentos positivos de la economía china a largo plazo se mantengan estables, toda vez que el comercio entre China y América Latina también mantendrá un rápido crecimiento. La economía china avanzará hacia un nuevo patrón de desarrollo caracterizado por la recuperación integral del consumo, el fortalecimiento de la inversión efectiva, la expansión de las industrias emergentes y una apertura al exterior de mayor calidad. Como resultado, los motores del crecimiento serán más equilibrados y la base de la economía continuará fortaleciéndose. Recuperación y ampliación del consumo de los hogares. Con la mejora del empleo y unas expectativas de ingresos de los hogares cada vez más favorables, el consumo de servicios relacionados con el turismo, la cultura, el bienestar y el ocio, seguirá expandiéndose durante la temporada alta. Al mismo tiempo, las políticas de estímulo dirigidas al consumo de bienes duraderos —como los vehículos de nueva energía, los electrodomésticos ecológicos y los dispositivos para el hogar inteligente— seguirán reforzándose. Gracias a la plena activación del potencial del enorme mercado interno, el consumo se consolidará como el motor endógeno más estable del crecimiento económico. Inversión efectiva apuntalará un crecimiento económico estable. En el segundo semestre se acelerará la ejecución de grandes proyectos industriales nacionales. La inversión en modernización tecnológica de la industria manufacturera, en industrias de alta tecnología y en proyectos verdes y de bajas emisiones de carbono mantendrá un elevado ritmo de crecimiento. Asimismo, los instrumentos de financiación de carácter público seguirán reforzando su apoyo a la economía real. Paralelamente, la confianza de la inversión privada continuará su recuperación, de modo que aumentará la disposición de las empresas a invertir y la estructura de la inversión seguirá optimizándose. Expansión a gran escala de las fuerzas productivas de nueva calidad pone de relieve el papel impulsor de la innovación. Las industrias estratégicas emergentes, como la inteligencia artificial, la fabricación de equipos de alta gama, la biomedicina, los nuevos materiales y las nuevas energías, seguirán expandiéndose con rapidez, mientras que la transformación digital y ecológica de las industrias tradicionales se acelerará de manera integral. Los avances de la innovación científica y tecnológica se convertirán con mayor rapidez en fuerzas productivas reales, y el crecimiento económico pasará de depender de los estímulos de política a estar impulsado por la innovación, lo que elevará considerablemente su sostenibilidad. Estructura del comercio exterior seguirá optimizándose y su resiliencia continuará fortaleciéndose. China seguirá aplicando una estrategia de diversificación de los mercados de comercio exterior, profundizando su presencia en mercados emergentes como aquellos de ALC, del Sudeste Asiático y de África, al mismo tiempo que fomentará activamente los comercios verde y digital, así como nuevos modelos de comercio exterior como el comercio electrónico transfronterizo. Asimismo, el país pretende seguir ampliando el acceso de la inversión extranjera, optimizando el entorno empresarial para las empresas foráneas, promoviendo una apertura institucional de mayor nivel y garantizando un crecimiento estable del comercio exterior y la inversión extranjera. En términos generales, en el segundo semestre la economía china no afrontará problemas como una desaceleración brusca ni un agotamiento de su crecimiento. Sobre la base de la estabilización y recuperación registradas en el primer semestre, la tendencia de recuperación económica seguirá consolidándose, el crecimiento anual se mantendrá dentro del rango previsto y la economía china continuará proporcionando un respaldo estable a la cooperación económica y comercial entre China y América Latina.
24 de abril de 2025. Labores de prospección realizadas en vehículo en el sitio del proyecto Cauchari, un proyecto de extracción de litio ubicado en la provincia de Jujuy, Argentina. Fotos de Xinhua Perspectivas del comercio bilateral En el segundo semestre, el comercio entre China y América Latina mantendrá su rápido crecimiento, con una expansión simultánea de las importaciones y las exportaciones, por lo que se prevé que el valor total del comercio bilateral de bienes supere los 600.000 millones de dólares en 2026. La demanda en ambas direcciones seguirá aumentando, al mismo tiempo que se fortalecerán los motores del crecimiento comercial. La puesta en marcha de importantes proyectos en China seguirá impulsando la demanda interna de importaciones de recursos minerales como cobre, litio y mineral de hierro, así como de petróleo crudo. Con la llegada del cuarto trimestre y de la temporada alta de consumo de finales de año, las importaciones de productos agrícolas y ganaderos experimentarán un aumento temporal, lo que seguirá impulsando las exportaciones latinoamericanas a China. Por otro lado, los beneficios derivados de las políticas de cooperación bilateral seguirán desplegándose y los mecanismos de cooperación serán cada vez más sólidos. A medida que avancen de manera sostenida los cinco programas de la solidaridad, el desarrollo, las civilizaciones, la paz y los pueblos, destinados a construir una comunidad de futuro compartido entre China y ALC, se acelerará la puesta en marcha de proyectos prioritarios entre China y los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en ámbitos como las energías verdes, la economía digital, la construcción conjunta de infraestructuras, el desarrollo de recursos minerales y la cooperación en agricultura moderna. Mediante los diversos acuerdos de libre comercio existentes, se seguirán aprovechando las ventajas que estos proporcionan en materia de reducción arancelaria y facilitación del despacho aduanero, de forma que los diversos beneficios derivados de las políticas se traducirán en un aumento sostenible del comercio bilateral. *Xie Wenze es investigador del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales. |
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