| Sociedad |
| Un pedazo de Colombia en Hong Kong | |
|
|
|
CON sus luces de neón y sus imponentes rascacielos que se alzan sobre la ciudad, junto a su rica herencia donde se entremezclan las tradiciones chinas con el legado dejado por los británicos, Hong Kong —o la Perla del Oriente— es una ciudad que no deja indiferente a nadie. Así, lo que originalmente iba a ser una estancia por un máximo de dos meses para realizar una pasantía, se convirtió en el lugar donde Ingrid Burgos, oriunda de Colombia, estableció su hogar y creó su propia marca. Todo comenzó en marzo de 2014, cuando la diseñadora industrial fue enviada desde Milán, donde residía, a Hong Kong, de la mano de la casa de joyería italiana Pomellato. Sin embargo, a la semana de haber llegado, un evento inesperado cambió drásticamente sus planes, obligándola a permanecer casi un año completo en Hong Kong a la espera de su visado para retornar a Italia. Por esos azares del destino, el vuelco le reveló un mundo que la cautivó por completo. “Me enamoré de la cultura, de su gente, de la comida, de la eficiencia, de la naturaleza… de los mercados que me hacían sentir como en casa, que al final no quería irme”, recuerda. Pero, debido a sus obligaciones laborales, la colombiana debió retornar a Italia. De todas formas, la suerte ya estaba echada y Hong Kong se había ganado un lugar especial en su corazón. Así las cosas, tan pronto se dio la oportunidad, Ingrid Burgos regresó a China —aunque esta vez de forma definitiva— decidida a abrirse un camino propio en medio de las 7,5 millones de almas que alberga la ciudad. Apenas un mes después de su retorno, en noviembre de 2016, puso en marcha su marca, INGRID BURGOS STUDIO, la cual, a través de accesorios, joyas y diversas prendas de vestir, confeccionados totalmente a mano, rescata parte de su herencia y las tradiciones artesanales colombianas. ![]() Ingrid Burgos rescata su herencia colombiana a través de novedosos diseños que combinan técnicas tradicionales con innovaciones del diseño moderno. Enseñanzas de vida Para cualquier persona, una madre es una figura primordial en la vida, el ancla de la familia y una fuente de amor incondicional. Pero para Ingrid Burgos, su madre es eso y mucho más: un ejemplo encomiable de perseverancia, esfuerzo y virtud. “Mi mamá es, sin duda, la persona que más admiro en mi vida”, señala. Tras solo 30 días de haber nacido, el padre de Ingrid Burgos falleció, por lo que su madre debió asumir de lleno su crianza. Por ello, al volcar la mirada hacia el pasado, no cabe duda de que las grandes lecciones de vida que le permitieron salir adelante, y estar en lugar donde está hoy en día, se deben, en gran medida, a su madre. “Siempre ha estado dispuesta a darme su opinión, pero ha hecho todo lo posible para que sea autónoma e independiente”. En ese sentido, desde pequeña, la obligó a tomar decisiones y a buscar soluciones por su propia cuenta, inculcándole que las responsabilidades son parte de la vida y que era ella la encargada de asumir cualquier desafío que se le presentara. Eso no hizo sino pulir su carácter, así como su rigurosidad a la hora de trabajar y enfrentar nuevos emprendimientos. Para su madre, los negocios se debían construir con “el corazón”, pero también con “la razón”. En esa misma línea, la experiencia y los conocimientos que la emprendedora colombiana adquirió tras casi tres años en Pomellato fueron invaluables a la hora de crear su propia marca, proporcionándole los cimientos necesarios para tener una comprensión más cabal de trabajo en equipo y del proceso de producción, desde su concepción hasta su materialización. Unido a eso, pudo aprender sobre la importancia de la atención al detalle y la calidad de los materiales, y apreciar cómo cada pieza cuenta una historia. “Además, trabajé en la comunicación con proveedores y en la gestión de nuevos proyectos, lo que me enseñó a valorar la cadena de suministro y la importancia de mantener relaciones sólidas y confiables con los socios comerciales”, cuenta en relación a algunas de las distintas labores que realizó. “Aprendí a manejar múltiples tareas y a colaborar con diferentes equipos, desde diseñadores hasta el departamento de marketing, lo que me brindó una visión integral del negocio y me enseñó a trabajar en un entorno dinámico y colaborativo”, asegura. No por nada es que las personas que Ingrid Burgos ha conocido en su andar se han convertido en una pieza fundamental de su éxito. “Ser emprendedor puede ser un viaje solitario, pero cuando se presenta la oportunidad de compartir tiempo con otros, es fundamental hacerlo con propósito”, asevera. Por lo mismo, para la colombiana, cada segundo, minuto u hora, es preciado. “Considero que el tiempo es el único activo no renovable, y en este camino he aprendido la importancia de rodearme de las personas adecuadas”. Por fortuna, en Hong Kong ha encontrado un entorno vibrante y dinámico que le ha permitido hacer networking, sobre todo cuando organiza eventos, en los que aprovecha de interactuar con clientes, y en particular, compartir tiempo con otros emprendedores. Volviendo a las raíces Pese a estar a varios miles de kilómetros de distancia y a más de 20 horas de vuelo de su país natal, Ingrid Burgos sigue vinculada a sus raíces a través de su emprendimiento. Diversos artículos y accesorios, desde ropa y zapatos, pasando por bolsos y carteras, hasta pendientes, collares y pulseras, se exhiben en todo su esplendor en la tienda que tiene en el sector de PMQ (Police Married Quarters, que ahora es un centro dedicado a la creatividad y el diseño), como el primer y único recinto de diseño colombiano en toda Hong Kong. Los artículos resaltan por su fina confección, sus vibrantes colores y su innovador estilo, que fusionan técnicas tradicionales, al estar hechos enteramente a mano, con aplicaciones del diseño industrial moderno. “Detrás de cada diseño hay una profunda conexión con las costumbres y tradiciones de mi país, que inspiran los conceptos, las historias y las emociones impregnadas en cada una de las colecciones”, explica la empresaria a propósito del proceso creativo. El viaje, iniciado a fines de 2016, ha demandado un esfuerzo y dedicación constantes, por lo que no ha estado exento de dificultades. En ese camino, muchas veces Ingrid Burgos tuvo que combinar este emprendimiento personal, con otros proyectos paralelos, hasta que en julio y agosto de 2022, participó en una serie de pop-ups y eventos para reactivar su marca y poder enfocarse a tiempo completo en ella. Pese a la competencia, Ingrid Burgos logró posicionar su marca apelando al segmento de ingresos medios de la población. Según cuenta, Hong Kong es una ciudad de contrastes y brechas económicas significativas. “Los productos disponibles suelen caer en dos extremos: o son muy caros o muy baratos, dejando una franja intermedia como un océano azul para nosotros [que es] donde hemos logrado posicionarnos”, explica. Asimismo, se ofrece a los clientes la capacidad de elegir e incluso personalizar algunos productos, lo que los dota de un sello distintivo. “Hemos adaptado nuestra oferta para incluir una gran variedad de opciones, asegurando que todos puedan encontrar algo que resuene con su estilo y gusto”. Otro de los factores que imprime valor a su oferta es el hecho de contar con su propio estudio y taller en Colombia, que reúne el talento y las habilidades de artesanos calificados que realizan un trabajo único, pieza por pieza. Esto permite, además, contar con el control necesario para garantizar la calidad y la innovación en los procesos de producción. Con el trascurso del tiempo, Ingrid Burgos también ha aprendido a articular su emprendimiento de manera eficaz, dirigiendo las operaciones y el flujo de los productos entre su país de origen y China. “Durante la pandemia de COVID-19, aprendimos a gestionar nuestras operaciones de manera remota ya que no podíamos viajar. Establecimos una rutina diaria de comunicación con el taller en Colombia, lo que nos permitió coordinar eficientemente las operaciones,” asegurando un alto nivel de productividad y organización hasta la fecha. El hecho de que Hong Kong sea un puerto libre también ha sido una gran ventaja. “No hemos tenido mayores inconvenientes con el proceso de importación, lo que facilita nuestras operaciones y asegura que nuestros productos lleguen a tiempo y en perfecto estado”, subraya. Para la colombiana, la historia y las tradiciones artísticas que tiene China también merecen ser relevadas. “A menudo siento que muchas personas no comprenden realmente la riqueza cultural de China y tienden a hablar sin conocer a fondo”, lo cual es algo que “curiosamente, se asemeja a lo que ocurre con Colombia”. A lo largo de los años, la joven diseñadora ha logrado observar la pasión y dedicación con la que los artesanos chinos preservan sus técnicas ancestrales, lo cual la ha inspirado a valorar todavía más el rescate de las técnicas artesanales en general. Al consultarle sobre sus planes futuros, Ingrid Burgos no tiene un camino específico trazado, pero asegura que Hong Kong, independientemente del lugar donde se encuentre, será una parte fundamental en su vida. “Actualmente no me imagino viviendo en otro lugar, pero soy consciente de que la vida puede llevarme por caminos inesperados”, concluye.
Ingrid Burgos se prueba unos pendientes frente a un espejo en su tienda en Hong Kong.
La tienda abierta por Ingrid Burgos en mayo de 2023 es el primer y único espacio de diseño colombiano en Hong Kong. Fotos cortesía de la enrevistada |
|
||
|
|