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18 de septiembre de 2025. Diego Ruzzarín visita las Grutas de Longmen, en la ciudad de Luoyang, provincia de Henan, en el centro de China. DIEGO Ruzzarín es un joven creador de contenido mexicano que hace videos en los que analiza, desde corrientes filosóficas como marxismo, materialismo histórico y materialismo dialéctico, los acontecimientos político-económicos más destacados de la actualidad. Sus seguidores se cuentan por millones, y en muchos de sus videos ha abordado temas relacionados con China, desde su interés por el estudio del marxismo. “Políticamente, me considero una persona que busca la superación del capital como ideología política, y esto me ha llevado a la lectura de Marx, Engels y eventualmente a las experiencias de la Unión Soviética y a la experiencia de Mao Zedong con la creación de la República Popular China y a la reinvención de la economía china con Deng Xiaoping. Fue a través del marxismo que me acerqué a esas dos figuras”, explicó. A mediados del año pasado, se llevó a cabo un concurso para creadores de contenido sobre China, en el que las embajadas de diversos países eligieron a un ganador. Por parte de México, el elegido fue Diego Ruzzarín, quien realizó su primer viaje a China para recibir el premio. “China es brutal. Además del interés cultural y filosófico, ya llevo algunos años estudiando de manera más rigurosa la formación socioeconómica y política de la República Popular China moderna y por más que haya investigado, leído libros y artículos o visto videos, nunca es lo mismo que ir personalmente”, dijo emocionado. Lecciones para México Durante su viaje, Diego visitó varias ciudades, incluida Suzhou, en el sur de la provincia de Jiangsu. Ubicada en el delta del río Yangtsé, en 1985 Suzhou fue establecida como una región geográfica con las mismas características que una zona económica especial. “Es una brutalidad ver la manera cómo la ciudad entera está diseñada para el comercio, para la industria y para la innovación, es sumamente interesante”, aseguró, agregando que el concepto de zona económica especial es algo que también se podría replicar en México con gran éxito. “Creo que en México podemos trabajar en crear zonas económicas especiales, con apertura económica pero con condiciones sumamente controladas para mantener el riesgo del capital extranjero al margen, al igual que en el desarrollo de políticas públicas soberanas y empresas estatales híbridas o mixtas, como lo hizo el Partido Comunista de China (PCCh)”, expresó. Otra experiencia china que, según Diego, podría ser replicada en México, tiene que ver con la creación de un organismo como la Comisión de Supervisión y Administración de Activos de Propiedad Estatal (SASAC, por sus siglas en inglés). “Este es un mecanismo de tecnología política que supervisa a muchas de las empresas públicas, pero sin meterse al detalle en las operaciones burocráticas, para evitar ineficiencias”. Sin embargo, el influencer es de la opinión de que cualquier cosa que se haga debe seguir un orden. “Yo no veo que México esté listo para replicar lo que China ha hecho hasta ahora, sino que tiene que voltear a ver qué estaba haciendo el país en la década de 1980 y desde ahí actualizar la experiencia. México tiene muy buena mano de obra, pero la diferencia es que prácticamente se regala a cambio de inversión que se queda en el pico de la pirámide en lugar de intercambiarla por capital intelectual. Definitivamente hay mucho que aprender y mucho que replicar pero se requiere un trabajo de estudio, de rigor académico y de adaptación”, aseguró. Bajo el liderazgo correcto Tras su visita en terreno y años estudiando la nueva formación socioeconómica con orientación socialista del PCCh, al igual que el socialismo con peculiaridades chinas, su relación con el confucianismo y su adaptación al materialismo histórico y al materialismo dialéctico, Diego Ruzzarín ha llegado a la conclusión de que China está bajo el liderazgo correcto. “Como figura, Xi Jinping es un líder que no habla mucho, pero hablan por él sus acciones. Es un líder sumamente asertivo en sus discursos e intervenciones, y un líder que ha construido y se ha ganado el respeto del pueblo en base a hechos concretos: incrementando la calidad de vida, incrementando la expectativa de vida, aumentando el salario mínimo y el ingreso per cápita, acabando con la pobreza extrema, en fin. Me parece que es un líder envidiable y creo que va a pasar a la historia de China como lo hizo Deng Xiaoping. Se dice de manera coloquial que Mao liberó a China, Deng Xiaoping la abrió al mundo, y Xi Jinping los está guiando al futuro”, señaló. Tradición y modernidad Otra de las ciudades que dejó una profunda impresión en Diego fue Wuxi, también en la provincia de Jiangsu. “En Wuxi, ver la convivencia de lo antiguo y lo nuevo me pareció muy bonito, sobre todo, cuando me parece que en Occidente existe este discurso de que el progreso está peleado con la tradición; allá no, allá claramente puede coexistir el pasado con el futuro y no son valores antagónicos. Es bien bonito cómo la gente puede estar en edificios de última tecnología, con carros eléctricos y scooters y recibiendo comida en drones, y después ir a un templo antiguo vistiendo ropa como aquella que era utilizada en la dinastía Tang”, puntualizó. Beijing, la capital china, fue también otro de los sitios favoritos de Diego. “La ciudad de Beijing me parece preciosa porque creo que guarda muchos lugares históricos impresionantes y conserva mucho de esta estructura tanto urbanística como arquitectónica que es muy emblemática de China. Por ello, lo disfruté bastante y me pareció muy bonito. Inclusive el tráfico me pareció un poco pesado, pero muy funcional”, aseveró. De estas y otras experiencias ya se pueden ver videos en sus canales de difusión, donde relata su encuentro con la gastronomía china, que le pareció un punto interesante de encuentro e intercambio con México. Otro de los registros muestra el Museo del Partido Comunista de China, en el distrito de Chaoyang, en Beijing, el cual fue un punto destacado de su itinerario gracias a su profunda historia que aún se mantiene viva. Breve, intensa, interesante y fascinante. Así fue la primera visita de Diego Ruzzarín a China, pero que, por cierto, no será la última. “No conocí Shanghai, ni Shenzhen, ni Hong Kong, me falta muchísimo. En los próximos 40 o 50 años, nos vamos a dedicar a estudiar el modelo chino, por lo que no quiero perder tiempo, sino que aprovecharlo al máximo y tener la mayor cantidad de experiencias posibles”, recalcó.
Visita de los estudios cinematográficos de la ciudad de Wuxi, provincia de Jiangsu. Fotos cortesía del entrevistado |
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