| Sociedad |
| De las megaciudades a los campos | |
|
|
|
COMO periodista indio que ha vivido y trabajado en China durante más de una década, he sido testigo del asombroso ritmo de la transformación urbana del país: redes ferroviarias de alta velocidad que conectan megaciudades, sistemas de pago digitales que cambian la vida cotidiana de las personas, fabricación inteligente en auge en las zonas industriales e infraestructura moderna que se extiende por toda la nación. Sin embargo, mi reciente viaje de ocho días a la provincia de Zhejiang, en el este de China, me ofreció una perspectiva nueva y profundamente reveladora. Por primera vez, experimenté la zona rural de China no solo a través de datos o informes de políticas, sino de cerca, caminando por las aldeas, conociendo a los residentes locales, entrevistando a funcionarios y empresarios, y observando la dinámica real detrás del modelo de vigorización rural y prosperidad común de China. La vigorización rural de China, una estrategia presentada en el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China en 2017, promueve la prosperidad económica y el desarrollo integral de las zonas rurales. Además, el modelo se basa en el éxito de la campaña nacional de alivio de la pobreza, gracias al cual, a finales de 2020, China logró erradicar la pobreza extrema. La gira nos llevó por Ningbo, Huzhou y Jiaxing, tres ciudades que se han convertido en ejemplos de los planes de China de construir una zona modelo de desarrollo de alta calidad para la prosperidad común. En total, visité más de diez aldeas, proyectos industriales, comunidades de turismo rural, parques de innovación cultural, zonas de agricultura ecológica, centros de arte y patrimonio, y bases agrícolas cooperativas modernas. Aunque a lo largo de los años he explorado muchos lugares de China—desde Beijing hasta Kashgar, desde Shenzhen hasta Harbin—este viaje fue diferente. Me reveló cómo el campo chino se ha convertido en un laboratorio de innovación, dando forma a nuevos modelos que impulsan no solo la economía, sino también la dignidad, la cultura, el medio ambiente y los valores comunitarios. Y, como indio, también me planteó una importante reflexión: ¿Qué lecciones puede aprender India de la transformación rural de China para mejorar la vida de millones de personas que viven en aldeas y pequeños pueblos?
26 de marzo de 2025. Vista aérea de la aldea de Sanxing, poblado de Fengqiao, en la ciudad de Jiaxing. Xinhua Cinco aldeas uniendo fuerzas Nuestra primera parada fue Wucun Baotuan (Cinco Aldeas Unidas), en el distrito de Changxing, Huzhou. Se trata de cinco aldeas vecinas que, juntas, han creado un mecanismo de cooperación que les permite compartir recursos, industrias, talento e ingresos provenientes del turismo. Mediante una estrategia de desarrollo basada en la ayuda mutua, liderada por la aldea de Fangyi, se estableció una asociación turística por medio de la cual se han agrupado a los alojamientos rurales, se ha capacitado a cocineros y guías, y se han construido talleres comunitarios. Hoy en día, más de 300 aldeanos, en particular grupos de trabajadores migrantes y residentes de bajos ingresos, cuentan con un empleo estable. “Cuando las aldeas compiten, todos pierden. Cuando nos unimos, todos ganamos. Al compartir recursos y talento, logramos un desarrollo más rápido y sólido”, señaló un representante local de la asociación turística. Este modelo ofrece una lección fundamental: la unión hace la fuerza. En India, las aldeas a menudo se desarrollan de forma aislada, sin coordinación ni intercambio de recursos. Si grupos de aldeas colaboraran en agricultura, turismo, empresas digitales o formación profesional, las cadenas de valor rurales podrían expandirse considerablemente. Poder de cooperación entre aldeas y empresas Uno de los ejemplos más inspiradores es la aldea de Xinchuan, en el distrito de Changxing, construida gracias a 30 años de colaboración con el Grupo Tianneng, una empresa líder en tecnología de baterías. Este modo de cooperación entre aldea y empresa ha transformado la comunidad en un lugar próspero, gracias a lo cual la aldea ahora se erige como un modelo nacional de gobernanza digital y vigorización rural industrial. Al hablar con un jefe de Xinchuan, escuché una perspectiva profundamente arraigada en la realidad. “La aldea ayuda a la empresa, y la empresa ayuda a la aldea. Crecemos juntos. Una buena vida debe construirse con nuestras propias manos, y a través de la cooperación”, manifestó. La economía rural de India carece de este tipo de alianzas estructuradas. Si bien el país cuenta con grandes corporaciones, estas rara vez trabajan directamente con las aldeas para empoderar a los residentes locales. Las alianzas entre entes públicos, privados y la comunidad, podrían convertirse en una vía poderosa para el desarrollo rural.
11 de agosto de 2023. Turistas visitan la aldea de Yucun del distrito de Anji, provincia de Zhejiang. Xinhua Donde lo verde se convierte en oro En la aldea de Yucun, en el distrito de Anji, el presidente Xi Jinping propuso por primera vez en 2005 el ahora famoso principio de que “las aguas cristalinas y las montañas verdes son cordilleras de oro y plata”. Yucun dependía antiguamente de la minería, que dañó gravemente su medio ambiente. Cerrar las minas parecía arriesgado, pero a través del ecoturismo, el turismo cultural y las industrias verdes, la aldea ha logrado reinventarse, y solo en 2024, recibió 1,22 millones de turistas. “Antes, ganábamos dinero destruyendo nuestras montañas. Ahora ganamos dinero protegiéndolas. Esto es lo que significa un desarrollo verdadero”, declaró un residente local quien solía trabajar en una mina y que ahora dirige un pequeño negocio turístico. Al caminar por Yucun, respirando el aire puro de la montaña y conversando con las familias locales, comprendí que el crecimiento sostenible no es solo un eslogan, sino una realidad palpable. El contraste con muchas zonas rurales de India, que sufren de contaminación o falta de planificación turística, es sorprendente. La protección del medio ambiente y el desarrollo económico no tienen por qué estar en conflicto; de hecho, pueden reforzarse mutuamente.
16 de julio de 2025. Una vista de la aldea de Xinchuan, en el distrito de Changxing, provincia de Zhejiang. Xinhua Desarrollo impulsado por jóvenes En la ciudad de Jiaxing, exploramos cómo la cultura y la creatividad digital están transformando los espacios rurales. El Parque Industrial Creativo Qianliji, reconvertido a partir de antiguos almacenes de grano, alberga ahora exposiciones de arte internacionales, experiencias inmersivas de realidad extendida (XR) y productos culturales creativos. “El verdadero valor del campo reside en la paz, la belleza y la cultura. La gente no viaja solo para ver paisajes, sino para sentir la vida”, destacó un joven emprendedor que gestiona un alojamiento rural. El proyecto Himalaya Taocang Ideal Village, ubicado en dicho parque, combina festivales de música digital, teatros de realidad virtual, bibliotecas inmersivas y alojamientos rurales, atrayendo a jóvenes viajeros y emprendedores. “La cultura atrae a los jóvenes, la tecnología los retiene y la industria los apoya”, dijo el director del proyecto. En tanto, la base de pintura folclórica moderna en el distrito de Xiuzhou, en Jiaxing, arraigada en 40 años de tradición artística local, ha formado a casi 2000 pintores rurales, muchos de los cuales venden sus obras a nivel internacional. Aquí, el arte no es un pasatiempo elitista, sino un camino hacia el empoderamiento económico y la confianza cultural. India, con su rica tradición de artes populares y música, puede aprender mucho de este modelo. Con demasiada frecuencia, las comunidades artesanales indias enfrentan dificultades debido a la falta de marca, acceso digital o infraestructura. Si las industrias creativas se integraran en el desarrollo de las aldeas, el patrimonio cultural rural podría convertirse en un motor económico sólido. Modernización de la cadena agroalimentaria Otro aspecto destacado fue la visita a un centro de innovación agrícola: la Base de Agricultura Inteligente Tiangong en la aldea de Wandi, Ningbo, que utiliza monitoreo digital e invernaderos automatizados para aumentar la eficiencia de la producción y reducir la intensidad del trabajo. Este ejemplo evidencia que, al contrario de lo que algunos podrían pensar, la agricultura no está desapareciendo en China, sino que se está haciendo cada vez más tecnológica, orientada al mercado y basada en marcas. La agricultura inteligente y la creación de marcas especializadas podrían sacar a millones de agricultores de la pobreza.
6 de diciembre de 2025. Un invernadero en la aldea de Wandi, ciudad de Ningbo, provincia de Zhejiang. Chen Xinyan Más allá de las estadísticas Durante el recorrido, pude entrevistar a aldeanos mayores que habían regresado a la agricultura, jóvenes emprendedores que habían vuelto de las grandes ciudades, artistas que estaban transformando las tradiciones rurales y funcionarios dedicados al servicio público. Su confianza y orgullo me impresionaron profundamente. La vigorización rural en China no se trata solo de infraestructura o ingresos, sino de una transformación de la mentalidad, que ofrece dignidad, oportunidades y esperanza. “El desarrollo no consiste en abandonar la aldea, sino en convertirla en un lugar al que valga la pena regresar”, manifestó un joven graduado universitario a cargo de un albergue rural con vistas panorámicas. Esto resulta inspirador para India, donde la migración a las ciudades ha despoblado muchas zonas rurales. El viaje a Zhejiang cambió mi percepción de la zona rural de China, al revelarme un campo seguro de sí mismo, moderno, creativo y lleno de oportunidades. China no solo está construyendo ciudades prósperas, sino que también está empoderando a las aldeas para que estas también prosperen. La verdadera fortaleza de una nación no se mide solo en rascacielos y megaciudades, sino también en las sonrisas y la dignidad de la gente común que vive en sus pueblos. *Devinder Kumar es periodista indio de la revista China Pictorial. |
|
||
|
|