| Sociedad |
| Nuevo capítulo de apertura al exterior | |
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12 de enero de 2026. Turistas en una cafetería de la antigua calle Qilou. HACE más de 100 años, los pórticos a lo largo de la calle Qilou, en Haikou, capital de la provincia de Hainan, fueron el punto de partida de muchos hainaneses que se embarcaban en viajes marítimos en busca de mejores oportunidades. Con el tiempo regresaron con sus ahorros y construyeron los imponentes edificios de estilo chino-occidental que hoy se conservan como testimonio de sus experiencias en el extranjero. Un siglo después, con el desarrollo del Puerto de Libre Comercio (PLC) de Hainan, lo que antaño fue un lugar de partida se ha convertido en un espacio de encuentro de moda. Una nueva generación de pobladores de Hainan, chinos retornados del extranjero y artistas internacionales ha hecho de esta zona su hogar. La calle Qilou ha sido testigo de las transformaciones de esta época, impulsadas por una mezcla ecléctica de residentes locales, artistas y emprendedores que están escribiendo un nuevo capítulo de apertura.
12 de enero de 2026. La Galería de Arte Qilou de Chen Ru se ha convertido en una importante plataforma para el intercambio internacional de arte. Restaurar y preservar Cuando Zhao Aihua asumió en 2009 el proyecto de protección y renovación de Qilou, se encontró con un panorama de deterioro. Los edificios de estilo arquitectónico como el de Nanyang presentaban daños estructurales y un avanzado estado de ruina, mientras que los comercios estaban dominados por ferreterías, tiendas de electrodomésticos y pequeños establecimientos de conveniencia, muy lejos de lo que se esperaba de esa calle histórica y cultural de renombre. “Nuestra filosofía evolucionó de una inicial ‘reconstrucción de la calle antigua’ a la ‘protección y restauración’, y posteriormente a la ‘renovación urbana’”, explicó Zhao, quien ejerció como directora del proyecto y más tarde asumió la presidencia de la empresa Haikou Qilou Street Investment and Development. Ella tenía claro que el objetivo no era demoler y reconstruir, sino hacer despertar a la historia. Para recuperar la autenticidad de los edificios, su equipo realizó un trabajo meticuloso: analizaron antiguos materiales de construcción y encargaron su reproducción conforme a las especificaciones originales; revisaron fotografías históricas y consultaron a propietarios de generaciones anteriores, todo con el fin de reproducir fielmente el aspecto original de las edificaciones. “Hemos preservado la estructura central de los edificios residenciales comunitarios orientados de norte a sur. Solo en los casos de daños graves rediseñamos los espacios interiores para usos comerciales modernos, siempre que el exterior permaneciera intacto”, señaló Zhao. Los desafíos de la transformación también se manifestaron en el cambio de mentalidades. Los comerciantes temían no obtener beneficios y los propietarios se preocupaban por posibles vacantes. El equipo de Zhao dialogó con cada familia y les aseguró las perspectivas de desarrollo futuro del vecindario. Se creó una base de datos empresarial para eliminar gradualmente modelos comerciales obsoletos e introducir otros nuevos en los sectores cultural, turístico y creativo. Asimismo, se otorgaron subsidios de alquiler para facilitar una transición ordenada. Hoy, la calle se ha convertido en la zona escénica nacional más popular de Haikou, con más de 110.000 visitantes en un solo día durante el Año Nuevo. Más importante aún, la renovación ha conservado las características históricas originales y evitado el desplazamiento masivo de los residentes. “Si desaparecen el sentimiento humanista y la cultura local, la renovación será un fracaso”, afirmó Zhao, garantizando así la autenticidad de la calle. El equipo de Zhao ha sentado bases sólidas para el futuro. Más de 490 edificios han sido restaurados y el espacio histórico se ha adaptado a los tiempos modernos. Con la construcción del Puerto de Libre Comercio de Hainan y la implementación de las políticas de exención de visados, la región ha experimentado un notable aumento de visitantes e intercambios internacionales, incluidas exposiciones artísticas procedentes de otras partes de China como Hong Kong, Macao y Taiwan, así como de países como Japón, la República de Corea e Italia. Los locales comerciales son ahora muy codiciados y, con el regreso de numerosos retornados del extranjero y jóvenes emprendedores, el panorama comercial de la calle ha evolucionado de manera orgánica.
12 de enero de 2026. Zhao Aihua en la calle Qilou. Impulsar la industria cultural La artista Chen Ru ha tendido un puente hacia el mundo desde la calle Qilou. En 2018, atraída por las políticas del PLC de Hainan, esta oriunda de Qionghai (ciudad situada en el este de la provincia), que había estudiado previamente en Estados Unidos, regresó a su tierra natal. Alquiló un edificio de la calle abandonado hacía 15 años y dedicó más de dos años a transformarlo en la única galería de arte de China con arquitectura Qilou. “El principal atractivo del PLC reside en arancel cero para las obras de arte y en las políticas de exención de visados para numerosos países”, explicó Chen. Estas medidas reducen significativamente los costos y las barreras para que artistas internacionales puedan participar, exponer y comerciar en Hainan. “En comparación con ciudades como Beijing o Shanghai, Hainan cuenta con ventajas normativas que facilitan la atracción de recursos artísticos internacionales”, añadió. Los beneficios de estas políticas se han traducido rápidamente en resultados concretos. Desde su apertura en 2024, la Galería de Arte Qilou ha colaborado con artistas e instituciones de diversos países y regiones, como Italia, la República de Corea y Japón, consolidándose como una plataforma relevante para el intercambio artístico internacional. Actualmente, la galería planea establecer un programa de residencias para jóvenes artistas en Italia con el fin de profundizar la cooperación internacional. Como una organización privada, la galería enfrenta retos de financiación y gestión, pero Chen mantiene una visión optimista. Considera que el Puerto de Libre Comercio de Hainan es un terreno fértil para la innovación cultural y aspira a aprovechar las ventajas políticas para convertir la calle en una auténtica plataforma internacional de intercambio artístico. La galería de Chen es un claro ejemplo de cómo las políticas del PLC de Hainan fortalecen la industria cultural. El puente artístico que ha construido introduce las corrientes más recientes del arte internacional en esta calle centenaria, aportando una perspectiva global y una vitalidad contemporánea a este complejo histórico.
12 de enero de 2026. El Museo de Arte YiYo, fundado por Huang Yaosen, muestra el patrimonio cultural intangible a través de un modelo de gestión único que atrae a numerosos visitantes. Fotos de Duan Wei Revitalizar el patrimonio cultural inmaterial Hainan no solo busca atraer talento e ideas, sino que también se muestra segura al conectarse con la comunidad global. Como descendiente de migrantes tempranos a Hainan, Huang Yaosen aspira a presentar la cultura autóctona de la isla al mundo de una forma innovadora. Como presidente de la Asociación para la Protección y Transmisión del Patrimonio Cultural Inmaterial de Haikou y del Museo de Arte YiYo, Huang ha seguido de cerca los problemas derivados del envejecimiento de los portadores de estas tradiciones y del bajo nivel de industrialización de los oficios antiguos. “El patrimonio cultural inmaterial suele percibirse como algo antiguo, pero quiero hacerlo moderno”, afirmó Huang. Con experiencia previa en proyectos de propiedad intelectual cultural y turística en Shenzhen, considera que la clave está en la mercantilización y en despertar el interés del consumidor. Por ello, se ha centrado en atraer a los jóvenes hacia estos elementos culturales. En su museo, las exposiciones presentan una cultura viva que puede tocarse, experimentarse y consumirse. El “Supermercado de Arte” de la primera planta del museo encarna esta filosofía: los motivos del brocado de la etnia li se aplican a joyería moderna; las bebidas herbales tradicionalmente amargas de Guangdong se reinventan con sabores dulces; el té local de Hainan se combina con ingredientes liofilizados de frutas para crear bebidas innovadoras y de tendencia. “El patrimonio cultural inmaterial puede conectar todas las industrias sin separarse de la vida cotidiana”, señaló Huang. Con una visión a largo plazo, ha llevado el patrimonio inmaterial a los mercados de verduras, ha organizado semanas culturales y ha fundado una escuela nocturna que ofrece más de 20 cursos sobre esmalte cloisonné, teñido anudado, tallado en coco y otras artes tradicionales. Estas iniciativas brindan a los jóvenes urbanos un espacio social para aprender habilidades ancestrales. Su equipo está compuesto íntegramente por personas nacidas en la década de 1990, expertos en explorar el atractivo del patrimonio cultural desde una perspectiva juvenil y en promover la integración de los oficios tradicionales en la vida moderna. Desde una mirada joven y con un enfoque orientado al mercado, Huang da nueva vida al patrimonio cultural antiguo y le permite florecer en la sociedad contemporánea. Desde la protección y revitalización hasta la conexión con el mundo, Zhao Aihua preserva la esencia fundamental de la calle antigua; Chen Ru abre una ventana para que el mundo la contemple; y Huang Yaosen cultiva un nuevo crecimiento desde la base. Sus historias, como piezas de un rompecabezas, confluyen en un renacimiento moderno que da forma a la imagen actual de la calle Qilou, donde se perfila con claridad una Hainan más abierta y segura de sí misma. *Guan Xiangdong también contribuyó a este artículo. |
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