| Sociedad |
| Un vínculo a través del tiempo | |
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William Guey sirve como intérprete en el marco de la inauguración del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS. EL camino de William Guey entre Brasil y China nunca ha seguido una línea recta, sino que ha estado marcado por decisiones familiares, experiencias tempranas, encuentros fortuitos, así como muchos momentos de duda y curiosidad. Según cuenta el empresario e ingeniero oriundo de São Paulo, quien además se encuentra cursando un doctorado en la prestigiosa Universidad Tsinghua en la actualidad, China entró de lleno en su vida mucho antes de lo que la mayor parte de las personas podría imaginar. “Cuando mi papá comenzó a trabajar como expatriado en China, me mudé a Beijing siendo aún un niño”, señala. De este modo, las antiguas callejuelas de los hutong, lugares emblemáticos como la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla, y barrios como Haidian, pronto pasaron a formar parte de su vida diaria. “Aprendí mandarín no con libros de texto, sino en las aulas, los patios de recreo y la vida cotidiana”, recuerda a propósito de su infancia. Esos años formativos fueron también clave al inculcarle valores esenciales para su futuro, como la importancia del rigor y la disciplina. “Recuerdo claramente cómo mi familia intentó seguir el ʻestilo de los padres de Haidian’ en materia de educación. Al igual que muchas familias de nuestro entorno, me inscribieron en numerosas clases extracurriculares como olimpiadas matemáticas, violín, piano, pintura e incluso break dance”, rememora.
William Guey participa en una actividad de la Universidad Tsinghua donde se encuentra cursado un doctorado. Incluso después de que su familia regresara a Brasil, China siguió formando parte de su vida. En casa, su padre solía enseñarle interpretación y comunicación intercultural, tanto de manera informal como de forma seria. De esta manera, se convirtió en un hábito escuchar con atención, comprender el contexto y pasar con naturalidad de un idioma a otro. Pero este espíritu, infundido desde temprano al seno de su hogar, es también un reflejo de su propia herencia cultural. Su abuelo del lado paterno emigró a Brasil desde Taiwan y pertenecía a la comunidad hui, mientras que los orígenes de su madre, quien desafortunadamente falleció cuando William aún era niño, se remontan a la provincia nororiental de Heilongjiang. Su esposa, en tanto, es brasileña pero descendiente japonesa de quinta generación. “En muchos sentidos, mi vida personal es una mezcla de herencia china, identidad brasileña y cultura familiar japonesa-brasileña. Esta mezcla ha moldeado mi forma de ver el mundo y me ha hecho sentir cómodo trabajando en entornos multiculturales desde muy temprana edad”, manifiesta. Durante sus años universitarios en São Paulo, William Guey siguió una trayectoria académica tradicional al mismo tiempo que empezaba a construir silenciosamente algo propio. “Fundé mi propia empresa de impresión 3D, inicialmente con solo unas pocas máquinas, y mucho ensayo y error”, asegura. Así, lo que empezó como un pequeño emprendimiento fue creciendo cada vez más con el paso del tiempo, hasta convertirse en el mayor proveedor de servicios de impresión 3D de Brasil, con más de 150 impresoras 3D en funcionamiento y una cartera de clientes que incluye empresas tan emblemáticas como WestRock, Rayobac, Corollarium, RedeTV!, entre otras. Todo ello no solo supuso una mayor capacidad productiva y réditos económicos, sino que además le entregaron al joven valiosas lecciones y una experiencia formativa inigualable como emprendedor. “Dirigirla me enseñó a tratar con clientes, proveedores, fracasos e incertidumbres, y el espíritu emprendedor se convirtió en algo tan natural para mí como estudiar”, explica.
William Guey con otros miembros de la comunidad brasileña. Vuelta a “casa” Tras terminar sus estudios de pregrado en Brasil, William se estaba preparando para cursar una maestría en Estados Unidos. Hasta que un día se hizo una pregunta. “Si mi vida y mis intereses ya estaban tan estrechamente relacionados con China, ¿por qué buscaba en otros lugares?”, se dijo a sí mismo. Esta reflexión, sencilla pero profunda, se convertiría en el catalizador de todo lo que vendría después. En medio de la pandemia y de una serie de restricciones sanitarias, el joven paulista llegó a Beijing en noviembre de 2022 para realizar una maestría en ingeniería en la afamada Universidad Tsinghua gracias una beca completa de estudios. “Incluso cuando era niño en Beijing, sabía que la Universidad Tsinghua representaba el más alto nivel de ingeniería del país. Estudiar allí no solo era un logro académico, sino también un retorno personal”, expresa. “La vida en China ya no me resultaba desconocida. Era como volver a casa”. La vuelta a China demostró ser sumamente positiva, por lo que William Guey decidió continuar con un doctorado en la misma casa de estudios. “Cursar un doctorado en STEM en Tsinghua ha sido una experiencia intensa, pero muy gratificante. El programa es muy exigente y, en mi caso, aún más, ya que mi investigación está estrechamente relacionada con la inteligencia artificial, un campo que evoluciona rápidamente y en el que los estándares de rendimiento académico son muy altos”, explica. Según cuenta, incluso a sus compañeros de Europa les impresiona lo que la universidad ofrece en términos de laboratorios, infraestructura, redes académicas y acceso a recursos de vanguardia. Sin embargo, todo esto no ha estado ausente de múltiples exigencias y desafíos, siendo el principal de ellos la gestión del tiempo. Entre su doctorado, su empresa de impresión 3D, su rol como intermediario en la exportación de productos de China a Brasil, la interpretación y sus labores en el Consejo de Ciudadanos Brasileños en Beijing, la presión podría parecer abrumadora. Sin embargo, para ello también hay una fórmula. “La forma en que administro todas estas tareas diferentes es sencilla: no intento hacerlo todo yo solo”, confiesa. “Mi secreto es asignar las tareas adecuadas a las personas adecuadas. Soy bastante sociable y me gusta formar equipos. No me importa compartir el mérito o los resultados, porque lo que me importa es la eficiencia y el impacto”, añade. En ese sentido, el ingeniero asegura que China es un reflejo de ese mismo espíritu. En contraste con muchas sociedades occidentales que anteponen al individuo antes que todo, señala que en China prima la idea del bien común y del individuo como parte de una colectividad. “Aquí, muchas cosas se resuelven mediante la comunicación, las relaciones y el entendimiento mutuo. Si sabes cómo hablar, cómo generar confianza y cómo mostrar respeto, muchos problemas se vuelven mucho más fáciles de resolver”.
William Guey saluda a Marcos Galvão, embajador de Brasil en China. Uniendo personas y culturas Desde temprana edad, William Guey se ha sentido atraído por la comunicación intercultural y el intercambio entre personas, por lo que al poco tiempo de llegar a la capital china, se involucró de lleno en la comunidad brasileña como miembro del Consejo de Ciudadanos Brasileños en Beijing. De esta manera, ha ayudado a facilitar la inserción de múltiples individuos, tanto con información práctica como en diversas situaciones que puedan requerir de su ayuda. “China y Brasil están muy lejos, no solo geográficamente, sino también culturalmente. Para muchos brasileños que viven aquí, esa distancia es muy dura. La gente necesita información, ayuda y, sinceramente, a veces solo apoyo emocional”, advierte. Mediante el Consejo de Ciudadanos Brasileños se organizan diversas actividades, siendo la Festa Junina y el Día de Brasil algunas de las más emblemáticas. “Esta experiencia ha sido muy significativa para mí. Recibí un certificado de reconocimiento por mis contribuciones, algo que valoro como una señal de servicio y pertenencia más que como un premio”.
William Guey posa junto a Dilma Rousseff, presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, en Shanghai. Fotos cortesía del entrevistado Dada sus habilidades lingüísticas, el rol que ha jugado William Guey en distintas instancias, incluidas aquellas de las más altas esferas de la política internacional, ha sido vital. Uno de los momentos más inolvidables vino cuando tuvo la oportunidad de servir como intérprete para Lula da Silva y Dilma Rousseff, cuando esta última asumió la presidencia del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS en abril de 2023. “Aunque ya había realizado interpretaciones de alto nivel en entornos diplomáticos anteriormente, interpretar para el presidente Lula da Silva y para la presidenta Dilma Rousseff, especialmente en China, fue algo completamente diferente. Para un intérprete, esto es casi como el ʻsanto grial’, y me sentí muy honrado de que me confiaran esa responsabilidad”, confiesa. “No se trataba solo del idioma, sino de formar parte de un momento importante de la diplomacia internacional y de las relaciones entre Brasil y China”. Hoy por hoy, William Guey se encuentra enfocado en su doctorado por completo, pero tampoco pretende irse muy lejos una vez que acabe su investigación. A largo plazo sus ojos están puestos en continuar trabajando para afianzar la relación entre China y Brasil “muy probablemente con sede en Beijing, ya que es el mejor lugar para desarrollar proyectos serios que conecten ambos países”. Para el brasileño, el vínculo con China ha sido como un cordón umbilical que ha alimentado su existencia y su mismo desarrollo. “China no es simplemente el lugar donde estudio o hago negocios. Es parte de mi historia personal. Ha crecido conmigo, desde los recuerdos de la infancia hasta las responsabilidades de la vida adulta, y sigue moldeando quien soy”. |
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