Sociedad
Renacimiento en el corazón rojo
2026-07-31    Fuente: Centro para las Américas    Autor: SUN XUAN

UNA remota aldea montañosa en el este de China ha protagonizado un inesperado giro de timón durante la última década: una transformación que resulta aún más sorprendente dada la histórica reputación de la región, vinculada más a su pasado que a su vitalidad económica. 

Ji’an, en la provincia de Jiangxi, es famosa principalmente por el profundo legado revolucionario de las montañas Jinggang, la cordillera bajo su administración y el lugar donde se estableció la primera base revolucionaria rural de China en 1927. 

Sin embargo, la mayoría de las aldeas en esta zona se encontraban escondidas en la profundidad de las montañas, aisladas y mal comunicadas por transporte, lo cual fue un freno al desarrollo económico local durante largo tiempo. La aldea de Shenshan es un caso típico: rodeada de cumbres, en 2015 contaba con menos de 30 residentes permanentes y los ingresos anuales disponibles per cápita no alcanzaban los 3000 yuanes (440 dólares). No obstante, para 2025, su población permanente había crecido hasta cerca de 200 habitantes y los ingresos anuales disponibles per cápita alcanzaron casi 36.000 yuanes (5300 dólares). Esta inédita transformación no vino por sí sola, sino que estuvo impulsada, principalmente, por el crecimiento simultáneo del sector agrícola y el turismo.

27 de mayo de 2026. Biblioteca de Cultura Roja de Shenshan, ubicada en la aldea de Shenshan, poblado de Maoping, ciudad de Jinggangshan, provincia de Jiangxi. Xinhua

Vigorización rural 

Shenshan ha aprovechado su terreno montañoso para expandir la producción comercial de té y melocotones amarillos. En paralelo, se ha apoyado en su patrimonio rojo para desarrollar un turismo rural centrado en lugares de importancia histórica para el Partido Comunista de China (PCCh), además de alojamientos rurales y restaurantes familiares. 

En 2016, Peng Xiaying, una residente local, abrió el primer restaurante de turismo rural de la aldea. Tras comenzar con unas pocas mesas sencillas, el negocio fue consolidándose gracias a su propio esfuerzo y la ayuda de su hija, quien regresó hace unos años a su pueblo natal con experiencia en el sector de la restauración. A medida que fue aumentando el número de visitantes, sumó al oficio a más de una docena de vecinos, ayudándoles a poner en marcha sus propios negocios de comida y especialidades locales. En 2025, Shenshan recibió a más de 300 mil turistas. 

“El mayor logro en las labores de alivio de la pobreza ha sido la transformación de la mentalidad de los aldeanos”, declaró al semanario Beijing Review Peng Zhanyang, secretario de la célula del Partido en la aldea. “Hoy en día, la gente de Shenshan se muestra serena y elocuente ante los visitantes y las cámaras; ya no se sonrojan a la primera palabra”, dijo.

10 de junio de 2026. Empleados trabajan en el Instituto de Investigación de Información Electrónica de la ciudad de Ji’an. Sun Xuan

La transformación de Shenshan no es un caso aislado. La aldea de Meibei, también en Ji’an, alberga múltiples sitios revolucionarios del Ejército Rojo y más de 300 edificios antiguos bien conservados de las dinastías Ming y Qing (1368-1911). De este modo, la localidad contrató a una empresa profesional para gestionar sus recursos turísticos de forma integral. Mediante la vigorización de propiedades inactivas, los viejos cobertizos de ganado fueron transformados en cafeterías de especialidad, mientras que las casas desocupadas fueron convertidas en hospedajes rurales y tiendas de recuerdos. Asimismo, un variado programa de espectáculos relacionados al patrimonio cultural inmaterial y actividades folclóricas ha atraído a un gran número de turistas. En tanto, los residentes locales han incrementado sus ingresos de manera sustancial a través de participaciones accionarias y dividendos, beneficiándose directamente de la industria turística. 

Shenshan, Meibei y otras comunidades rurales que solían formar parte de la antigua base revolucionaria de Ji’an han trazado un camino de vigorización adaptado a sus propias características y ventajas particulares, combinando el turismo rojo, la ecología verde, la arquitectura clásica y las industrias emergentes. 

Mao Haofu, un nativo de Ji’an de 37 años, estudió en el Reino Unido y más tarde trabajó en el sector financiero en Nanchang, la capital provincial de Jiangxi. En 2016, renunció a su empleo y regresó a Ji’an para convertirse en guía e intérprete histórico, siguiendo los pasos de su abuelo, quien dedicó su vida a ofrecer discursos de divulgación histórica en la región. De vuelta en su tierra natal, Mao aprovechó al máximo sus competencias lingüísticas de modo que formó un equipo de guías turísticos de habla inglesa, redactó materiales didácticos y folletos originales en inglés, y colaboró con escuelas locales para formar de manera sistemática a guías bilingües. 

Según Mao, su trabajo no es una mera transmisión unidireccional, sino un diálogo intercultural. “Nos esforzamos por derribar las barreras idiomáticas para que las historias de la cultura roja de las montañas Jinggang puedan cruzar mares y fronteras, y llegar al resto del mundo”, señaló a Beijing Review.

9 de junio de 2026. Estudiantes de la Escuela Primaria de Jinggangshan aprenden a confeccionar sandalias de paja. Sun Xuan

Plataformas de impulso 

Para potenciar el desarrollo de los productos agrícolas locales, Ji’an ha consolidado su oferta bajo la marca regional unificada Jinggangshan, creando una empresa de operaciones estatal, firmas de cadena de suministro y una asociación de agricultura ecológica para estructurar un sistema integrado de producción y comercialización. 

Este engranaje ha llevado a los mercados de toda China y del extranjero productos como brotes de bambú, arroz rojo, melocotones amarillos y té. Lu Hongying, una habitante local que regresó a su pueblo natal, obtuvo la autorización necesaria para crear su propia marca de procesamiento de alimentos, la cual se abastece de materias primas de los agricultores locales y opera con líneas de producción automatizadas. A la vez, su empresa emplea a más de 100 trabajadores de la zona, ayudando a elevar los ingresos de los residentes locales y exportando productos a medida al extranjero. 

Según Zhu Chang, director del Centro de Servicios de Agricultura Ecológica de Jinggangshan, tanto el valor de la marca como las ventas anuales superaron los 20.000 millones de yuanes (3000 millones de dólares) en 2025, beneficiando a más de 500.000 hogares agricultores y situándose en el quinto lugar a nivel nacional en cuanto a influencia como marca agrícola regional. 

Esta misma lógica de plataformas de servicios ha impulsado la industria de la información electrónica, el sector prioritario de Ji’an, que generó más de 240.000 millones de yuanes (35.000 millones de dólares) en 2025. Pese a no ser un sector tradicional de la economía, la ciudad ha labrado su éxito gracias a una década de desarrollo de políticas y plataformas afines. 

Para ello, estableció tres plataformas clave, una alianza industrial, un instituto de investigación y un centro de pruebas, con el fin de resolver la correspondencia entre la oferta y la demanda, lograr avances tecnológicos y realizar diagnósticos de productos. 

“La alianza de la industria de la información electrónica ha actuado como un casamentero entre empresas, ayudando a conectar de manera eficiente a los actores de las fases iniciales y finales de la cadena industrial”, explicó Yi Mingrui, secretario general ejecutivo de la alianza. En mayo, la alianza coorganizó un evento para vincular el comercio de baterías de litio con las ciudades vecinas de Yichun y Xinyu, atrayendo a 48 empresas y más de 60 representantes, lo que se tradujo en la firma de 10 cartas de intención para cooperaciones in situ

“El Instituto de Investigación de Información Electrónica colabora con 11 universidades y un laboratorio clave nacional, centrándose en tecnologías esenciales y en actividades de investigación y desarrollo (I+D) vanguardistas para el sector”, apuntó Wu Bo, subdirector del instituto. Por ejemplo, en el caso de la producción tradicional de LED, se logró superar las limitaciones de capacidad, la baja eficiencia y la lentitud en la clasificación del proceso convencional gracias al diseño innovador de una nueva ruta de procesos por parte del equipo. La solución integró la inspección y clasificación de alta velocidad para paneles completos de LED, acortando significativamente los ciclos de producción y reduciendo los costes operativos de las empresas. 

“Las empresas acuden a nosotros en busca de un diagnóstico y les ofrecemos un servicio integral que cubre ensayos, diagnóstico y soluciones”, señaló Tong Lixia, directora del Centro de Inspección y Ensayos de Productos de Información Electrónica. 

En el pasado, las empresas locales tenían que enviar sus muestras a otras ciudades para su análisis, por lo que a menudo debían esperar entre 10 y 20 días para obtener los resultados; ahora, en cambio, pueden realizar los ensayos en su propia puerta y, en muchas casos, obtener los resultados el mismo día. Solo en la primera mitad de este año, el equipo del centro visitó más de 50 empresas, realizando inspecciones en las líneas de producción para ayudar a identificar problemas y optimizar procesos. 

“Nuestra filosofía consiste en integrarnos en la cadena industrial, incorporarnos a las zonas de desarrollo y crecer y prosperar junto con la industria”, concluyó Tong.

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