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| Una aproximación desde cerca | |
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LOS viajes tienen el poder de transformar la manera de mirar el mundo, lo cual fue precisamente lo que le ocurrió a Néstor Restivo. Profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director de la revista DangDai, el acercamiento que tuvo Restivo con China se dio justo en medio de una experiencia de aquellas.
Néstor Restivo posa para una foto frente al Palacio de Potala, en Lhasa, Xizang. En 2001, cuando todavía trabajaba en el diario Clarín, viajó a Japón junto con un grupo de periodistas latinoamericanos. Hasta ese entonces, su formación como periodista e historiador había estado principalmente centrada en América Latina, por lo que aquel primer contacto con Asia le permitió descubrir nuevos paradigmas que apenas intuía. Conocer Japón en pleno auge tecnológico y económico lo llevó a interesarse cada vez más por la región de Asia-Pacífico. Así, 10 años más tarde, aquella semilla inicial que había comenzado a germinar finalmente echó raíces cuando, en 2011, junto con los periodistas Gustavo Ng y Camilo Sánchez, decidió fundar DangDai, una publicación trimestral independiente dedicada a China. “[La revista] se ha constituido en un nodo importante de los lazos bilaterales [entre China y Argentina] ya que reúne en un solo espacio a periodistas, artistas, académicos, funcionarios y especialistas de todas las disciplinas”, explica al respecto. El proyecto lleva 16 años de actividad ininterrumpida, e incluye un portal de noticias diario, una newsletter semanal y distintas actividades culturales y académicas, además de la revista impresa. Aunque desde 2017 está vinculada a la Universidad de Congreso, en Mendoza, la revista ha mantenido su carácter independiente, el cual es uno de los puntos que el argentino más destaca.
Néstor Restivo ofrece un curso a estudiantes de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Suroeste, en Sichuan. Un año después del lanzamiento de la publicación, Restivo realizó su primer viaje al país asiático gracias a un premio obtenido en un concurso organizado por el Instituto Confucio con motivo del 40.º aniversario de relaciones diplomáticas entre Argentina y China. Si bien esa primera incursión en territorio chino estuvo limitada exclusivamente a Beijing, abrió una puerta que desde entonces se ha ensanchado con cada viaje nuevo: en 2014, 2016, 2018, 2019, 2025 y nuevamente en julio de este año. En este largo ir y venir, Néstor Restivo se ha ido interiorizando cada vez más con el país. Sus visitas lo han llevado a Beijing, Shanghai, Guangzhou, Xi’an, Mianyang, Chengdu y Ningbo, entre otras ciudades, en las cuales ha combinado actividades periodísticas, investigaciones académicas, conferencias y cursos universitarios. Por otro lado, también ha ido forjando una estrecha relación con investigadores y académicos de diversas instituciones, incluida la prestigiosa Academia China de Ciencias Sociales (CASS, por sus siglas en inglés). Desde la UBA, Restivo dicta un seminario de Historia Contemporánea de China, aunque sus investigaciones se han concentrado también en cuestiones como la lucha contra la pobreza, los vínculos bilaterales, la cultura y los medios de comunicación. Este intenso recorrido por entender China más allá de un escritorio le ha permitido aproximarse de una manera mucho más íntima al país, gracias a lo cual ha podido ver, preguntar y comparar de primera mano.
El docente de la UBA y director de la revista DangDai posa frente al Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS), en Beijing, China. Observando China con los propios ojos Su visita más reciente hace un par de meses resume buena parte de esa forma de acercarse. En esta última oportunidad, el argentino pudo recorrer lugares en Xizang, Chengdu y Beijing junto con una veintena de periodistas, columnistas y editores latinoamericanos. “Fue una invitación oficial que se canalizó a través de Global People, un medio cuyos colegas nos acompañaron y guiaron durante toda la estadía de una forma muy amable y profesional”, señaló. En Xizang, el grupo visitó, entre otros lugares, el templo de Jokhang, el Museo de Xizang, el Palacio de Potala, instalaciones vinculadas con la medicina tibetana y distintos espacios de Lhasa, además de asistir a conferencias de especialistas en tibetología y comunicación. En tanto, en Chengdu, el recorrido incluyó el puerto ferroviario de Qingbaijiang, el Museo de Sanxingdui, el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante y actividades relacionadas con la ópera de Sichuan. La última parte del viaje se desarrolló en Beijing, con visitas que incluyeron la Universidad Tsinghua y el Museo del Partido Comunista de China. Para Restivo, el valor de este tipo de programas reside precisamente en la posibilidad de salir de la distancia que imponen las noticias y entrar en contacto directo con los lugares y las personas. “Lo mejor es viajar a China y ver la realidad por los propios medios de cada uno”, sostiene al referirse a la necesidad de contrastar las imágenes que circulan internacionalmente con la experiencia in situ. Y aunque tampoco es ingenuo al entender la lógica de programas de esta índole —que, dicho sea de paso, son ofrecidos por múltiples países a profesionales extranjeros— no duda en reconocer su mérito. “Obviamente, en todos los casos los Gobiernos intentan mostrar lo mejor que tienen…y el de China no fue la excepción”, afirma. En los últimos años, China ha multiplicado los programas de intercambio, capacitación y formación destinados a periodistas y otros profesionales extranjeros, como lo revela la última edición del programa ofrecido por el Centro Internacional de Comunicación y Prensa de China (CIPCC, por sus siglas en inglés), que reunió a casi un centenar de periodistas procedentes de unos 90 países para un intercambio y capacitación de tres meses. Para Néstor Restivo, esta política responde a una lógica más amplia que forma parte de la diplomacia cultural y pública de China. “Va en esa dirección y me parece muy positivo”, menciona en relación a la estrategia de acercar China a profesionales extranjeros mediante experiencias directas.
Néstor Restivo (primera fila, segundo desde la der.) junto con el resto de participantes de distintos medios de comunicación de América Latina en su última visita a China. Fotos cortesía del entrevistado Comprender, contar y tender puentes El esfuerzo por comprender China está estrechamente relacionado con la historia de DangDai, que más allá de reproducir noticias sobre economía, política o relaciones bilaterales, intenta servir como un espacio de encuentro entre dos sociedades a las cuales les resta un vasto horizonte para seguir conociéndose. La lucha contra la pobreza constituye uno de los mejores ejemplos de esa vocación. Junto con Gustavo Ng, Restivo publicó en 2020 China. La superación de la pobreza, como resultado de varios años de investigaciones y viajes tanto a grandes ciudades como a zonas rurales en Xizang, Xinjiang, Shanxi y Qinghai. Posteriormente, esa investigación evolucionó hacia Podemos vencer la pobreza. La experiencia de China, publicada en España en 2024, y una nueva edición argentina titulada China. Muralla contra la pobreza. Compromiso, organización y patriotismo, publicada a fines de 2025. Mediante estos libros, el argentino ha intentado identificar experiencias que pueden resultar útiles para Argentina. En ese contexto, sus años de contacto con China lo han llevado a una idea que parece haber adquirido especial importancia de acuerdo a su entender: la capacidad de articular objetivos nacionales, organización y compromiso social. “Lo que veo en China es un conjunto muy poderoso que empuja en esa dirección”, explica en referencia a la dirigencia política y a la sociedad civil, que han puesto el desarrollo en el centro de una estrategia de largo plazo. Pero su relación con China también tiene una dimensión personal. Entre sus recuerdos más memorables está el reciente espectáculo de la Princesa Wencheng que presenció en Lhasa, el cual describe como “el mejor show musical de mi vida”. A ello suma su fascinación por los museos, las ciudades históricas y, naturalmente, la gastronomía china. Pero por encima de todo menciona a las personas, especialmente su amabilidad, confianza y disposición hacia el futuro. Desde esa perspectiva, la relación entre China y Argentina tampoco debería reducirse, en su opinión, al intercambio comercial. Restivo considera que ambos países, y América Latina en general, podrían estrechar aún más los lazos en ámbitos como la educación, la ciencia, la tecnología y el intercambio de conocimientos. “Sería una gran pena no aprovechar mejor el vínculo entre chinos y argentinos, y entre asiáticos y latinoamericanos en general”, sostiene. Sin embargo, también es claro en advertir que, en última instancia, aquello depende de la voluntad de cada Gobierno. Su propia trayectoria constituye, en cierto modo, un ejemplo de aquella posibilidad de estrechar las manos. Desde las aulas de la UBA, desde las páginas de DangDai y desde sus numerosos viajes, Restivo ha construido un puente entre dos espacios geográficos y culturales que durante mucho tiempo se han observado desde una considerable distancia. Por eso, su último viaje fue sin duda otra experiencia que se suma al cúmulo de vivencias en terreno que le han permitido explorar el país desde adentro, en el marco de una creciente red de programas de intercambio y capacitación internacional ofrecidos por China. Y, fiel a su oficio, también constituye una oportunidad para regresar con nuevas preguntas, historias y herramientas que permitan difundir el acontecer de China entre la audiencia argentina. |
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