| Sociedad |
| El camino inteligente hacia la IA | |
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DURANTE los últimos dos años, Matt White, director global de tecnología de inteligencia artificial (IA) de Linux Foundation, ha realizado más de una docena de viajes a China, todos ellos con un único objetivo: evaluar la verdadera velocidad de desarrollo del vasto ecosistema de IA del país. Después de visitar más de 100 empresas chinas, desde compañías pioneras en vehículos eléctricos hasta avanzados laboratorios de robótica, descubrió que lo más impresionante no es ningún producto o empresa en particular, sino lo que él denomina la densidad de la innovación.
17 de julio de 2026. Inauguración de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC) y la Reunión de Alto Nivel sobre Gobernanza Global de la IA 2026, en Shanghai. “El ritmo aquí es asombroso”, declaró White durante una entrevista con la Televisión Central de China el 17 de julio pasado. “Cuando estuve aquí a finales de abril, vi cómo los laboratorios chinos de IA lanzaban una oleada de nuevos modelos en tan solo una semana”. Apenas tres meses después, regresó a Shanghai para participar en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial 2026 y la Reunión de Alto Nivel sobre Gobernanza Mundial de la IA 2026, celebradas del 17 al 20 de julio. Durante los cuatro días que duró el evento, más de 1100 expositores nacionales e internacionales presentaron más de 4400 avances tecnológicos, entre ellos más de 300 estrenos mundiales de productos.
19 de julio de 2026. Un robot muestra su precisión de operación en la WAIC 2026. La IA en acción “Hace 70 años, un grupo de académicos jóvenes propusieron por primera vez el concepto de inteligencia artificial (IA) en la Conferencia de Dartmouth en Nuevo Hampshire, Estados Unidos”, señaló el presidente chino Xi Jinping en su discurso inaugural de la conferencia. “En los siguientes 70 años, científicos e investigadores de IA del mundo exploraron este terreno desconocido, avanzaron a través de giros y vueltas, y consiguieron saltos con su trabajo persistente y arduo. Hoy, setenta años después, frente a la nueva ola del desarrollo de la IA, nos reunimos a la orilla del río Huangpu para deliberar sobre cómo promover la IA a nivel global para lo positivo, para el bien y para la humanidad”, añadió. Desde la celebración de la primera edición en Shanghai en 2018, este evento anual de referencia ha experimentado un crecimiento considerable. En su novena edición, la participación se ha más que duplicado: pasó de menos de 40 países y regiones en sus inicios a más de 100 en la actualidad, lo que refleja la profunda transformación que ha experimentado la industria mundial de la IA durante este período. La conferencia de este año se desarrolló en tres sedes de Shanghai y ofreció una visión integral de los últimos hitos de la inteligencia artificial, desde los avances de laboratorio hasta su adopción generalizada en la industria. Por primera vez, la superficie de exposición superó los 100.000 metros cuadrados, estableciendo un nuevo récord para el evento. Paralelamente a la exposición se celebraron más de 150 foros temáticos y decenas de sesiones bilaterales, multilaterales y de vinculación empresarial. En la exposición de este año dedicada a la IA incorporada o IA física (embodied AI, en inglés), el foco de atención se desplazó notablemente de los espectáculos de robots bailando y realizando acrobacias que habían atraído al público en ediciones anteriores hacia aplicaciones prácticas e industriales. En el Pabellón de IA Física del Centro de Exposiciones y Convenciones de la Expo Mundial de Shanghai, los expositores mostraron en su lugar máquinas humanoides realizando tareas concretas en líneas de producción simuladas. Entre ellas, la empresa china JAKA Robotics presentó su JAKA K1-25, un robot humanoide de doble brazo para aplicaciones de alta carga. Con una capacidad de carga combinada de 50 kilogramos, sus brazos alcanzan una precisión de repetición de posicionamiento de hasta 0,05 milímetros. En colaboración con Huayu Automotive Electric Drive System Co., Ltd., JAKA ha desarrollado un sistema colaborativo de ensamblaje humanoide con ruedas que ya se encuentra desplegado en líneas reales de producción en serie. El sistema automatiza por completo todo el proceso, desde el traslado de carcasas de motores hasta la fijación de precisión de microtornillos de 0,5 milímetros, ajustando cada tornillo en tan solo 10 segundos. “Este año, el foco de la industria ha pasado de competir en especificaciones técnicas a demostrar capacidades de implementación en el mundo real”, declaró Li Mingyang, fundador y presidente de JAKA Robotics, al Diario del Pueblo. Según Li, el objetivo definitivo de la integración entre la IA y la robótica es lograr una simbiosis entre el ser humano y las máquinas: “Los robots ayudan a las personas con tareas físicas básicas, permitiéndoles dedicar más energía a actividades creativas e intelectuales”. En el ámbito de la IA destinada al consumidor, la empresa de Shanghai, Kochao Technology, presentó el primer anillo inteligente del mundo dotado de IA para el bienestar emocional. Mediante biosensores de alta precisión y algoritmos propios, el anillo convierte señales fisiológicas, como la frecuencia cardíaca, en una interfaz visual denominada “clima emocional”, generando trayectorias personalizadas del estado de ánimo y curvas de tendencia del estrés. Shu Changjun, fundador de la empresa, señaló que considera que la próxima etapa de los dispositivos inteligentes portátiles debe ir más allá del simple seguimiento de datos físicos para detectar y analizar también los estados emocionales de los usuarios. El objetivo es convertir el hardware en un compañero atento que “comprenda tus sentimientos y te conozca mejor”. En el sector de las tecnologías medioambientales, el sistema inteligente de alerta temprana meteorológica MAZU, desarrollado bajo la dirección de la Administración Meteorológica de China, constituye el primer plan de acción nacional del mundo alineado con la iniciativa Alertas Tempranas para Todos de las Naciones Unidas. Pan Jinjun, ingeniero jefe de la Administración Meteorológica de China, explicó que el sistema integra profundamente herramientas de vanguardia, incluidos los satélites meteorológicos Fengyun y modelos de predicción impulsados por IA, para construir un marco integral que abarca monitoreo, predicción, alertas y servicios de respuesta. Hasta la fecha, MAZU ha sido implementado en siete países y está disponible mediante plataformas en la nube en más de 40 países.
17 de julio de 2026. Un empleado (centro) presenta lentes inteligentes con función de traducción en tiempo real en el Centro de Exposiciones y Convenciones de la Expo Mundial de Shanghai, en la WAIC 2026, en Shanghai. Fotos de Xinhua IA para todos La comprensión que China tiene de la IA está pasando de centrarse en “cómo desarrollar la tecnología” a preguntarse “cómo aprovecharla mejor para el servicio de toda la humanidad”, declaró Chen Bohui, decano de la Academia Asiática de Economía Digital en Singapur, a la Agencia de Noticias Xinhua. Según Chen, en los últimos años, China ha impulsado de manera continua la gobernanza mundial de la IA y la cooperación internacional, orientando la inteligencia artificial hacia una dirección positiva mediante iniciativas conceptuales, marcos institucionales y medidas prácticas. Chen señaló que, si bien la IA puede aumentar la productividad y transformar ámbitos como la educación, la atención sanitaria y la investigación científica, también genera riesgos importantes, entre ellos deepfakes, desinformación, sesgos algorítmicos y vulneraciones de la privacidad. Además, dado que los riesgos asociados a la IA son transnacionales, dinámicos y altamente contagiosos, subrayó la necesidad de establecer una clasificación adecuada de riesgos, mecanismos de verificación del comportamiento, sistemas de respuesta ante emergencias y coordinación transfronteriza, todo ello con el fin de tener un balance entre la innovación y la seguridad dentro de un marco unificado. Desde la perspectiva de Singapur y de la región más amplia del Sudeste Asiático, Chen observó que los países pequeños y medianos buscan un equilibrio entre seguridad, apertura, innovación y cumplimiento normativo. “Lo que necesitan los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) no es un ecosistema tecnológico cerrado, sino un entorno abierto y cooperativo en el que puedan participar, beneficiarse y contribuir a definir las reglas”, afirmó. En los últimos años, China ha aprovechado plataformas como la Conferencia Global sobre la Economía Digital, la Conferencia Mundial de Internet y la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial para facilitar el diálogo entre Gobiernos, empresas, organizaciones internacionales, instituciones de investigación y la sociedad civil. Más allá de presentar avances tecnológicos, estos espacios sirven como importantes canales para fomentar el entendimiento mutuo, gestionar las diferencias y profundizar la cooperación internacional. Chen manifestó que el impulso de China para fortalecer la cooperación mundial en materia de desarrollo de capacidades de IA reviste especial importancia para el Sur Global. “Aunque muchas naciones en desarrollo aspiran a desarrollar capacidades en IA, a menudo carecen de suficiente capacidad de cómputo, datos, talento, infraestructura y marcos regulatorios”, afirmó. “Si la gobernanza mundial de la IA se centra estrictamente en la mitigación de riesgos sin ayudar a los países en desarrollo a desarrollar sus capacidades, existe el riesgo de consolidar nuevas formas de desigualdad tecnológica”. Durante la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial 2026, China presentó una serie de iniciativas de acción y marcos de cooperación destinados directamente a responder a estas necesidades prácticas. El 16 de julio, representantes de 29 países se reunieron en Shanghai para firmar un acuerdo por el que se establecía la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, en calidad de miembros fundadores. Robert Tomma Lisinge, director de la división de tecnología, inovación, conectividad e infraestructura de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África, declaró recientemente a Xinhua que reforzar la cooperación con China en materia de conocimientos especializados y desarrollo de capacidades en IA podría acelerar la transformación digital y el desarrollo socioeconómico de África. Según Lisinge, en la actualidad menos del 1 % de los contenidos disponibles en Internet están en lenguas indígenas africanas, lo que limita gravemente la accesibilidad de las tecnologías digitales en todo el continente. “Nos gustaría ver que las lenguas indígenas africanas se utilicen en el ámbito tecnológico”, afirmó. Paralelamente, Lisinge elogió las contribuciones de China al avance de los modelos de código abierto que han reducido considerablemente los costos de acceso a datos para las universidades y las instituciones de investigación africanas. Esta mayor accesibilidad ha permitido a científicos locales innovar y diseñar soluciones digitales prácticas adaptadas a sectores como la agricultura, la educación y la atención sanitaria, generando beneficios para las comunidades de las zonas remotas del continente. El 17 de julio, China anunció que ofrecerá a los países en desarrollo 5000 oportunidades de formación y seminarios sobre inteligencia artificial (IA) en los próximos cinco años. Paralelamente, China desarrollará centros internacionales de cooperación para la aplicación de la IA, conjuntamente con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Liga de Estados Árabes, la Unión Africana, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, la Organización de Cooperación de Shanghai y el BRICS. Abdunur M. Sekindi, director general del Departamento de Ciencia y Tecnología de la Organización para la Cooperación Islámica, celebró el compromiso de China con la eliminación de las barreras tecnológicas mediante la colaboración abierta y con la reducción de la brecha digital a través del desarrollo de capacidades. Según dijo, ello ofrece a los países del Sur Global una vía concreta y viable para participar en la economía digital, añadiendo que las medidas de China para respaldar el desarrollo mundial de la IA constituyen un acto práctico y multilateral de buena voluntad que encarna plenamente los principios de una tecnología al servicio del bien común y de beneficios inclusivos y compartidos. |
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