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16 de septiembre de 2025. Poetas chinos y latinoamericanos participan en un recital de poesía en un salón de la Universidad Normal de Shaanxi. Foto de cortesía Las civilizaciones humanas, debido a que son diversas, cuentan con el valor, las condiciones previas y las fuerzas motrices para mantener el intercambio y el aprendizaje mutuo. A lo largo del planeta los diversos pueblos han conformado una comunidad de futuro compartido: en lo tuyo hay algo mío y viceversa. Por eso debemos promover el respeto mutuo y la convivencia armoniosa entre civilizaciones, de modo que el intercambio y el aprendizaje sean puentes”. Estas palabras forman parte de un glosario de términos que el Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) ha aprobado para ayudar a comprender, dentro y fuera de sus fronteras, las estrategias del Gobierno. Uno de esos nuevos términos es este concepto de civilización que huye del purismo y pone el foco en dos palabras: intercambio y aprendizaje. Por otro lado, un eco es un sonido que rebota, cambia, se amplifica y se deforma. Un eco es una palabra que cuando llega a un nuevo lugar ya es otra palabra que, no obstante, sigue guardando algo de la anterior. Un eco es un viaje. Como es de esperar, en un festival de poesía cada palabra está seleccionada con precisión. Gracias al trabajo de la Asociación de Escritores de China, entre el 14 y 21 de septiembre pasado tuvo lugar en las ciudades de Xi’an y Beijing el Festival Internacional de Poesía Joven 2025, bajo el lema “Los Ecos de las Civilizaciones”. Más de 40 poetas de 15 países latinoamericanos y 37 de China tuvieron la oportunidad de intercambiar palabras, ya fuese mediante el uso de lenguas francas o los traductores automáticos de las aplicaciones. Poetas de uno y otro lado del Pacífico afirmaron haber hecho nuevos amigos e intercambiado contactos y poemas. Pudimos conversar y entrevistar a algunos de ellos mientras los acompañamos en su paso por Beijing, caminando a lo largo de la Gran Muralla o paseando por el parque Beihai a la sombra de la Pagoda Blanca. Los poetas chinos se mostraron como grandes conocedores de la literatura latinoamericana contemporánea, citando autores, corrientes y hasta versos memorizados. Es ampliamente conocida la fuerte influencia que tuvo el realismo mágico en varias generaciones de escritores chinos, lo que, de cierta forma, refleja el desequilibrio que existe entre lo que China conoce de Occidente y lo poco que Occidente sabe de China. Para muchos del grupo de Latinoamérica y el Caribe, aquella fue la primera vez que pisaban el país, y las imágenes míticas que la literatura, la prensa, las redes y las comunidades chinas en la diáspora habían generado en sus mentes, se vieron distorsionadas por una realidad que no deja indiferente a ninguno. Tras su llegada a Beijing, tuvo lugar una sesión especial en el Museo de la Literatura Moderna de China. En el encuentro, los poetas pudieron compartir algunas ideas con varios representantes del PCCh, entre los que destacaron Li Shulei, jefe del Departamento de Publicidad del Comité Central del PCCh, y Sun Yeli, ministro de Cultura y Turismo, quienes no solo hicieron gala de su profundo conocimiento de la poesía, sino que también se mostraron como atentos oyentes, haciendo constantes referencias a los discursos de los poetas. “En mi país, algunos políticos publican libros, pero es porque son políticos. Aquí me sorprendí de lo bien que se manejan en la poesía”, comentó otra de las personas entrevistadas. Algunas de las voces se mostraron halagadas por haber sido invitadas “al país de la tinta y el papel” y las más jóvenes, sorprendidas de que sus poemas hubieran llegado tan lejos. Asimismo, más de alguno aseguró que, hasta que sus pies no pisaron China, no se quitó la sensación de que aquello podía ser una broma, una noticia falsa, o incluso, una estafa. “Te cuento una anécdota muy chistosa, la otredad es un tema que me genera mucho interés, he intentado verme reflejado en esta cultura y, bueno, una poeta china en Xi’an me dijo que me parecía a Jackie Chan y otra me confundió con un chino también”, relató, entre risas, Adrián Mendieta Moctezuma (Itxacuitxla, 1995). El buen humor y la broma fueron otro de los vientos que ayudaron a derrumbar falsos mitos sobre China, como cuando el ministro de Cultura y Turismo elogió a los vagos, porque “ahí está la esencia de la poesía; si trabajamos todos los días, no hay tiempo para leer y escribir”. Ante ello, Li Shulei contestó ironizando sobre el hecho de que un ministro de Turismo elogiase el no trabajar. “Claro, si todo el mundo trabaja, el que se queda sin trabajo eres tú”, bromeó. “Yo me intimidé al ver a estas autoridades y al ver cómo se hacían bromas entre ellos, me sorprendió muchísimo”, comentó Thaís Epaillat (Santo Domingo, 1994), otro de los poetas invitados. Poesía y gobernanza China es, sin duda, una nación donde la poesía ocupa un lugar importante en muchas esferas, incluida la del poder político. Como señaló el ministro Li Yeli: “Tomamos nuestra poesía como si fuera nuestro libro sagrado”, confiriendo a la poesía también una capacidad de marcar el camino en temas de gobernanza. Asimismo, recordó cómo en épocas pasadas, los altos funcionarios tenían que poner a prueba sus dotes poéticas en los exámenes. Para Karuraqmi Puririnay (Huancayo, 1991), “la poesía es un trabajo conjunto, comunitario, un ayni, que en quechua quiere decir reciprocidad, por lo que el rol poético nunca puede ser ajeno a lo exterior. En mí habitan otras memorias, como las de mis ancestros”. En cambio, su institucionalización en torno al poder es algo que despierta dudas en otros jóvenes como Mendieta, quien señaló que para él “la poesía representa algo más disidente, más contestatario. Puede ayudar a los funcionarios y a la corte, pero yo abogo más por una poesía que se salga de la corte, denuncie al emperador y hable con el pueblo”. “La poesía puede ayudar a resolver problemas y jugar un papel a la hora de promocionar el desarrollo social”, afirmó Zhou Wenting (Jingbian, 1991). Su compañero Wu Yue (Huangzhou, 2000), el participante más joven de la edición, fue más allá al afirmar que la poesía “es una portadora esencial de la civilización y los poetas los ingenieros del alma de la nación”. No obstante ello, hubo voces que apuntaron en otras direcciones como la de Ma Wenxiu (Minhe, 1993) para quien sus poemas son un “arma secreta para combatir en las noches en las que la ansiedad me come. No es un bien de lujo ni elevado. Es un kit de primeros auxilios, es un rescate silencioso y privado”. Por último, Li Heng (Shiyan, 1996) reconoció que la poesía en China, aunque sigue en las instituciones, ha perdido parte del estatus que tuvo en otras épocas. “Hoy el énfasis está puesto en la ciencia y la ingeniería, los poetas no juegan un rol importante en la sociedad pero, al final, todos vivimos inmersos en el lenguaje y el mundo necesita la poesía”, remarcó. Naturaleza y tecnología Debido a la influencia de la filosofía cartesiana, en el paradigma del pensamiento occidental mayoritario, la tecnología y la naturaleza suelen aparecer como dos fenómenos que se oponen y están en pugna entre sí. Quizá por ello todos los poetas latinoamericanos se mostraron sorprendidos, no solo por la tecnología avanzada que les rodeaba por doquier (la frase “me siento habitando el futuro” fue una de las más repetidas), sino también por el grado de integración de esta respecto a la naturaleza y a la tradición. “En Bolivia tenemos culturas indígenas que también son milenarias. Sería lindo un proyecto político que pueda valorizar las culturas indígenas en convivencia con lo tecnológico”, señaló Lucía Carvalho (Santa Cruz de la Siera, 1993), recordando el momento en el que, en una aldea rural, pensaba que unos campesinos le estaban invitando a probar unas setas y, de repente, se dio cuenta de que estaba participando en un streaming para venderlas por internet. “Cuando pienso en el pasado, el presente, en Twitter, en Instagram, pienso que todo puede caber en el mismo campo semántico que un sauce, un gato o un perro, tengo esa idea de la poesía como el lugar donde se puede encontrar todo”, manifestó Mendieta. Si hay algo que, sin duda, comparten los poetas nacidos en la década de 1990 a uno y otro lado del océano, es su interés por la tecnología, la cual ocupa un lugar explícito en su obra. Internet ha cambiado el lenguaje en todo el mundo y, por lo tanto, la poesía, hasta el punto que las máquinas ya son capaces de ofrecernos composiciones lingüísticas que, como mínimo, pueden hacerse pasar por poemas. Al preguntar si la IA puede escribir poesía, en las respuestas de la parte latinoamericana se puede entrever una idea de esencia asociada a lo emocional. Sin emoción detrás, no hay poema. De nuevo aquí se produce una disparidad de puntos de vista con sus compañeros asiáticos. “La IA ya escribe poesía. Miro con ganas el día en que transitemos a una escritura colaborativa total humano-máquina, cuyos detalles aún desconocemos. La IA no va a sustituir a los poetas, sino a expandir las posibilidades de creación”, aseguró Ma Wenting. “Mi poesía expresa colisiones, así que abrazo esta era calurosamente y espero que mis creaciones se vuelvan más libres, más salvajes y con ecos de futuro con ayuda de las máquinas”, añadió. |
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