| Cultura |
| “Desarrollo integrado de la cultura y la tecnología” | |
|
|
|
23 de septiembre de 2025. Un instante capturado durante el Foro Cultural de Beijing. Foto de cortesía CADA civilización posee su propia belleza, y el verdadero intercambio y aprendizaje solo pueden darse cuando las personas se adentran en los jardines culturales de los demás para apreciarlos de cerca. En el Foro Cultural de Beijing de este año, celebrado los días 23 y 24 de septiembre, un fenómeno particularmente interesante llamó especialmente la atención: muchos invitados internacionales optaron por hablar en chino mandarín. Entre ellos se encontraba Dario Famularo, académico italiano de la Universidad de Estudios Internacionales de Sichuan y exinvestigador posdoctoral del Centro Mundial de Sinología de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing. “Puedo hablar el chino mandarín porque tuve la fortuna de estudiar en universidades chinas durante un período en el que el Gobierno chino fomentaba activamente el intercambio internacional. Para que la lengua y la cultura chinas adquieran una relevancia global, necesitamos atraer a más académicos extranjeros a estudiar y vivir en China, ofreciendo estancias de larga duración y becas a estudiantes sobresalientes. Iniciativas como el programa China Studies, que apoya a los mejores doctorandos extranjeros que realizan investigaciones en China, desempeñan un papel clave”, comentó Famularo al semanario Beijing Review. Bajo el tema “Desarrollo integrado de la cultura y la tecnología”, el foro, que se extendió durante dos días, reunió a aproximadamente 800 invitados chinos y extranjeros, incluidos dirigentes de organizaciones internacionales y reconocidos expertos. Los participantes realizaron intercambios en profundidad sobre temas como la transformación de la creación y la comunicación cultural en la era de la información, así como el impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo cultural. El foro exploró mecanismos eficaces para integrar la cultura y la tecnología, aportando conocimientos y fuerza a la construcción de una comunidad de futuro compartido de la humanidad. Encrucijada cultural El mundo actual atraviesa una etapa de turbulencia y transformación. Con los frecuentes conflictos geopolíticos y el resurgimiento de la mentalidad de suma cero, la humanidad se encuentra una vez más en una encrucijada en cuanto a la dirección que tomará su futuro. “Existen múltiples razones detrás de los desafíos globales, como los conflictos geopolíticos. Una de ellas es la proliferación de narrativas falsas que convierten a los amigos en competidores y a los competidores en adversarios. Solo al reunir nuestros distintos mundos, podemos empezar a reconocer nuestros intereses comunes y aspiraciones compartidas, y entender que nuestras diferencias, al combinarse, pueden ayudar a resolver problemas de formas que ninguna cultura por sí sola podría lograr”, afirmó Robert Walker, miembro de la Real Sociedad para el Fomento de las Artes, Manufacturas y Comercio y de la Academia de Ciencias Sociales, del Reino Unido, en una entrevista con Beijing Review. En este contexto, la profundización del intercambio y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones se ha convertido en un camino esencial para el progreso de la civilización humana y la preservación de la paz mundial. En ese sentido, China ha realizado importantes esfuerzos para promover el intercambio cultural, desde la iniciativa para invitar a 50.000 jóvenes estadounidenses al país para participar en programas de intercambio y estudio, hasta la firma de amplios acuerdos en los ámbitos de la educación, la cultura y el turismo con casi 150 países participantes de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), así como el impulso de la Iniciativa para la Civilización Global (ICG). A raíz de estas acciones, en junio de 2024, una resolución propuesta por China sobre la ICG fue adoptada por la 78.ª sesión de la Asamblea General de la ONU, que designó el 10 de junio como el Día Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones. El poder de la tecnología Sin lugar a dudas, la tecnología ha transformado significativamente las formas en que las culturas y civilizaciones interactúan. Las redes sociales y las plataformas en línea han hecho el intercambio transfronterizo instantáneo y cómodo, mientras que las tecnologías digitales han permitido la preservación y difusión de textos y artefactos antiguos. Por ejemplo, la integración de redes 5G ha diversificado la presentación del patrimonio cultural, ofreciendo experiencias digitales inmersivas que han dado vida a las historias de los sitios culturales para millones de personas. Sin embargo, la tecnología es un arma de doble filo y también plantea desafíos. “Hoy nos enfrentamos a un peligro nuevo y urgente. Es el peligro de que, en nuestra carrera hacia el progreso tecnológico, perdamos de vista las disciplinas que dan profundidad y textura a la vida humana”, señaló David Gosset, fundador de la Iniciativa Global China-Europa-América, en un panel paralelo del foro. “Sin un equilibrio entre la tecnología y las humanidades, corremos el riesgo de crear un futuro en el que la innovación sea abundante pero la comprensión escasa, donde los datos fluyan libremente pero el sentido se pierda, donde se rinda culto a la eficiencia y se olvide la empatía”, añadió. “La tecnología está abriendo nuevos espacios para el intercambio cultural, pero no deja de ser una herramienta cuya dirección depende de la orientación cultural. Sin valores culturales, puede generar división o incluso confrontación. Por eso, debemos usar la sabiduría de la civilización para regular y guiar la tecnología, de modo que sirva a la educación, la comprensión y la paz. Solo así la tecnología podrá contribuir verdaderamente al progreso de la humanidad”, afirmó Hassan Ragab, director del Instituto Confucio de la Universidad del Canal de Suez, en Egipto, en declaraciones a Beijing Review. Los Institutos Confucio, que llevan el nombre del antiguo filósofo y educador chino Confucio (551-479 a. C.), son instituciones públicas sin ánimo de lucro dedicadas a ayudar a las personas a comprender mejor China mediante la enseñanza del idioma y la cultura en todo el mundo. Promover la integración de la cultura y la tecnología proporcionará un apoyo y un impulso vitales para el desarrollo cultural y la comprensión mutua. “Construyamos escuelas y universidades donde las humanidades no sean marginadas, sino que ocupen un lugar central en la formación de ciudadanos éticos. Diseñemos tecnologías que fomenten la curiosidad, la compasión y el pensamiento crítico”, indicó Gosset en cuanto al fomento de la educación. Los invitados internacionales también expresaron sus expectativas sobre el papel de China en el uso de la tecnología para el intercambio cultural. “China se sitúa a la vanguardia de la diplomacia cultural digital, entrelazando sus 5000 años de rica herencia con la tecnología más avanzada, para liderar el intercambio cultural global. China puede crear archivos conjuntos de realidad virtual, preservando historias compartidas como bienes públicos globales accesibles para todos”, señaló Mohammed Saqib, presidente del Consejo Económico y Cultural India-China, a Beijing Review. Por otra parte, la cooperación global es esencial para garantizar que la tecnología potencie la cultura. “La UNESCO espera profundizar su cooperación con China en este ámbito. Juntos podemos ampliar las iniciativas exitosas, compartir conocimientos a nivel mundial y desarrollar soluciones nuevas que combinen tecnologías de vanguardia con los valores del patrimonio mundial”, dijo Lazare Eloundou Assomo, director del Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en su discurso durante el foro. La IFR es una iniciativa propuesta por China para fomentar la conectividad a lo largo y más allá de las antiguas rutas de la Seda. La ICG, por su parte, tiene como objetivo promover el intercambio y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones. Según un informe publicado por la Academia de Estudios de China Contemporánea y el Mundo, titulado “De la iniciativa a la práctica: informe sobre los intercambios culturales de China con el mundo”, las propuestas de China en la nueva era, representadas por la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa para la Seguridad Global, la ICG y la Iniciativa para la Gobernanza Global, no solo han inyectado vitalidad a la modernización del país, sino que también ofrecen una perspectiva china para resolver los déficits globales mediante el diálogo entre civilizaciones, en un mundo turbulento y cambiante. En medio del complejo escenario internacional que se vive en la actualidad, fortalecer la cooperación entre naciones se ha vuelto cada vez más importante. “Francia y China comparten una visión común del futuro, basada en el humanismo y el respeto a la diversidad. El intercambio cultural es esencial para el entendimiento mutuo, y se requieren más acuerdos bilaterales”, expresó Jean-Pierre Raffarin, ex primer ministro de Francia, a Beijing Review. “La asociación entre China y Francia puede servir de modelo para las relaciones entre China y Europa, sustentada en el respeto mutuo, la cooperación y el diálogo sincero, contribuyendo así a la paz y al futuro de la humanidad en un mundo cada vez más incierto”, agregó. “El Este es el Este, y el Oeste es el Oeste”, concluyó el escritor británico Rudyard Kipling a finales del siglo XIX. Hoy es necesario aunar esfuerzos para que Oriente y Occidente se encuentren, se comprendan y trabajen juntos, a fin de enfrentar los desafíos globales e impulsar conjuntamente el progreso de la civilización humana y la paz mundial. |
|
||
|
|