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Obras hechas con hilo de laca en el Museo de Arte de Escultura con Hilo de Laca de la Familia Cai. EN la actual Xiamen, ciudad del sureste de China en la provincia de Fujian, conocida por sus activos puertos, bulliciosas calles y el flujo constante de visitantes, aún pueden encontrarse vestigios de un ritmo mucho más pausado. Oculto en una calle discreta, un pequeño taller preserva una tradición artesanal que ha perdurado durante más de 1400 años. En su interior, los artesanos moldean silenciosamente finos hilos a mano, hebra por hebra, tal como lo hicieron las generaciones anteriores. El oficio se refiere a la escultura con hilo de laca. “La escultura con hilo de laca comienza con el retorcido del hilo. La laca bruta, el aceite de tung (un aceite secante) y el polvo de ladrillo envejecido durante años se mezclan a golpes hasta formar una pasta densa y maleable. Trabajado pacientemente a mano, este material se enrolla en hilos de laca suaves pero resistentes, con distintos grosores. Los más finos son tan delicados como una hebra de cabello”, explicó Cai Chaorong, un heredero de la 13.ª generación al semanario Beijing Review. “En el corazón del oficio se encuentra el panxian, el enrollado del hilo. Sin interrupción, los hilos de laca se enrollan, se superponen y se apilan, una hebra tras otra, en un flujo continuo. A través de este meticuloso proceso, surgen lentamente patrones intrincados, ricos en profundidad y ritmo, construidos enteramente a partir de la silenciosa acumulación de innumerables hebras”, añadió. El origen de este arte se remonta a la dinastía Tang (618–907), cuando el budismo se difundió ampliamente por el sur de Fujian. A medida que el culto se fue profundizando, también lo hicieron las exigencias sobre la apariencia de las estatuas budistas. Los artesanos comenzaron a desarrollar una técnica decorativa especializada conocida como zhuangfo, u “ornamentación del Buda”. Mediante el uso de hilos de laca, oro y detallados motivos, figuras de madera fueron transformadas en objetos que reflejaban tanto la destreza artesanal como la fe de los devotos. La escultura con hilo de laca ha experimentado siglos de evolución. Encierra la elegancia de la porcelana de Jingdezhen, la sutileza espiritual de la laca sin cuerpo de Fuzhou y el brillo del cloisonné de Beijing—las cualidades de los “tres tesoros” de la artesanía tradicional china. Al mismo tiempo, incorpora técnicas populares del sur de Fujian, fusionando métodos de talla y de bordado. Al integrar elementos de tradiciones populares, arte religioso y objetos rituales imperiales—como vasijas ceremoniales, utensilios de sacrificio y ofrendas tributarias—el arte se ha ido enriqueciendo aún más con detalles dorados y plateados. Todo ello ha dado como resultado un estilo resplandeciente, solemne y altamente valorado tanto por su impacto visual como por su valor coleccionista.
22 de enero de 2026. Cai Chaorong en pleno trabajo en su estudio en Xiamen, provincia de Fujian. Fotos de Yin Kang El linaje familiar Entre quienes han llevado este legado hasta la actualidad destaca la familia Cai de Xiamen, la cual ha custodiado el oficio durante 13 generaciones. Su historia es una de dedicación y renacimiento, de un arte perdido y redescubierto, transformado y reinterpretado con cada sucesor. Cai Shuikuang, maestro de la 12.ª generación, pasó 10 años en retiro, buscando armonizar la tradición con el mundo moderno. Fue él quien dio a este arte su forma contemporánea. Bajo su guía, la escultura con hilo de laca se expandió desde la sacralidad de las estatuas budistas a platos de porcelana, jarrones e incluso la delicada superficie de cáscaras de huevo. El portador actual de esta tradición, Cai Chaorong, representante de la 13.ª generación, se sitúa hoy a la vanguardia de este legado. Reconocido como heredero representativo a nivel provincial de la escultura con hilo de laca de Xiamen y seleccionado en 2025 como heredero nacional del patrimonio cultural inmaterial, encarna el delicado equilibrio entre preservación e innovación. La obra de Cai Chaorong se fundamenta en los métodos tradicionales. Los cuatro procesos esenciales—escultura, aplicación de base, decoración con hebras y dorado—siguen siendo el núcleo de su práctica. Sin embargo, los complementa con herramientas modernas: el modelado en 3D le permite diseñar formas complejas con precisión, mientras que temáticas contemporáneas dotan al arte de una nueva vitalidad. Reimaginar la tradición A diferencia de las figuras solemnes y las deidades doradas que definían este arte, la obra Cinco hijos alcanzan el éxito ocupa un lugar especial en el corazón de Cai Chaorong. En esta se presenta una escena mucho más íntima: en la base de un soporte para pinceles, un lagarto se detiene, mientras que, sobre él, cinco pequeños lagartos trepan, con sus cuerpos adheridos a la superficie lisa mientras avanzan lentamente hacia el borde. El propio entorno está cargado de significado. “En la antigua China, el soporte para pinceles no era un objeto cualquiera. Formaba parte del escritorio del erudito y simbolizaba el aprendizaje”, explicó Cai. “Solo los hogares dedicados al estudio poseían uno. Representaba el conocimiento, la ambición y una vida cultivada”. Situar a los lagartos en este contexto convierte una escena simple en una metáfora silenciosa del crecimiento y la búsqueda del saber. Lo que distingue a la obra no es solo su narrativa, sino también su forma. Tradicionalmente, la escultura con hilo de laca se presenta en relieve, como decoración superficial. Aquí, la técnica evoluciona hacia la escultura de bulto redondo. Los hilos de laca no solo ornamentan: construyen estructura, volumen y movimiento. A medida que el espectador rodea la pieza, la luz se desliza sobre sus curvas doradas, revelando nuevos detalles desde cada ángulo. También resulta transformadora la elección del tema. Durante siglos, este arte estuvo asociado a la solemnidad: íconos religiosos, guardianes míticos, grandes símbolos de autoridad y ritual. Los lagartos, ágiles y familiares en la vida cotidiana, se convierten aquí en protagonistas, introduciendo un tono lúdico. Así, la obra propone una nueva forma de comprender esta tradición, anclándola en escenas de la vida común. Entre sus obras más destacadas, El tigre acecha, el dragón se enrosca sobresale de manera especial. Esta síntesis de artesanía tradicional y visión moderna fue reconocida con el 12.º Premio Shanhua de Literatura y Arte Popular de China, un galardón que distingue a maestros artesanos, intérpretes y estudiosos dedicados a mantener vivas las tradiciones. Asimismo, Cai ha contribuido al arte ceremonial nacional, incluyendo el diseño de Shenwu Dayuanshuai, una escultura de hilo de laca china que fue entregada como obsequio de Estado en la Cumbre de Líderes de los BRICS en Xiamen. Sin embargo, el reconocimiento no lo define por completo; como las generaciones que le precedieron, Cai Chaorong está comprometido con la transmisión del oficio. En ese sentido, ha enseñado, formado aprendices y llevado la escultura con hilo de laca a las aulas, para asegurar que este delicado patrimonio no quede preservado únicamente en vitrinas, sino que viva y respire en manos de nuevos practicantes. Aunque la técnica es sumamente refinada, Cai cree que la competitividad esencial del oficio aún es limitada. La mayoría de las obras existentes están concebidas principalmente para ser exhibidas, con escasa interactividad. Por ello, también ha intentado combinar esta técnica con la propiedad intelectual popular, para satisfacer la demanda del público de productos del patrimonio cultural inmaterial que no solo puedan ser contemplados, sino también manipulados y experimentados. De este modo, ha llevado la escultura con hilo de laca a muñecos y objetos cotidianos, ampliando así su alcance. En manos de la familia Cai, la escultura con hilo de laca se ha convertido en un patrimonio vivo en el tiempo: un hilo delicado pero perdurable, capaz de cargar con el peso de la historia mientras inspira las visiones del mañana. |
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