| Cultura |
| Una invitación primaveral | |
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CUANDO la primavera empieza a desplegarse, los chinos salen de casa para hacer taqing (pasear por el campo y disfrutar de la estación). Es un ritmo de vida que, desde hace miles de años, sigue el curso natural del tiempo. En el noreste de China, la primavera no se espera, sino que la gente sale a su encuentro. Aunque en los bosques aún persista el frío, los pasos ya no pueden contenerse. En cambio, en las regiones del suroeste de China, la primavera ya se ha fundido silenciosamente en la vida cotidiana de la gente, y cada paso representa la vitalidad. Este ritmo también es contemplado, casi en silencio, por miradas venidas de lejos, desde América Latina. Un padre argentino revisa cuidadosamente su equipo de camping, deseando llevar a su hija al bosque recién descongelado. Recuerda las primaveras de su adolescencia en la playa de Monte Hermoso: hogueras, mate, largas caminatas desde el amanecer hasta el atardecer. Ahora, en esta tierra fría y desconocida, ha recuperado su amor por la vida al aire libre. Más al sur, otro profesor argentino visita con su familia un antiguo pueblo y descubre por primera vez que taqing no es solo una excursión, sino un paseo lento en compañía. En ello, se percibe el cariño entre generaciones y se comprende cómo la naturaleza y las festividades se entretejen con la vida diaria. También en el sur, un profesor mexicano se detiene en la calle y observa a una familia extendiendo una manta bajo un árbol florecido para hacer un picnic. De repente, rememora la confluencia de coches que se dirige al campo durante la Semana Santa en su tierra. Aunque en su país no hay estaciones claramente definidas, la escena le resulta sorprendentemente familiar. Las primaveras en sus recuerdos son distintas: unas empiezan con reuniones alegres en el equinoccio, otras con la llegada de la temporada de lluvias. Pero en este momento, todos responden, a su manera, a la invitación de la primavera en esta tierra.
5 de marzo de 2026. Un grupo de visitantes vestidos con hanfu pasean y se toman fotos en un campo de colza del Parque Agrícola Moderno de Granos y Aceites en el poblado de Huaqiao, ciudad de Guang’an, provincia de Sichuan. Salir a sentir la primavera Maximiliano Benatti, argentino residente en Changchun, provincia de Jilin, en el noreste de China, recuerda su sorpresa cuando llegó a esta región por primera vez: a pesar del frío primaveral, la gente ya había limpiado su equipo de camping y había pronosticado cuál bosque se descongelaría primero. Pensaba que habría que esperar hasta el verano para disfrutar de la naturaleza, pero no había imaginado que la primavera despertara tanto entusiasmo y que, por el hecho de que llegara más tarde que en otros lugares, la gente la apreciara aún más. Al principio, un amigo chino lo acompañó en sus primeras excursiones para mostrarle qué sitio de camping elegir, cómo armar la tienda y cómo preparar el equipo contra el frío. “No se trata de huir del frío, sino de aprender a convivir con él”, reflexionó Maximiliano. Aquel día, pese a la baja temperatura, prepararon té y charlaron al aire libre, mientras su hija corría entre la hierba seca. En lugar de congelarse, el corazón de todos se llenó de una sensación de ligereza. Aquello le trajo al recuerdo su adolescencia en Bahía Blanca, Argentina. Cerca del 21 de septiembre, Día del Estudiante, fue con sus amigos a acampar en la playa de Monte Hermoso. En aquel entonces, encendieron hogueras, compartieron mate entre todos, y las risas se extendieron desde el amanecer hasta el atardecer. No solo se estaban divirtiendo, sino compartiendo una profunda experiencia de camaradería, pertenencia y libertad. Años después, en un claro del noreste de China, al compartir comida con su familia y ver a su hija correr tras una cometa al aire libre, de pronto algo le pasó por la mente: “Esta escena bien podría ser en Monte Hermoso”. El paisaje y el idioma son distintos, pero la alegría serena de “estar juntos, al aire libre, celebrando el buen tiempo” es la misma. De este modo, Maximiliano empezó a comprender que la primavera no solo era especial por el aumento de la temperatura, sino también porque ofrecía una posibilidad de “estar presente”. “La vida moderna nos empuja constantemente a acelerar y a estar ‘en línea’, pero no necesariamente a ‘estar presentes’”, dijo Maximiliano. “Y son precisamente esos momentos sencillos —la luz del sol, la brisa, las conversaciones reales— los que nos devuelven al presente”. Para él, integrarse a esta tierra no consiste en aprender todas las costumbres, sino en descubrir que su anhelo por la primavera es idéntico al de quienes viven aquí. Al preparar su equipo de camping en los albores de la primavera en Changchun y mientras su mente volaba hacia las playas del hemisferio sur, comprendió que, bajo cualquier cielo, el anhelo humano por la conexión y por la naturaleza es siempre el mismo.
1 de octubre de 2023. Un grupo de turistas visita las Cataratas de Iguazú, en la frontera entre Argentina y Brasil, a finales de la primavera. Fotos de Xinhua Saborear una estación tomada en serio El argentino Joaquín Estrader comenzó a notar la costumbre china de salir en primavera después de pasar el Año Nuevo chino con la familia de su esposa. Cada vez que hay vacaciones, planifican qué van a hacer con semanas de antelación, ya sea para visitar pueblos antiguos cerca de Chengdu, provincia de Sichuan, en el suroeste de China, o descubrir otras ciudades de la provincia. Para Joaquín, no se trata solo de un momento de descanso, sino de una ventana para observar la vida familiar china. “Puedo ver las interacciones entre generaciones y descubrir constantemente la riqueza natural y cultural de este país”, aseguró. En las calles empedradas, los abuelos llevan de la mano a los nietos. Bajo los aleros de las casas de té, los padres cuidan a los niños mientras charlan con los mayores. Estas escenas le hicieron comprender que taqing no se refería a un simple paseo, sino a una práctica repleta de afecto, donde se entretejen festividades, naturaleza y memoria familiar. Esto contrasta con la primavera argentina de sus recuerdos. En el país austral, el 21 de septiembre, que marca el equinoccio de primavera, el país entero se llena de regocijos con motivo del Día del Estudiante. Pero, se trata de una fiesta de la juventud: los amigos se reúnen en las playas, preparan una infusión de mate y charlan sobre todo tipo de cosas. Allí, la primavera es una señal de que el clima se vuelve más templado y una oportunidad para las actividades al aire libre, en lugar de estar cargada del simbolismo cultural que tiene en China. Sin embargo, al vivir en China, ha ido comprendiendo la importancia que tiene la primavera, no solo porque el tiempo se vuelve más agradable, sino porque es el momento precioso en que se baja el ritmo. Esto proviene de la reverencia por el ciclo natural en la civilización agrícola y coincide con la antigua sabiduría taoísta de la “unidad entre el hombre y la naturaleza”. Para Joaquín, ya se ha hecho habitual salir con su familia en primavera, con lo que pasó de ser un simple observador a un participante activo de esta tradición. “La verdadera felicidad nace de lo sencillo y de esas experiencias que nos devuelven a lo esencial y nos conectan con la naturaleza”, afirmó. Tiempo familiar, valor colectivo Una tarde cualquiera, al pasar por un sendero en las afueras de Chengdu, el profesor Jesús Mendoza vio a varios padres caminando junto a sus hijos por un campo de colza. De sus mochilas asomaba la esquina de una manta de picnic. Entre ellos, una familia caminaba despacio, deteniéndose de vez en cuando para apreciar unas flores recién florecidas. En ese instante, Jesús recordó las mañanas de Semana Santa en México: en las carreteras rurales, los coches cargados con familias enteras avanzaban hacia los pueblos, mientras las risas de niños flotaban en el aire por las ventanillas bajadas. Pero en su tierra natal no existe una primavera así. En México solo hay una estación seca y otra lluviosa. En invierno y primavera, los valles están secos y amarillos, cubiertos de polvo; la verdadera vitalidad llega con la primera tormenta del verano. “Para nosotros, la esperanza no viene con la brisa primaveral, sino con la primera lluvia”, explicó. Por eso, al principio le costaba entender la profunda esperanza de los chinos por la primavera. Hasta que notó que, durante las vacaciones primaverales, la ciudad se vaciaba mientras el campo se llenaba de gente. Entonces comprendió que en China, la primavera no es solo una estación, sino un tiempo de reunión familiar valorado colectivamente. Y esto se parece mucho a la Semana Santa en México. Aunque el entorno es distinto —las familias chinas prefieren la calma, mientras que los mexicanos celebran con música y animadas fiestas—, lo central es igual: dejar atrás el bullicio, acercarse entre sí y compartir tiempo al aire libre, sin presiones. “La primavera, tanto en México como en China, es una invitación a detenerse, relajarse, dejar el trabajo por un momento y disfrutar del descanso”, comentó. Ahora, cada vez que ve a la gente salir de excursión en los alrededores de Chengdu, ya no lo percibe como una costumbre ajena, sino como un eco familiar. El anhelo de conexión y el deseo de desacelerar no dependen del clima ni de las festividades. Si el corazón está dispuesto a responder, la primavera siempre encuentra compañía en camino. Estos fragmentos de primavera, dispersos por el norte y el sur, pertenecen a distintas tierras, lenguas y memorias. Pero cuando Joaquín comprende el afecto contenido en un paseo lento y compartido, cuando Maximiliano recupera en tierras frías el sentido de pertenencia que arde como una hoguera, y cuando el profesor Jesús reconoce en paisajes ajenos la sombra de su hogar, surge una resonancia que trasciende fronteras: el anhelo de una vida sencilla y la necesidad de conexiones auténticas que son, en esencia, un lenguaje universal. El mundo puede estar lleno de límites, pero la primavera no pone barreras. Solo pregunta suavemente: ¿te animas a salir hoy? *Shi Wei es directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Sichuan y decana de la Facultad del Español de la misma universidad. |
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