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ES un día de trabajo normal. En cualquiera de las grandes ciudades chinas el almuerzo a menudo llega antes de lo esperado. A solo unos toques de la pantalla de tu celular se ponen en camino unos tallarines, un bol de arroz frito, té de leche, fruta o incluso medicinas. Los repartidores navegan entre el incesante tráfico de las ciudades y esperan nerviosos frente a los ascensores de gigantescos edificios de oficinas, mientras los teléfonos no paran de enviar notificaciones. La palabra que traemos es waimai, o reparto de comida a domicilio, un sencillo sintagma que atraviesa la vida de millones de consumidores y refleja la explosiva escalada de la competición entre las distintas plataformas de reparto. Según un informe de 2025 de la empresa de investigación de datos Fastdata, este mercado habría alcanzado la cifra de más de 1,2 billones de yuanes (aproximadamente 168.000 millones de dólares) en 2024. El profesor Lan Bo, director del Departamento de Español de la Universidad Normal de Jiangsu, destaca cuatro actores clave en la industria del waimai: los comerciantes, los repartidores, los consumidores y las plataformas. Hoy, el mercado está dominado por dos grandes plataformas: Meituan y Ele.me, ahora conocida como Taobao Instant Commerce. Para Lan Bo, “en ciudades muy pobladas con un ritmo de vida acelerado, muchas personas trabajan largas jornadas y tienen poco tiempo para cocinar, hacer compras y descansar, por lo que el reparto no es un lujo, sino una herramienta práctica que mejora la calidad de vida y redefine la forma en que las personas organizan su tiempo y su vida en las grandes ciudades chinas”. Como líder de la industria, Meituan tenía más de 770 millones de usuarios a finales de 2024, aproximadamente la mitad de la población de China. Ele.me, la segunda plataforma más grande, posee aproximadamente el 25 % del mercado, con más de 20 millones de pedidos diarios. Aunque su cobertura es menor que la de Meituan, cuenta con un fuerte respaldo: el gigante del comercio electrónico chino, Alibaba. En febrero de 2025, JD.com lanzó su propio servicio de entrega de comida, ofreciendo a los comerciantes que se unieran antes del 1 de mayo un año completo de cero comisiones y mejores condiciones de cobertura sanitaria para los repartidores. Para el 24 de marzo, el servicio de waimai de JD.com se había lanzado en 40 ciudades, superando el millón de pedidos por día y expandiéndose rápidamente hasta cubrir 142 ciudades. Esta rápida escalada se debió principalmente a la política de cupones de descuento y grandes subsidios. Esta táctica fue amplificada por las dos competidoras, Meituan y Alibaba, creando una fiebre de consumo que arrasó tanto en el mercado de reparto a domicilio como en el comercio de primera línea. Rascando en la superficie, parecía que todos se beneficiaban: las plataformas repartían enormes subsidios, los comerciantes veían récords de pedidos y los repartidores parecían ganar más. Pero, ¿estaba sucediendo realmente esto? Una vez que tenemos en cuenta los materiales, subsidios, tarifas de las plataformas y los costes de entrega, las ganancias reales de los comerciantes se redujeron en lugar de crecer. Los subsidios atrajeron principalmente a “cazadores de cupones” sensibles al precio y con baja fidelidad, quienes no generan ingresos estables a largo plazo; y en muchos casos desplazaron a clientes que habrían gastado más en tiendas físicas. El 9 de enero de 2026, la oficina del Comité Antimonopolio y de Lucha contra la Competencia Desleal bajo el Consejo de Estado —el principal organismo antimonopolio de China— inició una investigación sobre las condiciones competitivas en el sector de la entrega de comida. Los reguladores citaron preocupaciones por la intensificación de las guerras de precios, los fuertes subsidios y la manipulación del tráfico, advirtiendo que estas prácticas estaban distorsionando el mercado y ejerciendo una presión sobre la economía real. Un fenómeno que ilustra la trascendencia del waimai es la waimai wenxue o “literatura de reparto”, obras escritas por los propios repartidores en las que reflejan sus experiencias laborales. Para Lan Bo, se trata de un “fenómeno que podemos comparar a la llamada ʻliteratura desde abajo’ en América Latina, surgida en entornos de los márgenes y expresada mediante un lenguaje sencillo, claro y directo”. La realidad del waimai atraviesa las vidas cotidianas de los habitantes de las ciudades. Sus repartidores realizan una tarea esencial para que quienes habitamos las inmensas urbes podamos seguir con nuestras vidas adelante.
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