Sociedad
La fuerza tecnológica de China
2026-01-05    Fuente: Centro para las Américas    Autor: ÁLVARO LORITE LÓPEZ

 

21 de septiembre de 2025. Público asiste al recital de poesía con elementos electrónicos de Thaís Espaillat Ureña en Songzhuang. 

Usted a qué se dedica /a ronronear detrás del horizonte/no se me va a olvidar/una oruga petroquímica/marlboro gold/té con ginseng industrial/ la luna en las uñas/mercurio surfeando/ esta es la era de qué”. Estos versos pertenecen a uno de los poemas que componen ¿Me escuchas bien?, un fanzine que recopila algunos poemas del poeta dominicano Thaís Espaillat Ureña (Santo Domingo, 1994) impreso justo antes de que el poeta viajase a China en septiembre de 2025. Thaís es un artista multidisciplinar cuyos artefactos poéticos están atravesados por distintas tecnologías y el lenguaje de Internet. Pero sus palabras también nos acercan a la realidad oral y cotidiana de las calles que recorren su isla natal en el Caribe. A través de la exploración de formatos busca escuchar a sus propios poemas y darles entidad más allá de sí mismos, por ejemplo experimentando con la autoedición de fanzines

En septiembre de 2025 viajó por primera vez a China, invitado junto a otros 39 poetas de 15 países de Latinoamérica a participar en el Festival Internacional de Poesía Juvenil (Sesión Especial China-Países de América Latina) bajo el tema Los Ecos de las Civilizaciones, que les llevó a conocer Xian y Beijing. Sus primeras impresiones fueron que China corre mucho, que todo va muy deprisa. 

Tras su paso por el festival de poesía, el joven poeta pasó unos días en la residencia artística del poblado de Songzhuang, distrito de Tongzhou en Beijing, donde realizó una lectura de algunos de sus poemas haciendo pasar su voz a través de sintetizadores y cajas de efectos que controlaba mientras leía, creando una atmósfera que invitaba a imaginar fusiones entre el humano y la máquina. 

China Hoy (CH): ¿Recuerda la primera vez que tuvo contacto con China a lo largo de su vida? ¿Qué imagen mental se había creado del país? 

Thaís Espaillat Ureña (TEU): Es difícil recordar, pero en República Dominicana a mediados del siglo XIX empezó a llegar mucha migración china. Se creó una comunidad grande y su forma de integrarse a la cultura y formar parte de la economía en ciudades y pueblos fue abriendo restaurantes de comida china. Pasó como ocurre en otros lugares, que no solo tratan de criollizar y dominicanizar su cocina, sino que ofrecen platos nuevos y distintos. Entonces allí a los restaurantes chinos populares, de barrio, les dicen “pica pollo”, porque lo que más se come en esos sitios es pollo frito. 

También en el colegio donde estudié la primaria y la secundaria había muchas personas de Asia, muchos chinos. Algunos eran hijos de diplomáticos, pero otros habían nacido en Santo Domingo. En mi promoción había tres o cuatro personas chinas. Obviamente también estaba lo mítico de China, como la Gran Muralla, el té, la comida y esas cosas. 

CH: Y de este viaje, ¿qué es lo que más le ha sorprendido? ¿Cómo ha cambiado esa imagen mental? 

TEU: Cuando llegas también te encuentras cosas que son radicalmente diferentes a esa imagen mental. Algo que me ha gustado mucho es que China tiene mucho sentido del humor. Obviamente no entiendo la mayoría de las cosas por las que se ríen, pero he tenido esa sensación por las interacciones que he tenido con la gente del festival. Siento que fue fácil hablar con ellos y reírme con ellos. Sentí esa cercanía mientras buscábamos maneras de comunicarnos para hacernos entender. 

Estoy aquí como si estuviese en mi casa. Siento que podría mudarme a Beijing y que China me ha sorprendido de formas que todavía no entiendo. Siento que es difícil contestar cualquier pregunta que tenga que ver con este viaje porque todavía estoy procesando muchas cosas. 

CH: ¿Cree que generacionalmente ahora mismo en América Latina, en el Caribe e incluso en China puede haber ciertos temas comunes en la poesía joven que estén prefigurando una visión de época? ¿Es algo que la distinga de otras generaciones anteriores? 

TEU: Creo que sí. Obviamente no puedo hablar en profundidad de la poesía china porque los intercambios a veces eran complicados. Pero en nosotros está esa sensación del fin del mundo, el mundo como quebrado y un mundo que es difícil tocarlo, que se siente muy lejos. Creo que hay gran presencia del lenguaje de Internet, los memes. Y también está la mezcla de jergas que no tienen nada que ver con los países en los que vivimos. 

Hay otro acercamiento al lenguaje y otra relación con la literatura, una forma de acercarse a la poesía que no necesariamente está mediada por una mirada literaria. No es despectivamente, sino entiendo que el lenguaje existe, crece y se mueve más allá de lo que puede ser literario. 

CH: En una biografía de una de sus redes de Internet se define como androide del Caribe, ¿por qué? 

TEU: Eso lo escribí hace mucho, pero igual me sigo identificando un poco con eso. Siempre me he sentido una persona muy rara, como disociado de todo y de mí mismo. Eso a veces me hace sentir que tengo que procesar el mundo activamente y me siento un poco como una maquinita. 

CH: ¿Es la poesía un campo que experimenta transformaciones? 

TEU: Cien por ciento, precisamente porque es un espacio para jugar con el lenguaje, tanto desde el punto de vista de la lectura como de la escritura para desbaratarlo. Te ayuda mucho a entender en qué medida el mundo está construido en base al lenguaje, cómo incluso estas ideas de género están construidas con el lenguaje, cómo son proyecciones del lenguaje hacia el cuerpo. Igual esto puede ser muy idealista, pero creo que el gesto de jugar con el lenguaje y revelarlo como lo que es puede ayudar a entender que todo es transformable. Y también porque es muy divertido. A mí me gusta mucho escribir desde la diversión, aunque esté pasándola muy mal. Creo que esta diversión es transformadora. En el mundo actual se te va la atención con quinientas mil vainas, pero esto me ayuda a estar presente. 

CH: En su poesía también explora la relación entre el ser humano y la tecnología. ¿Qué le ha parecido la presencia de la tecnología en China y su relación con la población? 

TEU: Me he escuchado a mí mismo diciendo “guau, estoy en el futuro”, desde esta cosa de pagar con el celular hasta los robots en los hoteles. Hay mucha apertura hacia la tecnología en la vida cotidiana, en el cuerpo, como con la inteligencia artificial. ¡Cómo que no tenemos miedo que nos dominen los robots o que hagan cosas mejor que nosotros! ¿Qué hacen mejor música que nosotros? ¡Qué importa! Es esa sensación. Eso me ha parecido muy interesante aunque no he tenido tiempo de procesarlo exactamente. Es algo diferente a lo que he podido ver al tipo de discurso que viene de Estados Unidos, me parece algo radicalmente diferente. Se siente la tecnología como una extensión, como más integrada, no solo como una solución. Pero no tengo palabras para expresar con detalle estas impresiones todavía. 

A mí me gustan mucho los artefactos, pero sobre todo los artefactos viejos. Me interesan las cosas que fallan un poquito. Eso contrasta con las tecnologías que he visto aquí, que parece que funciona todo perfecto. Aquí la tecnología ayuda muchísimo a poder vivir e interactuar con otras personas. Es tan sencillo como escanear una página y ya tengo mi té. Me parece increíble ponerle el teléfono a alguien que está hablando y que te lo transcriba y traduzca automáticamente en el momento. Tuve una conversación así con un poeta chino en el tren de Xian a Beijing y fue muy raro e interesante a la vez. 

CH: Mencionó anteriormente la presencia del lenguaje de Internet en la poética de su generación. ¿Qué supone Internet para su literatura? ¿Ha podido explorar y probar aplicaciones chinas? 

TEU: Puede sonar controvertido, pero a mí el lenguaje literario canónico, tradicional, la literatura como construcción burguesa, el canon, no me interesa. Yo nací en 1994 y crecí con Internet toda mi vida. En mi casa hubo computadora desde muy temprano. Para mí el Internet fue muy importante porque vengo de un país muy chiquito y donde no hay acceso a la cultura. Incluso aunque tengas privilegios de clase, como viajar, que es mi caso ahora, allí es difícil acceder a la cultura. En Santo Domingo solo hay dos librerías, es terrible. Por lo tanto, para mí Internet fue un espacio para darme cuenta de que el mundo es gigante. Muchas cosas están conectadas y ha sido una forma de acceso a la cultura. Pude acceder a libros que de otra forma habría sido imposible para mí. 

Y sí, claro. Antes de venir para acá estuve usando WeChat para hablar con una de las organizadoras. Hubo un día que entré sin querer a la parte que es como un feed de vídeos, y estuve como media hora viendo vainas. Me reí muchísimo porque había muchas cosas que no entendía. Me daban mucho gusto los gestos. Se nota como una lógica diferente a la de las aplicaciones que vienen de Estados Unidos. Hay otro sentido del humor que todavía no termino de entender. Me parece lindo y esperanzador que Internet pueda ser otra cosa, o el gesto de que las aplicaciones tengan traductores automáticos, es un gesto lindo hacia nosotros.  

 

Poemas de Thaís Espaillat Ureña. 

 

Poemas de Thaís Espaillat Ureña. Fotos cortesía del entrevistado 

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