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| Shi Ming vive entre dos profesiones | |
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EL 23 de noviembre de 2024, en el estadio Galaxy Arena de Macao, dos mujeres chinas compitieron por el título de peso paja de la Road to UFC (Ultimate Fighting Championship), una medalla que no solo viene de la mano con un contrato de 55.000 dólares, sino que granjea la entrada a la competición más importante de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Vistiendo la malla gris, la jovencísima Feng Xiaocan, de 22 años, lanzó poderosos golpes a su rival de calzón rojo, Shi Ming, de 30 años. Durante los dos primeros asaltos Shi esperaba al acecho de su adversaria y, cada vez que esta se acercaba, trataba de someterla con agarres y técnicas de control y sumisión. Pero esto no fue suficiente. La falta de agresividad de Shi hacía que su contrincante pudiese recuperarse fácilmente, mientras ella se agotaba.
21 de agosto de 2025. Shi Ming en la ceremonia de pesaje de UFC 2025 en Shanghai. VCG Durante el descanso, en la esquina, su entrenador se lo dejó claro: “Así no vas a poder ganar. Tienes que liberar tu mente y dejar salir a la bestia”. Y así lo hizo. Algo hizo clic en su cabeza. Sonó la campana, las luchadoras volvieron al octógono. Feng lanzó un par de golpes circulares poco precisos que Shi apenas tuvo que esquivar. Caminaban en círculos, se estudiaban. Shi ejecutó un par de fintas que parecieron distraer a su rival. Entonces su pierna derecha se elevó con la velocidad del zarpazo de un tigre—invisible para la rival—y se estrelló contra la mandíbula de Feng. Sonó un golpe hueco que enmudeció al estadio y que pareció detener el tiempo. Pero Shi ya estaba desatada y casi antes de que su rival, ya noqueada, cayera contra la lona se lanzó a golpear su cabeza. El árbitro saltó y con una precisa voltereta agarró a Shi y la separó de Feng, que yacía totalmente inerte. En ese momento Shi pareció recuperar la noción de lo que estaba ocurriendo y sintió todo el peso de la culpa, que se podía ver en su rostro afligido. Acababa de alcanzar el primer puesto de la competición Road to UFC en Macao, ganó 55.000 dólares y un contrato en la UFC, pero lo único que le importaba en este momento era certificar que Feng Xiaocan estaba fuera de peligro. Aunque se la tuvieron que llevar en camilla, más tarde desde el hospital confirmaron que la rival se encontraba bien y no había sufrido ninguna lesión grave. Para ese momento, el corte de video de 20 segundos de la patada estaba circulando como la pólvora en las redes chinas. “Después de aquella pelea mi teléfono casi explota con más de 500 mensajes”, comentó la joven en una entrevista. El público, soberano en estas cosas, ya había decidido su nombre: “la Doctora”. Doctora de día, luchadora de noche “La medicina tradicional me enseñó cómo recibir los impactos y el dolor y cómo no herir gravemente al rival. En comparación con otras competidoras, yo pienso demasiado, tengo un montón de pensamientos que vienen y van, como ¿la habré hecho daño?”, reconoce Shi. La Doctora nació en 1994 en Heilongjiang, de joven se mudó a Kunming, capital de la provincia de Yunnan, allí se formó en la Universidad de Medicina China y empezó a ejercer como acupunturista. Desde 2021 Shi trabaja como profesional de medicina tradicional en un hospital de la capital de Yunnan. En sus guardias de hospital escribía recetas, tomaba el pulso, y colocaba sus agujas de acupuntura sin que sus compañeros ni su familia supiesen nada de su otra vida. Hasta el combate en Macao de 2024, Shi mantuvo sus dos vidas completamente separadas, ninguno de sus compañeros de trabajo ni su familia sabían que, desde hacía años había empezado a competir en serio en los octógonos de MMA. Uno de los motivos por los que la joven ocultó su vida de luchadora a sus padres fue para protegerles y no preocuparles, pero después del combate de 2024 se le hizo imposible mantener ese muro de separación. Tras la victoria, la cuenta de Douyin de Shi aumentó de golpe 50.000 seguidores. “Ver cómo estos dos mundos que yo había separado colisionaban ha sido surrealista”, relató. El iraní al otro lado de las cuerdas Hasta el momento, Shi solo ha perdido 2 de sus últimas 18 peleas. La gran campeona china en peso paja, Zhang (Magnum) Weili, con 10 victorias y 3 derrotas, ocupa la segunda posición de su categoría en la UFC, observada desde la posición 37 por Shi, que ha comenzado su andadura con una victoria y una derrota en esta competición profesional. “Cuando empecé a entrenar a Shi era una joven extremadamente tímida, con poco equilibrio y no muy buena forma física. Tuvimos mucho que trabajar, pero su dedicación es excepcional”. Esto lo cuenta su entrenador, el iraní Bagher Amanolahi, que vio en ella potencial y se dedicó a pulir el diamante. Al igual que la Doctora, su entrenador también desempeña otra profesión para ganarse el pan, enseñando economía en la Universidad de Yunnan. El iraní hace hincapié en que quedó sorprendido de la velocidad de su progreso a pesar de entrenar solo seis horas a la semana (muy lejos de la dedicación profesional de sus rivales). Bahger es un conocido luchador que, tras 30 años en el ring, pasó a formar a peleadores más jóvenes, poniendo énfasis en la técnica y la estrategia. El iraní relata en una entrevista cómo Shi analiza concienzudamente cada uno de los errores que comete y siempre mantiene una actitud de escucha atenta a todos los consejos que él mismo le da. De cara a su debut en la UFC, Shi Ming pudo cumplir su sueño de entrenar con su “hermana” Weili y aumentó significativamente las horas de dedicación. “Seguiré aumentando mis entrenamientos, pero no dejaré la medicina”, afirmó, mostrando un gran sentido de la responsabilidad y capacidad de mantener la calma para mirar a largo plazo, cualidad que también es esencial para no quemar todas las energías durante los primeros minutos en el octógono. Bagher revolucionó completamente la forma de pelear de Shi. La joven china cambió la brutalidad de los golpes por la precisión quirúrgica de los movimientos, cadenas de sofisticados agarres y el estudio en profundidad de la estrategia. “Cambió completamente mi manera de entender el MMA”, reconoce la Doctora. Desde que comenzó su andadura con Bagher en 2017, Shi ganó 16 de los 19 combates que disputó. “Cuando me golpean lo puedo aguantar bien, pero provocar daño a las demás me hace sentir culpable. Cuando combato no pienso en ganar, para mí el combate no va solo de golpear a la rival”, reconoce Shi. Una estirpe de doctores El abuelo de Shi, Yang Yihua, un doctor de la medicina tradicional china que sirvió en el ejército, la hechizó desde pequeña con todas sus historias sobre los hospitales de campaña y las noches eternas sin dormir durante la guerra. Después de la guerra, Yang abrió una pequeña clínica, donde pasó parte de su infancia la pequeña Shi. Estas historias y vivir rodeada de botes con remedios medicinales hicieron que la joven decidiera seguir los pasos de su abuelo en la medicina. Tanto su padre como su madre también se dedican a esta disciplina. En 2015, tras finalizar la secundaria, Shi entró en una escuela de medicina en Kunming, donde la joven recuerda que pasó varios años de extenuantes jornadas de estudio para preparar los exámenes. En aquella época, pelear por las noches suponía un escape para soltar la tensión de su cuerpo y vaciar la mente. Tras 2017, cuando empieza a tomarse más en serio el MMA, fueron los años más duros porque tuvo que combinar la disciplina de los entrenamientos con las horas de estudio y prácticas en hospitales, pero, tal y como asegura en una entrevista, cada vez que entraba por la puerta del gimnasio y veía la lona amarilla, aunque estuviese agotada, se sentía de repente llena de energía. Sus años de medicina también repercutirían positivamente en su carrera en el octógono, ya que le permitieron aprender a recuperarse rápidamente de los golpes. El hábito de estudiante también la acompaña en el gimnasio, al que siempre acude con un cuaderno en el que anota todo tipo de información sobre estrategias y movimientos, complementando las notas con dibujos que clarifican algunas partes. Para esta joven doctora la competición es importante, pero no lo es todo. Las artes marciales mixtas son algo más que trofeos, para ella son una parte sustancial de su vida. “El MMA afila tu mente, tus reflejos y tu capacidad de autodefensa, todo el mundo debería probarlo”. |
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