No hay día que nuestros camaradas no hablen de su lucha y la situación general de España. De no ser porque tenemos enfrente al enemigo japonés, iríamos con toda seguridad a integrarnos en sus tropas”, así se expresaba Mao Zedong en una carta abierta dirigida al pueblo español el 15 de mayo de 1937. Para el fundador de la República Popular China, ambas guerras estaban unidas por un mismo contrincante, encarnado en un fascismo que crecía en Europa y un Japón militarista con la autoasignada misión de conquistar Asia. La escalada belicista que desembocaría en la Segunda Guerra Mundial le daría la razón.