Acercarse a China, y a sus aportaciones políticas filosóficas, desde el mundo occidental no es tarea fácil, o al menos no es tarea fácil acercarse a lo que verdaderamente ocurre en China. Es fácil acceder a lo que nos cuentan de China los medios de comunicación y redes occidentales, que por supuesto nada, o poco, tiene que ver con la realidad que allí se vive. El tópico es el relato dominante sobre China, desde hace muchos años.